Economía

El BdE alerta de la falta de vocación empresarial entre los jóvenes autónomos

Recuerda que las estadísticas europeas cifran en un 60% los jóvenes que se hacen autónomos por pura necesidad

DepositPhotos

No es lo mismo ser autónomo que ser emprendedor. España bien lo sabe desde que el empleo por cuenta propia fuera uno de los refugios de los jóvenes cuando su tasa de paro superó el 50% en los peores años de la crisis. Incluso las instituciones han tratado de fomentar el emprendimiento, más que desde el sistema educativo, desde la fiscalidad, prometiendo ‘tarifas planas’ en las cuotas sociales a los que abrieran un negocio.

Sin embargo, desde el punto de vista macroeconómico no es lo más eficiente. En un nuevo artículo analítico, el Banco de España recuerda el valor que tiene el trabajo no asalariado –autónomos con o sin empleados– para el futuro de económico. «Su dinámica es crucial para alcanzar una estructura económica competitiva que favorezca un crecimiento más innovador». Precisamente lo que España necesita para elevar su productividad, su competitividad y su potencial de crecimiento.

Sin embargo, las cifras demuestran que el empleo no asalariado en España no está del todo alienado con lo que debería ser. Los 3,1 millones de personas encuadradas en esta categoría no necesariamente han tomado este camino por su vocación empresarial, sino porque no tenían más remedio –alrededor del 30%–, sobre todo los jóvenes. Esto pone en duda que se cumpla la promesa que encierra todo nuevo negocio.

Para ilustrarlo en cifras, el Banco de España se remite a la sexta oleada de la Encuesta Europea de Condiciones de Trabajo 2015. Entre sus conclusiones se observa que alrededor de un 60% de los jóvenes españoles elige ser autónomo por pura necesidad, más del doble que en el entorno europeo. Y también que entre los autónomos con menores estudios, un 30% también lo son al no tener otra alternativa. Para el Banco de España, lo preocupante de todo esto sigue vigente.

¿Cuál es el futuro de esos negocios? Es difícil de saber. No obstante, el Banco de España recuerda que desde la puesta en marcha de las ‘tarifas planas’ para autónomos en 2013 –beneficios fiscales para autónomos que inicien una nueva actividad sin trabajadores a cargo–, se han hecho pocos balances rigurosos, pero señala que la escasa evidencia existente apunta a que «no se encontró un efecto significativo de esta ayuda sobre la supervivencia de los negocios».

Y lo que no se le escapa al Banco de España es que esa figura del autónomo por obligación se manifiesta en muchos casos en la del trabajador económicamente dependiente (TRADE), aquel cuyos ingresos dependen en un 75% de un solo pagador, casi como un asalariado, pero que tiene bastante menos protección. Se trata ni más ni menos que la figura en la que recientemente ha encuadrado Deliveroo a sus ‘rider’.

El gran problema estructural

Por otro lado, cuando se analizan los problemas estructurales de la economía, como la productividad, la competitividad o la precariedad laboral, siempre subyacen dos problemas previos: un modelo económico muy centrado en el sector servicios y menos en la industria –esto quiere decir que el valor añadido del trabajo requerido es inferior–, y un problema de formación entre los trabajadores.

Esto se traslada al fenómeno que ocupa al Banco de España, a la proliferación del empleo autónomo poco formado y a menudo obligado por la falta de alternativas. De un lado, los trabajadores menos formados a menudo soportan mayores tasas de desempleo, y además les resulta más fácil iniciar un negocio propio en ámbitos como el comercio al por menor o la hostelería. Ese es el cóctel.

El Banco de España muestra que el 40,5% de los autónomos y el 35,1% de los que tienen empleados tiene estudios bajos, frente al 24,8% y el 20,1% de los correspondientes colectivos en el entorno europeo. Por sectores, el empleo por cuenta propia en España tiene un peso mayor respecto a la eurozona en las actividades de agricultura y en el agregado que incluye el comercio, transporte y la hostelería.

Finalmente, son aquellos con menor nivel educativo los que tienen una mayor probabilidad de transitar involuntariamente al empleo autónomo por necesidad, mientras que los que tienen mejor formación lo hacen porque ven en ello una oportunidad.

Comentar ()