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La tasa de natalidad de las extranjeras, también en mínimos

El secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, cree que la inmigración será necesaria para salvar las pensiones, aunque suba la natalidad. Sin embargo, las mujeres extranjeras adaptan las pautas de las españolas.

La tasa de natalidad de las mujeres extranjeras está en mínimos.

La tasa de natalidad de las mujeres extranjeras está en mínimos. Europa Press

El secretario de Estado de Seguridad Social en funciones, Octavio Granado, aseguraba este lunes en Santander que para salvar el sistema público de pensiones no sería suficiente elevar las tasas de natalidad. De manera irrenunciable habría que incrementar la llegada de inmigrantes.

Se trata de una cuestión que está en el debate público desde hace muchos años y que ya pocos rebaten. Sin embargo, quien lo hace llama la atención sobre el hecho de que los trabajadores inmigrantes de hoy serán los consumidores de prestaciones del mañana, con lo que la solución de la inmigración sería solo un parche. Una forma de oxigenar las finanzas de la Seguridad Social en el corto plazo con nuevos cotizantes, pero no una opción de largo recorrido.

Sin embargo, hay un punto en el que natalidad e inmigración se relacionan. Se trata del nacimiento de hijos de mujeres extranjeras, que permite ensanchar la población desde la base de la pirámide y que puede ser una forma de acelerar la recuperación de las tasas de natalidad en España –proporción de nacimientos frente a la población existente– sin fiarla únicamente a las políticas de incentivo que se puedan poner en marcha pensando más en la población constante y cuyos resultados son lentos.

Las extranjeras se ‘españolizan’

De hecho, algo parecido ha ocurrido hasta ahora. Las mujeres extranjeras ha amortiguado la caída de las tasas de natalidad de las españolas. Sin embargo, un reciente informe del Consejo Económico y Social (CES), del pasado mes de marzo, advertía de que las mujeres inmigrantes tendían a adoptar las pautas de natalidad de las nacionales, algo que queda patente en las últimas cifras que arrojan los índices demográficos básicos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

De un lado, las madres extranjeras han logrado compensar en parte la caída de la natalidad entre las mujeres españolas en los últimos años. Es algo lógico puesto que el 80% de la población extranjera se encuentra en franjas de edad propias de personas activas y fértiles, dado que las migraciones se explican sobre todo por la necesidad de mejorar las condiciones de vida económicas y de vida.

En el año 2018, el 65% de las mujeres extranjeras, alrededor de 1,5 millones de personas, tenían entre 15 y 49 años, frente al 42% de las  mujeres españolas.

Como resultado, si en el año 2002 solo el 5,4% de las mujeres en edad fértil eran extranjeras, durante el pasado año, este porcentaje alcanzó el 14,4%, lo que en cambio no impidió que la proporción de mujeres en edad fértil cayera un 1% en ese tiempo. El balance es, así pues, de menos mujeres con capacidad reproductiva, y, entre ellas, más extranjeras.

¿Por qué ese descenso en términos generales? Por el envejecimiento de la población, que hace que las mujeres españolas tengan una edad media cada vez mayor. Un proceso que cabalga más rápido que la aportación de la inmigración.

En última instancia, esto se traduce en que la edad promedio de las madres también es superior y que el número de hijos por cada una se reduzca. También sus expectativas de tener más hijos.

De hecho,  el número de niños nacidos de madres a partir de los 40 años ha crecido un 63,1% en los últimos 10 años. Si en 2008 sólo el 4,2% de los bebés estaba en esa situación, en 2018 eran casi uno de cada 10 (9,7%).

Las extranjeras tienen menos hijos

Sin embargo, el problema añadido que puede plantearse a futuro es que las mujeres extranjeras van convergiendo en las pautas de natalidad con las españolas. De esta forma, cada vez amortiguarán menos el envejecimiento de las mujeres españolas si no se multiplica la llegada de personas de otros países.

De momento no se aprecia una reducción preocupante. Las tasas de natalidad entre las extranjeras son muy superiores, pero lo cierto es que la tendencia es a la baja, y se encuentran en mínimos de la serie histórica.

Esta deriva se observa también en el indicador coyuntural de fecundidad, que se refiere al número medio de hijos por mujer, con un leve incremento entre 2002 y 2008 y un descenso hasta la actualidad en el caso de las mujeres españolas. Para las extranjeras, las cifras también se observa una caída en 2018.

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