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Endesa e Iberdrola 'guardan' 1.700 millones para cerrar centrales nucleares y de carbón

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Endesa e Iberdrola 'guardan' 1.700 millones para cerrar centrales nucleares y de carbón

Resumen:

Las grandes eléctricas guardan en sus cuentas de resultados provisiones milmillonarias para hacer frente a los gastos derivados del cierre de sus centrales. Todo tipo de centrales, de todas las tecnologías, ubicadas en todo el mundo. De manera conjunta, Endesa, Iberdrola y Naturgy acumulan provisiones por 3.139 millones ligadas a la clausura de centrales eléctricas, según los registros financieros de las tres compañías a cierre del año pasado.

El Gobierno y las eléctricas ya han pactado el calendario de cierre progresivo de todas las centrales nucleares entre 2027 y 2035; las compañías sentencian al carbón y todas preparan la clausura de sus centrales (Endesa desveló la pasada semana que prepara el cierre de las últimas dos plantas térmicas en el país); y los grandes grupos también hacen provisiones para afrontar más a largo plazo el cierre y desmantelamiento de sus centrales de gas y también algunas de renovables.

Según sus cuentas anuales, Iberdrola tiene provisiones por 1.797 millones para cierre de instalaciones: 612,1 millones para cerrar nucleares; 60,8 millones para sus plantas de carbón; 146,2 millones para las centrales de gas que tiene por todo el mundo, singularmente en México; y también 945,3 millones de euros para afrontar en el futuro el desmantelamiento de parques eólicos y otras centrales alternativas.

Endesa acumula provisiones por 994 millones para cerrar centrales: 552 millones para afrontar los costes del predesmantelamiento de sus nucleares y otros 442 millones para la clausura de centrales de carbón y algunas de gas. La compañía controlada por la italiana Enel tendrá que provisionar otros centenares de millones de euros para asumir costes del futuro cierre de sus dos mayores plantas térmicas, las de As Pontes y Litoral.

Por su parte, Naturgy contaba con provisiones por un importe de 381 millones de euros al cierre del pasado ejercicio, pero es la única compañía que no desagrega por tipo de instalaciones los fondos destinado a las clausuras.

El carbón, sentenciado

Con un calendario ya pactado para el apagón nuclear en España y con las grandes eléctricas renunciando ya abiertamente por seguir quemando carbón en el país, algunas de esas provisiones tienen ya una fecha orientativa para empezar a utilizarse. Los fondos que Endesa e Iberdrola –Naturgy prefiere no detallar cómo reparte los fondos- guardan para hacer frente a los próximos cierres de centrales nucleares y también de las plantas de carbón alcanzan los 1.667 millones de euros.

Endesa confirmó la pasada semana que no ve futuro a las centrales de carbón y que acabará echando el cierre a todas sus plantas antes de lo que tenía previsto. La compañía ya había confirmado el cierre de sus plantas de Compostilla (León) y Andorra (Teruel), pero los planes iniciales era mantener operativas las plantas de As Pontes (A Coruña) y Litoral (Almería), en las que había invertido casi 400 millones para cumplir con las nuevas exigencias ambientales de Bruselas.

Pero el consejo de administración de Endesa, en plena situación de bloqueo político, acordó acelerar el cierre de las dos plantas que utilizan carbón importado. La compañía aún no ha puesto fecha, pero el cierre se da por hecho y, tras él, sólo quedaría activa la central de Alcudia (Mallorca). Los sindicatos UGT, CCOO y SIE han reclamado al Gobierno de Pedro Sánchez “contundencia” para evitar los cierres y avisan a la compañía de que no consentirán que “apague el interruptor térmico” sin presentar un proyecto alternativo para las comarcas.

Iberdrola ya pidió en 2017 la clausura de las dos centrales de carbón que le quedaban (Velilla, en Palencia, y Lada, en Asturias) y Naturgy también ha activado su salida de la quema de carbón con la clausura de Anllares, Meirama, La Robla y Narcea. Tras la ola de salidas del sector, EDP se va a quedar sola con sus dos centrales de Asturias.

El apagón nuclear

Tras años de encontronazos, el pasado marzo llegó la paz nuclear, con el acuerdo de las grandes eléctricas y el Gobierno para fijar un calendario de cierre de cada una de las centrales. En el protocolo pactado se establece Almaraz I cerrará en 2027, Almaraz II en 2028, Ascó I en 2030, Cofrentes en 2030, Ascó II en 2032, Vandellós II en 2035 y Trillo también en 2035.

Las compañías eléctricas han de asumir directamente el coste de los trabajos de predesmantelamiento de las nucleares, se realizan durante años una vez que dejan de estar operativas y hasta ceder la titularidad a Enresa –la sociedad pública que se encarga de la gestión de los residuos radiactivos-. Es para esos trabajos preliminares para los que Endesa e Iberdrola, los grandes operadores nucleares en España, guardan casi 1.700 millones de euros.

Las centrales nucleares también pagan unas tasas específicas en función de su producción eléctrica que se destinan a un fondo que servirá para financiar el desmantelamiento de las plantas y la gestión de los desechos radiactivos. Un fondo que a finales de 2018 contaba con 5.647 millones de euros, a pesar de que la previsión contemplada hasta ahora es que el coste de las trabajos a largo plazo de gestión de residuos y desmantelamiento rondará los 14.200 millones.

El acuerdo de nuevo calendario de cierres de plantas nucleares  implicará llevar la edad media del parque nuclear español entre los 46 y 47 años de funcionamiento, mientras que hasta ahora los cálculos para establecer las tasas se hacían con una previsión de 40 años de vida útil. Enresa confía en que tapar el agujero millonario existente en el plan de residuos con los años adicionales de funcionamiento y proponiendo una subida inmediata de las tasas del 19,2% y con posibles subidas anuales en los próximos ejercicios.