Economía

Los españoles vuelven a las hipotecas variables ante la perpetuación de los tipos bajos

Anuncio de hipotecas en la sucursal de un banco. EFE

Las hipotecas a tipo variable recuperan el pulso. Los compradores de vivienda en España vuelven a mostrar un creciente apetito por la fórmula tradicionalmente dominante en el mercado del crédito a la vivienda en España.

Así se evidencia en los últimos datos sobre la evolución de este mercado, publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Las cifras correspondientes al pasado mes de agosto reflejan que el porcentaje de hipotecas constituidas durante el mes a tipo de interés variable alcanzó el 58,2%, frente al 41,8% de las de tipo fijo. Estos datos suponen una variación -al alza para las primeras, y a la baja para las otras- de 1,9 puntos porcentuales respecto al pasado mes de julio y de 2,7 puntos sobre junio.

Así, las hipotecas a tipo variable alcanzan su cuota más elevada desde el pasado enero, poniendo freno a la remontada casi ininterrumpida que venía registrando el tipo fijo desde mediados de 2015, cuando apenas representaba un 5% del total.

Las hipotecas a tipo fijo pierden 2,7 puntos de cuota en dos meses, ante el giro en la política monetaria

Este movimiento parece estar relacionado con el giro que se ha producido en los últimos meses en el escenario de los tipos de interés en la Eurozona. Así lo confirmaba esta misma semana el consejero delegado de Bankia, José Sevilla. Al término del primer semestre del año, la entidad nacionalizada publicaba que las hipotecas a tipo fijo alcanzaban el 58% del total formalizado en el año, pero esta cifra se había reducido al 48% al cierre del tercer trimestre. «Parece que la percepción de que los tipos de interés van a parecer en niveles bajos por un largo periodo está animando a los clientes a solicitar hipotecas variables», apuntó el banquero.

Las hipotecas a tipo de interés variable han disfrutado tradicionalmente de un abrumador dominio en el mercado español. Sin embargo, en un escenario de tipos de interés bajo mínimos y fuerte competencia, las entidades han ido elevando su oferta de hipotecas fijas, que les permiten obtener una prima de rentabilidad -sus intereses iniciales suelen ser superiores a los de los préstamos variables- nada desdeñables en el complejo entorno actual.

Esta oferta encontró un terreno abonado entre los compradores de vivienda que, escarmentados por las enseñanzas de la crisis, prefieren asumir un coste inicial superior por sus hipotecas a cambio de asegurarse estabilidad en sus cuotas a lo largo de la vigencia del préstamo.

Y la batalla desatada por las entidades en este segmento ha favorecido el atractivo de estos créditos, con firmas como MyInvestor, el neobanco de Andbank, ofreciendo hipotecas a tipo fijo a 15 años a una TAE (Tasa Anual Equivalente) inferior al 1,5%.

La fuerte competencia en precios en este mercado llevó, incluso, la semana pasada al presidente del Consejo de Supervisión del BCE, Andrea Enria, a mostrar sus dudas sobre que este tipo de préstamos, a estos tipos, puedan resultar rentables, aunque en el sector se muestran convencidos de que, en líneas generales, se está haciendo una comercialización razonable del nuevo crédito hipotecario.

Sin subida a la vista

En cualquier caso, estas ofertas no han impedido este nuevo repunte de las hipotecas a tipo variable. En el sector existe la percepción de que, a día de hoy, los clientes con un perfil más alto o más cualificado suelen mostrar predilección por los créditos a tipo variable, ya sea porque tengan previsión de vender el inmueble hipotecado en unos años, porque tengan intención de amortizar el crédito en un plazo más corto o simplemente porque, por sus conocimientos del mercado, apuestan a que los tipos de interés se mantendrán en niveles reducidos por un periodo muy prolongado.

En el sector se percibe que los clientes más cualificados mantienen la preferencia por el tipo variable

Esta visión parece estar imponiéndose en el mercado en los últimos tiempos. La decisión del Banco Central Europeo (BCE) de recortar aún más los tipos de interés el pasado septiembre y la garantía de que no se subirán hasta que se alcancen de forma sostenida los niveles de inflación objetivo de la institución (por debajo pero cerca del 2%) han hecho que gane peso la visión de una era de tipos bajos sin fin a la vista, al estilo de la imperante en Japón, donde los tipos de interés se han mantenido cerca del 0% durante las dos últimas décadas.

Para Thomas Meier, gestor de fondos en MainFirst Asset Management, las políticas expansivas del BCE se explican por tres razones: el desarrollo demográfico en Europa, con una sociedad en declive y envejecida; el alto nivel de deuda estructural en algunos países de la UE, como Grecia, Italia y Portugal; y la ralentización del crecimiento económico mundial. «Estas condiciones marco no cambiarán tan rápidamente. Por lo tanto, esperamos que los tipos de interés se mantengan estructuralmente bajos en la próxima década», sostiene.

Este escenario mantendría deprimidos los costes de las hipotecas a tipo variable durante buena parte de su vigencia, aunque también hay expertos que advierten de lo difícil que resulta hacer previsiones para periodos tan largos como los que suelen abarcar estos créditos y subrayan que el tipo fijo protege contra esas incertidumbres.

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