Digamos que Ana Patricia Botín se ha visto en situaciones más embarazosas que en su aventura en Groenlandia con Jesús Calleja. De hecho, para no complicarlo mucho la hicieron en verano, cuando el termómetro marcaba 12 grados, lo que podría equivaler a visitar el infierno con las calderas apagadas. No hace falta ser muy perspicaz para saber que la presidenta de Santander pretendía acercarse al público general, al ‘llano’, con su participación en este programa y se puede decir que ha cumplido su objetivo. El formato, desde luego, ha sido amable.

Se ha puesto de moda últimamente el que las grandes personalidades de este país concedan entrevistas en los programas de entretenimiento. Ocurre en El Hormiguero y pasó anoche en Planeta Calleja, donde la presidenta de Santander pudo contar su vida y su circunstancia sin que el presentador le pusiera en especiales aprietos. A fin de cuentas, es un aventurero, no un profesional de la información.

Pocos personajes hay en España con más interés periodístico que Botín. El problema es que lo de esta noche no ha tenido nada que ver con el periodismo. Los productores del programa se han preocupado muy mucho de mostrar la cara más amable de su invitada; algo, todo hay que decirlo, que Calleja hace con todos los famosos que le acompañan en su aventura. Quizá sea éste el objetivo que persigue el programa; y seguro que la fórmula es rentable.

En un momento, Jesús Calleja le preguntó si le gusta cocinar y ella respondió: “Hago ensaladas, tortilla y también sé preparar la pasta”

Todo esto ejemplifica la cada vez mayor lejanía que establecen los grandes popes del Ibex 35 con respecto a los periodistas, pero también la cada vez mayor escasez en los medios de comunicación, que les hace más permeables ante este tipo de fórmulas, que son perfectas para políticos y empresarios que quieren ‘humanizar’ su figura, pero en las que se echa de menos el necesario ejercicio de abordar los temas espinosos. No es exclusivo de Santander ni de Mediaset, sino que es un fenómeno cada vez más generalizado.

Dicho esto, Botín estuvo correcta, por lo general y se puede decir que consiguió el objetivo de acercarse a la audiencia. De hecho, Mediaset emitió el programa en simulcast en Telecinco, Cuatro y Energy.

La vida de Botín

La presidenta del Banco Santander habló de la compleja vida de la niña llamada a heredar una gran fortuna -internados, educación en el extranjero, etc.-, de sus aficiones y de las fricciones que generó su figura, en el pasado, entre los accionistas del banco. Quizá lo más llamativo de estos casos es cuando el rico trata de acercarse al pueblo llano y desentona. En un momento, Jesús Calleja le preguntó si le gusta cocinar y respondió: “Hago ensaladas, tortilla y también sé preparar la pasta”. Claro, lo de la pasta era previsible.

Dado que el cambio climático es la causa de moda entre las grandes empresas del país; y dado que han visitado Groenlandia tras el verano más caluroso de su historia, tocó hablar del tema y Botín quiso ofrecer su opinión: “Los datos son irrefutables, el cambio climático está ocurriendo y es el hombre quien lo está acelerando”. Y añadió: “Cambiando comportamientos y ahorrando energía no es suficiente (para revertirlo). Tenemos que descubrir alguna manera de atrapar el carbono que ya está en la atmósfera”.

El feminismo es otro de los temas que ha salido a la palestra y Botín aprovechó para criticar a quienes ponen en cuestión su defensa de este movimiento

También se pronunció sobre los desahucios: “En 2012 hicimos un compromiso todos los bancos y cajas de no desahuciar a nadie de su primera vivienda. Esto fue en diciembre de 2012. Hemos sido bastante responsables. No se cuenta. Sólo se cuenta cuando alguien comete un error. No hemos desahuciado a nadie desde esa fecha”.

El feminismo es otro de los temas que salió a la palestra y Botín aprovechó para criticar a quienes ponen en cuestión su defensa de este movimiento. “Me sorprende bastante que haya algunas personas de ciertos estamentos que cuestionen que yo pueda ser feminista”.

Para la presidenta de Banco Santander, ser feminista es “apoyar la igualdad de oportunidades”. “Yo digo: tú mira lo que he hecho e intenta juzgarme en base a lo que he hecho, no si soy blanca o negra, hombre o mujer”, ha expresado.

A la aventura acudió con su marido, que aprovechó para hablar también de feminismo. Lo hizo a bordo de un barco, entre agua y bloques de hielo.“Yo creo que la mujer hoy está haciendo un papel increíble porque por primera vez ha tenido la oportunidad y lo está haciendo bien, muy bien (…). Hay mujeres que lo han logrado a pesar de no tener nada a su favor”, expuso.

Botín también expresó su parecer sobre los profundos cambios a los que se enfrenta actualmente Santander y el mundo. “En la revolución industrial, Europa fue ganadora. En la digital, China y Estados Unidos, hasta ahora” . De paso, aprovechó para recitar su agenda, repleta, y para exponer la complejidad de su labor. «Lo más difícil de mi trabajo es que yo sé lo que voy a hacer cada semana en los próximos tres años».

Todo, en un programa de entretenimiento. Sin preguntas excesivamente incómodas ni un recorrido especialmente complejo. Aquí, un expresidente escaló una montaña y Ágatha Ruiz de la Prada, a vientos huracanados. Ayer, caminaron un rato por el hielo.