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Bankia asume que su privatización quedará aparcada hasta que suban los tipos

La entidad admite que una sentencia negativa por el IRPH podría truncar su plan de dividendos

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri. EFE

Bankia asume que la etiqueta de banco público le acompañará por un tiempo prolongado. La entidad, en la que el Estado mantiene una participación del 60%, no espera avances en su privatización hasta que cambie el escenario de los tipos de interés, un viraje que no se espera en un horizonte cercano.

Así lo ha admitido este martes el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, durante la presentación de resultados de 2019, en el que el banco registró un beneficio de 541 millones de euros, un 23% menos que el año anterior, evidenciando una vez más en sus cuentas las dificultades para generar un resultado rentable ante la política de tipos de interés negativos que impera en la Eurozona.

«Probablemente, en un entorno en que la banca europea está muy penalizada por la situación de los tipos de interés, no sea el momento más adecuado para enfrentarse a una privatización», recalcó el banquero, más de dos años después de que el Frob colocara en el mercado el último paquete de acciones de la entidad.

La entidad asegura que actualmente no hay ninguna operación de fusión sobre la mesa

La fuerte caída de valoración que acumula la entidad -que ha caído más de un 50% en bolsa en los dos últimos años- aparece como el mayor desincentivo para que el Estado vuelva a abordar una venta de este tipo.

Desde la entidad parecen asumir que esta situación no variará a corto plazo, ya que «Bankia va a seguir siendo un valor muy sensible a la situación de los tipos de interés», ha reconocido Goirigolzarri, a pesar de los esfuerzos que aseguran estar haciendo para limitar esa sensibilidad.

En cualquier caso, el banquero confía en que el escenario de los tipos pueda mejorar a partir de 2021 y que, cuando se produzca ese cambio de situación, esa mayor sensibilidad favorezca una rápida mejora del banco. «No necesitamos que suban mucho los tipos. Sólo que dejen de ser negativos ya nos permitía contar con Rotes que cubran el coste del capital».

En esta tesitura, han sido recurrentes las especulaciones sobre una posible operación corporativa que mejore las perspectivas de negocio de la entidad, al tiempo que permita al Frob reducir su peso en el capital. Sin embargo, desde Bankia insisten en que «no tenemos ninguna operación ni encima ni debajo de la mesa ni en el cajón», según señaló el presidente, quien explicó que para abordar una integración de este tipo «primero hay que valorar si tiene sentido industria y financiero y luego la disposición de las partes».

Cerrada de momento la vía de la privatización, el pago de dividendos aparece como la opción más evidente para que Bankia siga devolviendo al Estado las ayudas recibidas cuando fue rescatada en el verano de 2011. La entidad propondrá repartir en este ejercicio unos 355 millones de euros -lo mismo que el año anterior-, con lo que la devolución de ayudas públicas habrá alcanzado ya los 3.300 millones de euros.

Tendrá que generar unos 1.000 millones de capital en 2020 para cumplir el objetivo de dividendos

Desde la dirección de Bankia insisten, pese a las crecientes dudas del mercado, en que «estamos plenamente comprometidos» con el reparto de los 2.500 millones de euros de exceso de capital que se marcó como objetivo en su plan estratégico 2018-2020. En este sentido, el consejero delegado del banco, José Sevilla, ha estimado que, para cumplir con ese objetivo, necesitarían generar unos 1.000 millones más de capital, una meta que considera factible.

Eso sí, desde el banco reconocen que este objetivo está a expensas de una serie de factores que les obligan a ser prudentes. Y entre ellos destaca la esperada sentencia sobre el caso de las hipotecas IRPH. Aunque Goirigolzarri ha asegurado que no esperan una sentencia negativa, admite que si esta se produjera en unos términos adversos habría que evaluar su posible impacto.

A pesar de la caída del resultado, que ha estado también motivada por un incremento de las provisiones para acelerar el saneamiento del balance, desde Bankia se muestran satisfechos con la evolución operativa del negocio, enfocada en una modificación del mix de crédito, para restar peso a los préstamos hipotecarios en su balance, y a un incremento de las comisiones, impulsando el crecimiento en áreas como la de gestión de activos, en la que el banco público fue líder en captaciones en 2019.

Prudencia en la reforma laboral

Respecto a su relación con el Gobierno, Goirigolzarri ha asegurado que es «magnífica», y que en todo momento se ha mantenido el respeto a la gestión independiente de la entidad, y confía en que la situación no varíe con la entrada en el Ejecutivo de ministros de Podemos, con los que ha negado que exista «crispación», a pesar de las intenciones del partido que dirige Pablo Iglesias de hacer de Bankia una entidad de gestión pública.

El presidente de Bankia tampoco ha querido hacer especial hincapié en los planes del Ejecutivo en cuestiones como los impuestos a la banca. «Yo espero que no los suban», ha afirmado, apuntando su creencia de que la banca paga unos impuestos «razonables».

Más explícito se mostró respecto a la posible reforma laboral, un planteamiento para el que pidió «prudencia». En su opinión, la actual regulación laboral ha sido un factor clave para que España haya generado tres millones de puestos de trabajo en los últimos años, porque «ha contribuido a bajar el umbral de crecimiento del PIB necesario para que se cree trabajo en España».

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