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La renta mínima en Europa: los modelos que pueden inspirar a España

Economía

La renta mínima en Europa: los modelos que pueden inspirar a España

La mayoría de estos ingresos mínimos varían en función de la renta y están vinculados a la búsqueda de empleo

El Gobierno ha adelantado sus planes y prevé que la renta mínima esté en marcha a partir del mes de mayo. Se trata de un plan que ya incluía el acuerdo entre PSOE y Podemos y que la crisis sanitaria ha obligado a avanzar. Aunque “faltan flecos”, tal como indicó el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, el Ejecutivo ha tomado como referencia “los mejores esquemas europeos” para definir a quién y cómo llegará esta prestación.

En el marco de la Unión Europea hay tanta variedad de rentas mínimas o de inserción social como planes puestos en marcha y es que cada país, o incluso región, estructura este ingreso mínimo vital en función de diferentes factores que incluyen la edad, el nivel de renta y que varían también en su cuantía.

Hasta el momento, Escrivá ha desvelado que será un Ingreso Mínimo Vital permanente, dirigido a hogares y con un especial foco en los monoparentales. Así, del millón de beneficiarios a los que el Ejecutivo quiere proteger, calculan que un 10% estarán en esta situación. Además, será complementaria a las rentas mínimas que ya abonan las comunidades autónomas. ¿Pero qué otros modelos hay en Europa?

Modelos nórdicos

Finlandia es un país clave cuando se estudian los modelos de renta mínima. El motivo es que este país probó entre 2017 y 2019 un modelo de renta universal en uno de los sentidos más extensos de su definición. Se escogió de forma aleatoria a 2.000 ciudadanos desempleados que percibían alrededor de 500 euros sin impuestos mensualmente. El Gobierno finlandés no tuvo en cuenta si estas personas estaban en búsqueda activa de empleo.

El experimento terminó el año pasado y los investigadores concluyeron que los beneficiarios de la renta universal habían mejorado su calidad de vida, pero no había influido en si habían vuelto o no al mercado laboral. Este aspecto es precisamente una de las claves de la renta mínima que el Gobierno quiere implantar. El ministro Escrivá ha avanzado que irá ligada a incentivos relacionados con el mercado laboral, algo que ya ocurre en la prestación del País Vasco.

El estado del bienestar de los países nórdicos suele ser un ejemplo y también lo es en términos de renta mínima. Así, Dinamarca cuenta con políticas activas de empleo muy extensas, pero también con “asistencia social”, un ingreso mínimo que pueden solicitar aquellos ciudadanos que “experimenten cambios en su vida como el desempleo, la enfermedad o el divorcio”, según la información de la Comisión Europea. Este subsidio varía en función de la edad del beneficiario, si se ha emancipado, si tiene hijos a su cargo o si sufre alguna enfermedad. La cuantía varía entre los 476 euros mensuales para personas entre 25 y 28 años viviendo en su ciudad hasta los 2.035 euros para menores de 30 años con hijos a cargo.

Dinamarca es uno de los países con los impuestos más altos y con mejores salarios. Cabe recordar que no cuenta con un salario mínimo sino que este se negocia a través de convenios de cada sector.

Francia, Italia y Portugal

Italia ha sido uno de los últimos países europeos en incorporar una renta mínima. En este caso, también se vincula su percepción, de unos 780 euros mensuales como máximo, a la búsqueda activa de empleo y al nivel de renta. El país exige la nacionalidad o haber residido al menos 10 años para optar al Reddito di Cittadinanza.

El Revenu de Solidarité Active lo reciben personas con ingresos bajos, aunque no se encuentren en situación de desempleo

Portugal tiene un ingreso mínimo con una duración limitada, aunque renovable, de 12 meses y es obligatorio firmar un contrato de inserción. También está vinculada a la búsqueda activa de empleo y al nivel de renta. Su cuantía es de unos 300 euros para mayores de 18 años con un hijo a cargo.

El Revenu de Solidarité Active francés va algo más allá que las prestaciones anteriores y también lo reciben personas con ingresos bajos, aunque no se encuentren en situación de desempleo. El mínimo son 550 euros y se incrementa si se tienen menores a cargo. La edad mínima para solicitarla es de 25 años.

Alemania y Países Bajos

Si bien en los anteriores países, son los gobiernos centrales quienes ofrecen este tipo de subsidios, en Alemania se estructuran a través de las administraciones municipales y las oficinas locales de empleo, un caso similar son las prestaciones autonómicas que están en vigor en España. Volviendo a Alemania, también es un subsidio ligado al empleo, tanto es así que su traducción al español sería algo así como subsidio básico para buscadores de empleo.

Además, los beneficiarios deben residir legalmente en el país y deben seguir las indicaciones de las oficinas de empleo. El subsidio es menor o mayor según la situación del hogar, así, una persona que viva en un piso recibe 424 euros al mes, 382 euros por persona para parejas que vivan juntas y se suman entre 245 y 302 euros por hijos, según datos de la Comisión Europea.

Por otra parte, en el país germano han tenido lugar otros experimentos de carácter privado como el HartzPlus que se inició en mayo del pasado año y a partir del cual 500 personas recibirán 416 euros al mes para estudiar el efecto de recibir ‘dinero gratis’.

Los Países Bajos vinculan su ingreso mínimo vital al salario mínimo, actualmente en los 1.635,6 euros, y pueden optar a él las personas mayores de 18 años que residan legalmente en el país. Entre los requisitos, no solo está la renta, sino también las pertenencias, como por ejemplo una casa o un coche, que varían en función del tipo de hogar.

En definitiva, el Gobierno español cuenta con múltiples ejemplos entre sus colegas europeos para diseñar una renta mínima que proteja a las familias más vulnerables y que esta ayuda “llegue a quien tiene que llegar”, tal como indicó Escrivá.

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