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Aerolíneas y hoteles frenarán su reactivación si la cuarentena masiva llega hasta el verano

Un pasajero con mascarilla en el aeropuerto de Madrid-Barajas.

Un pasajero con mascarilla en el aeropuerto de Madrid-Barajas. ep

El Gobierno ha impuesto que todos los viajeros que entren al país, sean turistas internacionales o españoles que regresan, han de cumplir con una cuarentena forzosa de 14 días sin salir de su domicilio o de su hotel. Los únicos desplazamientos permitidos son para comprar alimentos o fármacos, ir a centros sanitarios o por razones por fuerza mayor.

La medida ha pillado por sorpresa al sector turístico, que la ve como una nueva traba para la reactivación del sector. La industria turística tenía la esperanza de que empezaran a suavizarse las limitaciones a los movimientos entre países europeos para recuperar parte de la demanda de turistas extranjeros sin la que en muchos destinos el verano será un desastre.

Desde el próximo viernes y, en principio, hasta que dure el estado de alarma se exigirá a todos los viajeros esas dos semanas de confinamiento en cuarentena. No obstante, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ya ha apuntado que “estará en vigor todo el tiempo que sea necesario, muy probablemente durante toda la desescalada y el camino hasta la nueva normalidad”.

A la espera de que se concrete la duración exacta de la medida, las empresas turísticas ven peligrar sus planes de reactivación del negocio en España si la cuarentena masiva se extiende hasta el verano. Actualmente, las restricciones de movilidad por el estado de alarma impiden la viajes entre provincias y desde el extranjero, así que las cuarentenas para viajeros del exterior no afectan a una actividad turística totalmente paralizada. Pero el problema es si la medida se alarga.

“Confiamos en que sólo se aplique durante el estado de alarma. La medida no ayuda a reactivar la conectividad, ahora que las compañías empiezan a hacer planes para recuperarla”, apuntan fuentes de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), la patronal que agrupa a ochenta aerolíneas que operan en el mercado español. “Si se mantiene durante mucho tiempo la cuarentena obligatoria van a desalentar a los viajeros extranjeros, va a restringir la demanda en lugar de animarla”.

Los grandes touroperadores internacionales como TUI o Jet2.com están diseñando la recuperación de los viajes hacia destinos españoles de cara al verano, como también lo están haciendo las aerolíneas de toda Europa, como Lufthansa y Ryanair que ya habían desvelado sus planes.

“La decisión de imponer esta cuarentena paraliza estos movimientos. Probablemente las compañías no los abandonarán por completo, pero desde luego ralentiza la preparación del lanzamiento de esos vuelos que son fundamentales para reactivar el sector en España”, sostiene José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur, un lobby que agrupa a una treintena de las mayores empresas turísticas de España, entre ellas Meliá, NH Hotel Group, Iberia, Globalia, Riu o Renfe.

“Ningún turista va a venir para quedarse quince días encerrado”, alerta Zoreda. “El ritmo de desescalada nos marcaba finales de junio o principios de julio como el inicio de la temporada de verano. Esperemos que para entonces la obligación de hacer cuarentena no esté vigente. Pero para salvar la temporada hace falta conocer con mucha antelación cuando va a suavizarse esta obligación, porque preparar la temporada requiere de una logística a las empresas y  de la confianza de los clientes”.

Desde la patronal hotelera Cehat se admite que actualmente, con las fronteras cerradas y sin estar permitidos los viajes interprovinciales, la medida adoptada por sorpresa por el Ministerio de Sanidad no afecta al turismo y al negocio hotelero en particular, pero los problemas vendrán si se alarga en el tiempo ahora que las cadenas trabajan en la reapertura de cara a la temporada de verano.

“Esperamos que se trate de una medida puramente coyuntural y que se aplique sólo mientras dure el estado de alarma, o mejor sólo durante la Fase 1 de la desescalada y no en la Fase 2”, explica Ramón Estalella, secretario general de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat). “Los hoteleros necesitamos dos cosas: una, que desaparezcan los riesgos de contagio y que haya un entorno seguro para el turismo; y dos, que haya movilidad. Las cuarentenas puede que esté justificada desde el punto de vista sanitario, pero desde luego perjudica a la movilidad, y eso es muy dañino para el turismo”.

Frente al desconcierto y el desánimo de las empresas turísticas, el Gobierno ha defendido la necesidad de adoptar esta medida para no dar pasos atrás en el control de la epidemia importando casos de otros países y ha proclamado la fortaleza de España como destino turístico. «España ha sido, es y seguirá siendo el mejor destino turístico del mundo», ha sentenciado la ministra portavoz y de Hacienda, María Jesús Montero, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

El Ejecutivo no se ha referido a los posibles efectos adversos de los que advierte el sector turístico y, por el contrario, ha subrayado las bondades de la seguridad y de los servicios sanitarios españoles como forma de atraer turistas. «Contamos con uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo y eso es una garantía, un reclamo, para los turistas. Los estamos esperando», ha apuntado Montero.

España impone desde el próximo viernes cuarentenas de 14 días a todas las personas que entren en el país durante el estado de alarma, sean turistas extranjeros o ciudadanos de nacionalidad española que regresan, para controlar posibles entradas de enfermos de coronavirus y evitar nuevos contagios, en un momento en que la curva de positivos empieza a controlarse.

Y, de manera complementaria, el Gobierno también ha decidido trasladar las restricciones hasta ahora vigentes en la entrada  de personas por pasos fronterizos terrestres para empezar a aplicarlas también en aeropuertos y puertos. Desde el viernes, por mar y aire sólo podrán entrar en España ciudadanos españoles; residentes en España, debiendo acreditar su residencia habitual; trabajadores transfronterizos; profesionales sanitarios o del cuidado de mayores que se dirijan a ejercer su actividad laboral; por razones de causa mayor; o por razones laborales que puedan acreditarse.

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