Economía

El turismo nacional sostendrá al alquiler de la costa y los precios subirán en Baleares y Málaga

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El turismo nacional sostendrá al alquiler de la costa y los precios subirán en Baleares y Málaga
Playa Málaga

Una veraneante pasea por la orilla del mar en la playa en Málaga. EUROPA PRESS

Resumen:

La pandemia ha cambiado los hábitos de los españoles y este año va a modificar también la forma en la que se van de vacaciones. En un contexto en el que dos tercios de los ciudadanos descartan por completo disfrutar de unas vacaciones este año debido a la crisis, el tercio restante optará más por el turismo nacional que el internacional. Esta será la salvación de provincias como Málaga, Gerona o Baleares, que verán cómo el precio de sus alquileres vacacionales no solo no bajará, sino que, incluso, subirá, compensando así la menor llegada de turistas internacionales.

«La afluencia de turistas extranjeros que solían veranear en las costas españolas se reducirá sustancialmente y se compensará en parte por el turismo nacional, que optará por destinos a los que poder ir en coche, alojarse en viviendas con piscinas privadas en las que se respeten las normas de distanciamiento social e higiene y estancias más largas que en veranos anteriores, condicionadas por el teletrabajo y la posibilidad de un nuevo confinamiento», explica a este periódico Ismael Ruiz, director técnico de Instituto de Valoraciones.

Estas tendencias han provocado una demanda acelerada de viviendas en zonas de costa que se ha incrementado ligeramente durante la fase de desescalada hacia el escenario de nueva normalidad.

El aumento de la demanda ha ido acompañado de una reducción de la oferta, dado que no solo los turistas han cambiado su comportamiento en los meses de verano tras la pandemia, sino también los propietarios de las viviendas turísticas de las zonas de costa.

Los españoles van a optar por ir de vacaciones a lugares a los que puedan ir en coche

«Muchos propietarios de alojamientos costeros que en años anteriores han alquilado sus viviendas durante la época estival para obtener una mayor rentabilidad este año han decidido no hacerlo y ser ellos mismos los inquilinos de sus inmuebles», apunta Ruiz.

Este aumento de la demanda sumado a la caída de la oferta llevará a que los precios de los alquileres de viviendas en zonas de costa no solamente no bajen, sino que suban, especialmente en provincias como Baleares, Málaga y Gerona, donde, de acuerdo con Instituto de Valoraciones, «los precios de este tipo de inmuebles aumentan ligeramente».

Alquiler de larga estancia

Otros propietarios están decidiendo cambiar la oferta de sus viviendas y pasar del alquiler de corta estancia a otro de mayor duración, una tendencia que, de confirmarse, ayudará a «normalizar los precios del alquiler de larga estancia, que está algo elevado», de acuerdo con Eli Vera, responsable de alquileres en Costa del Sol de Gilmar.

En su opinión, la zona de la Costa del Sol (Málaga) no está experimentando tanto un aumento de los precios como una estabilidad, al menos en el alquiler de corta estancia. «El cliente extranjero tiene un peso importante y se ha notado su ausencia en zonas como la Costa del Sol, donde la demanda nacional ha aumentado, pero las viviendas están mantenido los precios, en términos generales», añade.

La buena experiencia de los alquileres en zonas de costa pese al impacto de la pandemia lleva a otros ciudadanos a plantearse incluso la compra, como en el caso de Costa de la Luz (golfo de Cádiz). «La opción de compra se está configurando como una opción interesante para aquellos que quieren disfrutarlas en periodos vacacionales o, en el caso del perfil inversor, obtener rentabilidad con el alquiler de temporada» en esta zona, donde el cliente habitual es nacional más que extranjero, según explica César de Diego, director de Gilmar Cádiz.

Frente a los alquileres de la costa, muchos otros propietarios de viviendas turísticas han sufrido en gran medida el impacto de la pandemia, con fuertes caídas en las reservas. Es por eso que muchos han optado por transformar la modalidad del alquiler en residencial o directamente optar por la venta del inmueble. Una opción a la que, de momento, no tienen por qué recurrir los propietarios de casas en la costa.

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