Economía

La crisis se ceba con Baleares: su paro aumenta tres veces más que en el resto de la costa

En Cataluña y Andalucía crece en torno al 30%, mientras que en Canarias el incremento está por debajo

Una turista con mascarilla en Mallorca (Baleares). EFE

El turismo es, sin ninguna duda, el sector más castigado por el impacto económico de la crisis sanitaria del Covid-19, pero no todas las regiones que dependen de esta actividad están sufriendo de la misma forma. Los últimos datos sobre el desempleo dejan ver que Baleares es la comunidad más penalizada, mucho más que el resto de las regiones que también viven del turismo de sol y playa.

Las empresas turísticas llevan semanas anticipando el desastre que supondrá para el sector el impacto económico de la pandemia, que cifran en unos 83.000 millones de euros este año, teniendo en cuenta incluso la apertura del turismo que se produjo al inicio del verano.

Muchas dependen de Baleares, donde se va anticipando ya el impacto de esta crisis en los puestos de trabajo. El archipiélago, donde está operativa apenas un 40% de la planta hotelera, vio aumentar su número de desempleados un 90,8% en julio en comparación con un año antes, lo que supone duplicar la cifra, hasta los 71.547, de acuerdo con los últimos datos publicados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Todo a pesar de que el paro bajó en el conjunto del país el pasado mes, también en estas islas.

Este aumento es sustancialmente más alto que el registrado en el último año por otras regiones que también viven del turismo, como Canarias, donde fue del 25,9%. Este archipiélago no es, ni siquiera, la segunda comunidad donde más aumentó el número de desempleados.

Por detrás de Baleares, fueron Cataluña y Andalucía las regiones donde más creció el desempleo en el último año como consecuencia de la pandemia. En ambas lo hizo en torno a un 30% y en otras zonas costeras, como la Comunidad Valenciana o la Región de Murcia, se incrementó en menor medida.

El turismo no remonta

Y es que, a pesar de la vuelta a la (nueva) normalidad tras el confinamiento, el verano turístico no llega ni a la sombra del de otros años. El tráfico aéreo en la red de Aena se situaba en julio en más de 2.000 operaciones diarias, lo que representa únicamente una cuarta parte del registrado en España en el mismo mes del año pasado, cuando se superaron los 7.700 vuelos diarios de media.

A la menor actividad por el deterioro de la economía se suman el efecto de los rebrotes y las restricciones de viaje impuestas por países como Reino Unido, que hacen temblar a destinos como Baleares y Canarias.

Dos comunidades muy interesadas en poner ya en marcha la aplicación de rastreo de los contagios desarrollada por el Gobierno con el objetivo de que los rebrotes no se lleven por delante el poco negocio que puedan arañar este verano. Con esta misma intención, los hoteleros se han ofrecido a pagar todos las pruebas de los turistas internacionales al finalizar la estancia en sus establecimientos.

El fortísimo impacto que esta crisis ha tenido sobre el sector ha llevado ya a aerolíneas y a hoteleras a sufrir en carne propia pérdidas económicas millonarias, que han batido récords en la mayoría de casos y que hacen pronosticar cifras de desempleo aún peores en los próximos meses si no remontan el vuelo, aunque sea apoyadas por el Estado.

Es cierto, con todo, que las cifras de desempleo arrojan un poco de luz al final del túnel. En todo el país, el paro bajó en 89.849 desempleados en julio en comparación con el mes anterior, lo que supone una caída del 2,33%, la mayor registrada por esta referencia a nivel mensual desde 1997.

En Baleares también se apreció una caída respecto a junio, concretamente del 3,7%, y a pesar del fuerte impacto del desempleo no fue la región en la que más se recuperó el empleo este mes. Cantabria y Castilla y León registraron descensos en el número de desempleados superiores al 6%. Habrá que revisar estas cifras cuando termine la protección del Estado a través de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) por fuerza mayor.

El sector de sol y playa, acostumbrado a la llegada masiva de turistas cada año, iba a conformarse este verano con los nacionales, pero a la incertidumbre que reina en todos los sectores se une ahora en el caso del turismo un freno a las reservas y una oleada de cancelaciones por los rebrotes, que obstaculizan la posibilidad de maximizar el rendimiento de una temporada muy difícil en estas condiciones.

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