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El bloqueo australiano a Huawei abre la puerta al vino español en China

El gobierno comunista decidió imponer gravámenes de casi el 200% a una larga lista de materias primas australianas por el veto a Huawei

Un agricultor recoge uvas durante la época de recolecta

Un agricultor recoge uvas durante la época de recolecta. EP

Huawei, indirectamente, tiene la llave para que España dé un paso al frente en las exportaciones de una de las materias primas que mejor vende al resto del mundo como es el vino.

La compañía china de telefonía y de telecomunicaciones ha tenido que lidiar durante los últimos años con una campaña de desprestigio y de vetos históricos. Estados Unidos lideró las prohibiciones contra Huawei, personificadas en Donald Trump. El que fuera ex presidente del país americano generó una guerra comercial contra China, elevó los aranceles y prohibió la entrada de más de un centenar de marcas a territorio estadounidense.

Trump acusó al grupo chino de no respetar el embargo contra Irán, de realizar labores de espionaje industrial y de robar tecnologías. Estos vetos se extendieron por buena parte de las potencias económicas mundiales, alimentados por la diplomacia estadounidense. 

Australia también mantiene una dura guerra comercial con China, que se ha recrudecido desde finales de marzo. Desde el pasado noviembre, el gobierno comunista decidió imponer gravámenes de casi el 200% a una larga lista de materias primas de uno de sus principales importadores por el veto a Huawei dentro del país oceánico para levantar su red 5G en nuestras antípodas.

Desde el 28 de ese mes, China impuso aranceles de más del 200% al vino australiano durante cinco años, formalizando restricciones que han estado vigentes durante meses en medio de una relación cada vez más tensa con Canberra, creando un daño al sector vitivinícola australiano puesto que el 30% del consumo del vino en el gigante asiático proviene de las bodegas aussies, de acuerdo con los datos de la Administración general de Aduanas de China. 

China es el principal socio comercial de Australia, cuyo intercambio bilateral fue de 235.000 millones de dólares australianos (153.591 millones dólares estadounidenses o 141.615 millones de euros) en el año financiero 2018-19.

El país asiático era el principal comprador de vino australiano antes de los aranceles, gastando cerca de mil millones de dólares en 2019 y representando el 40% de los envíos. Es aquí donde España puede pescar en río revuelto. Nuestros productores de caldo de uva son los cuartos por importancia, por detrás de Australia -como se mencionaba anteriormente-, Francia (que tiene una cuota de mercado del 27%) y Chile, con un 16%. El mercado de vinos españoles representa un 11%.

China es el quinto consumidor mundial de vino, por delante de países como el Reino Unido, España, Argentina o Australia. Sin embargo, desde un punto de vista relativo, el mercado del vino en el país asiático todavía es reducido, con un consumo per cápita de 1,2 litros, frente a una media mundial de siete litros. Hay, por tanto, un alto potencial de crecimiento, de acuerdo con un informe del Icex.

Durante los últimos años, España ha perdido terreno frente a sus competidores. De hecho, en apenas tres años las exportaciones del vino han pasado de los 170 millones de euros en 2017 a los 130 millones del 2019, últimas cifras registradas por el Observatorio Español del Mercado del Vino.

Precio del vino

Pero, ¿cuál es el vino que demanda China? Según explica Jacinto Llorca, China aún es un país «por explorar» en cuanto a la exportación del zumo de la uva fermentado. El experto en retail remarca que este tipo de bebida no está extendida entre la población asiática, aunque año a año el consumo es mayor.

Para los chinos el vino es una bebida exótica; no lo consumen en la restauración como ocurre en España»

Jacinto Llorca

«Para ellos es una bebida exótica, los chinos aún no tienen el concepto del vino tan desarrollado como lo tienen en América o en Europa. No son consumidores en la restauración como sí ocurre, por ejemplo, en España», relata.

El precio también influye a la hora del consumo del vino en China. Llora resalta en conversación con El Independiente que los consumidores del país asiático no están dispuestos a pagar grandes cantidades por una botella. «Como no son grandes expertos y amantes del vino, no están dispuestos a abonar cantidades como las que se suelen pagar en España, Francia o Estados Unidos». No obstante, asegura que «progresivamente» el aprecio por el vino irá creciendo y podrían asumir un coste mayor por cada compra.

De acuerdo al Observatorio Español del Mercado del Vino, Francia vende a 4,31 €/litro, mientras que Italia lo hace a 3,74 €/litro. España, por su parte, se queda en 2,001 €/litro a China.

En este contexto, el experto considera que se abre «una oportunidad de oro» para que los bodegueros españoles intenten penetrar en el mercado chino tras la crisis diplomática que viven China y Australia.

Políticas de entrada

A pesar de que el vino español no se sitúa en el top 3 de exportaciones, algunas bodegas importantes ya han firmado acuerdos estratégicos importantes para dar a conocer su marca y sus productos. 

Es el caso de Félix Solís, que en 2018 firmó un acuerdo comercial con China para dar entrada un millón de botellas de vino de la marca Los Molinos, perteneciente a la D.O Valdepeñas, y que se vendió el Día del Soltero (Guanggun Jie) en China.

La bodeguera española también posee una importante producción de vinos en China, siendo uno de los principales mercados para la empresa con Denominación de Origen Valdepeñas, que actualmente vive momentos complicados por la investigación por posible fraude en su etiquetado.

Sintonía Gobierno-China

Desde el gremio bodeguero, en este sentido, se pide que «los estamentos políticos ayuden al sector vitivinícola español» para encontrar una «nueva oportunidad» en el mercado chino, ya que podría arañar un porcentaje de la cuota de mercado que ha dejado Australia.

Cabe recordar que a diferencia de otras potencias europeas, como Francia o Reino Unido, España cuenta con Huawei para el despliegue del 5G en España. Pedro Sánchez alabó la sintonía entre ambos países en su relación comercial y dijo que «no dejaría a nadie atrás» para las inversiones en conectividad, «incluida Huawei».

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