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La regla del 1:4, la fórmula a la que se aferra el Barça para poder inscribir a Messi

El club azulgrana busca salidas de importantes jugadores para firmar la renovación de su capitán

Leo Messi, durante el Clásico entre el Barcelona y Real Madrid (1-3).

Leo Messi, durante el Clásico entre el Barcelona y Real Madrid (1-3). EFE

Messi no es jugador del Fútbol Club Barcelona desde hace diez días. El jugador es agente libre (puede negociar con cualquier club desde el 1 de enero) sin necesidad de mantener informado al equipo de sus amores. Ahora, la delicada situación económica que atraviesa la entidad catalana ha hecho que la firma de renovación pase por una fórmula económica que plantea LaLiga: un euro de pago de fichas por cada cuatro que se liberen.

La renovación, apalabrada desde hace meses, está lista pero no se plasma con el estampado de la firma. Messi quiere tener atados todos los detalles y no tener problemas con Hacienda para no volver a verse sentado en el otro banquillo. Su paso por los juzgados y su pertinente multa y condena han sentado base para que sus abogados hayan examinado hasta la última coma del nuevo contrato.

Diversos medios de comunicación deportivos han dado a conocer detalles del nuevo acuerdo entre Barcelona y Leo Messi. Serán 300 millones los que el jugador reciba en su cuenta corriente en dos temporadas jugadas, pero que se le dividirá en tres años para lograr algo de oxígeno financiero. De momento, Laporta, en sus últimas apariciones, se ha limitado a decir que todo “va bien”, pero el tiempo pasa y el astro rosarino no ha puesto su sello encima del documento que lleva redactado desde hace semanas.

La principal razón no es otra que con el contrato que le ha ofrecido el Barcelona a Messi estaría incumpliendo los estándares que impone LaLiga en términos económicos para que no haya descontrol financiero entre los clubes de la competición. Es decir, por ahora el club se asegura el sí de Messi pero se topa con el no rotundo de Javier Tebas.

El gestor, que ha traído un saneamiento histórico a los equipos de nuestro fútbol en lo económico, es inflexible. «No podemos hacer una norma para Messi o para Haaland. Las normas son las que son. Los actuales gestores lo saben perfectamente y no se van a cambiar. Los esfuerzos que hace el Barça para reducir su masa salarial van por buen camino. Pero no va a haber una norma especial. Las normas se tienen que cumplir, no las vamos a cambiar. No vamos a hacer una norma ad hoc para Messi», dijo recientemente el presidente de LaLiga.

A vueltas con el límite salarial

El Barça deberá cumplir, por tanto, el límite salarial sí o sí para inscribir a Messi. Dicha variable es la diferencia entre los ingresos y los gastos que no corresponden a la plantilla deportiva, es decir, fichajes, gastos de explotación, provisiones o empleados del club. 

El impacto que ha dejado el coronavirus en las arcas del Barça es evidente y el club cerró con ingresos de 855 millones de euros, lejos de los más de 1.000 conseguidos en otras temporadas. Al tener menos facturación, la rebaja en las fichas también ha de producirse.

Pero el encaje se hace mucho más complejo ya que diez días después de que Messi dejara de pertenecer a la plantilla del Barça, LaLiga lo considera como fichaje y no como renovación, por lo que se debe aplicar la regla 1:4. Fuentes de la patronal del fútbol español relatan que la directiva culé solo podrá inscribir a Messi cuando consiga la fórmula de liberar cuatro euros por cada euro que quiera incluir en los salarios. Y eso pasa por desprenderse de futbolistas.

En esta lista figuran Umtiti, Trincao, Coutinho y hasta el mismísimo Griezmann, uno de los mayores fracasos que se recuerdan por el Camp Nou. Jugadores por los que aún se sigue pagando el traspaso. Poder vender a estos futbolistas supondría liberar masa salarial y, de paso, aumentar el techo de gasto en los salarios de la primera plantilla.

Las estimaciones de liberación de masa salarial para que el Barça pueda anunciar el acuerdo con Leo Messi son de unos 200 millones. La gestión ruinosa de anteriores directivas ha provocado dicha situación ya que en la actualidad, las nóminas a las que tiene que hacer frente el club del primer equipo suponen el 110% de los ingresos totales de un año.

“El Barça ha podido gastar esas cantidades de dinero en fichas y en fichajes porque sus ingresos se lo permitían”, explican desde LaLiga. “Otros equipos no han gastado esa cantidad porque estaban en otro momento estratégico y les ha afectado el virus de otra manera, pero la situación del club es la que es”, alertan las mismas fuentes.

La importancia de Leo

A pesar del encaje de bolillos que está realizando Joan Laporta, que ganó este año las elecciones, por acometer una operación que podría hipotecar una vez más al FC Barcelona, la directiva del club entiende que el futuro más inmediato debe pasar por la pierna izquierda de Leo Messi.

Leo Messi celebra un gol, en una imagen de archivo.
Leo Messi celebra un gol, en una imagen de archivo. EP

Además de sus virtudes meramente deportivas -nadie duda de que es el mejor jugador del mundo en activo-, en lo económico también es su principal activo. De acuerdo con el estudio realizado por Brand Finance, el Barça dejaría de ingresar más de 115 millones de euros sin la figura argentina en sus filas. De hecho, abandonaría el podio de marcas de fútbol más prestigiosas en el mundo.

“Los patrocinadores ahora renuevan año a año por si Messi se va del Barça. Si Messi se va no digo que dejen de ser patrocinadores, pero sí que renovarán a la baja», se extrae de un informe publicado por Diagonal Inversores, dejando clara la importancia del capitán para el Barcelona.

Los créditos le salvan de la quiebra

El pasado enero, el auditor del Barcelona admitió en su análisis de las cuentas anuales que el club se encontraba en quiebra técnica si en junio no conseguía renegociar su deuda y obtener nueva financiación.

Laporta salvó los muebles y la Asamblea dio luz verde a la solicitud de un préstamo de 525 millones de euros para cubrir las necesidades financieras más inmediatas del club, como el pago de un crédito puente de 80 millones ya solicitado y el pago de salarios de jugadores. Finalmente fue Goldman Sachs el que abonó dicha cantidad y también logró una refinanciación de la deuda para los próximos años, pensando quizás en la deseada firma de renovación de Leo Messi.

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