Economía

Brexit: la puntilla de la crisis logística que te deja sin Seagram's

El aumento de la demanda y la escasez de mano de obra está provocando problemas logísticos en Reino Unido

Un camión transita por el puente del Big Ben en Londres.

La escasez de transportistas está complicando el intercambio de mercancías entre Reino Unido y la Unión Europea. Auto-gas

La salida de Reino Unido de la Unión Europea, el brexit, es una de las causas de la crisis global de suministros que sufren prácticamente todos los países del mundo. Aunque existe un acuerdo entre los estados miembros y el Gobierno de Boris Johnson, lo cierto es que no ha sido suficiente para evitar la escasez de mano de obra y los suministros de algunos productos extranjeros dentro de las fronteras británicas.

La cadena logística se ha quedado sin camioneros. La escasez de transportistas derivada de la marcha de conductores extranjeros a sus países origen provocó colas de vehículos para repostar en gasolineras de Reino Unido que el gobierno británico ha tenido que solventar con el Ejército. Un informe de la consultora Grant Thornton cifra en 1,3 millones los trabajadores que abandonaron el país a causa de la pandemia y que no han regresado.

«La mano de obra es un mal endémico de Reino Unido. Antes, había la posibilidad de contratar a personal proveniente de la Unión Europea, pero ahora es mucho más complicado», explica Cristian Castillo, doctor cum laude en Administración y Dirección de Empresas y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya. Castillo añade que el trabajo de transportista no interesa a los jóvenes y por ello, puede ser todavía más preocupante dentro de unos años: “La edad media de los transportistas en Reino Unido es de 55 años”, añade.

Además, hay un factor económico que tiene que ver con el aumento de la demanda tras la pandemia. «Reino Unido está creciendo como nunca», explica Javier Díaz Giménez, profesor de Economía en el IESE. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, en el segundo trimestre, la economía británica avanzó un 5,5%. Este incremento del consumo interno tiene consecuencias para los países importadores de productos del Reino Unido.

Por otra parte, las relaciones comerciales entre Reino Unido y la Unión Europea se han vuelto más complicadas y aunque no hay una política arancelaria sí existen nuevos trámites burocráticos. Si se observan los datos relativos a España, entre enero y julio de este año, nuestro país ha exportado bienes por valor de unos 9.600 millones de euros, un 19% menos que en 2019.

Estos factores están provocando que “los británicos estén consumiendo más productos propios. Se está produciendo un proceso intenso de sustitución de mercancías extranjeras por mercancías nacionales”, explica Díaz Giménez. En este sentido, “productos que sean exclusivamente ingleses -como pueden ser algunas marcas de ginebra- van a estar más afectados que algo que sea sustituible”.

El profesor de Economía matiza el impacto del brexit y señala que se están produciendo “expectativas generadoras”. Esto significa que la preocupación por la escasez de un producto deriva en un aumento de la demanda de este y se acaba produciendo una escasez que podría evitarse de no tener el miedo a quedarse sin ello. Por este motivo, el economista no descarta que se produzca un fenómeno de acopio innecesario como ocurrió con el papel higiénico al inicio de la pandemia.

Se está produciendo un proceso intenso de sustitución de mercancías extranjeras por mercancías nacionales»

javier díaz-Giménez, economista

“La demanda es absolutamente culpable”, añade el profesor de la UOC. “Cuando reducimos las restricciones y la demanda crece de golpe es imposible que la cadena logística se reactive al mismo ritmo”, explica.

Bebidas alcohólicas

Volviendo al asunto de las ginebras y otros espirituosos británicos, distintos medios han publicado que los bares españoles ya notan su escasez. Fuentes del sector del ocio nocturno confirman que algunas marcas como Beefeater o Seagram’s no están llegando a las discotecas españolas.

«El encarecimiento y la limitación de las fuentes de energía, complicado por cuestiones geopolíticas y el post-Brexit, han tensionado gravemente el comercio internacional y ello está teniendo un impacto en toda la cadena de valor necesaria para la comercialización de bebidas espirituosas, incluido el aprovisionamiento de botellas, cartones, aluminio y en las materias primas necesarias para la destilación de alcohol», recuerdan desde la patronal Espirituosos de España.

En este ámbito, aunque los problemas logísticos explican parte de la situación, también hay que tener en cuenta un incremento del consumo en este tipo de bebidas más asociadas al ocio. La escasez también tiene que ver con la recuperación de un consumo que prácticamente desapareció durante los meses más duros de la pandemia. Y es que aunque se bebiera más en los hogares, no compensó la caída del consumo en bares y discotecas.

De nuevo, una demanda disparada y unos stock inexistentes tras la pandemia, han provocado que algunas marcas dejen de llegar o tarden más en hacerlo de lo que era habitual antes de la crisis del coronavirus. “No hay productos estrella, puede suceder con productos que sean exclusivamente británicos”, indica Castillo, que coincide con Díaz-Giménez.

Soluciones

“Aunque la lógica invita a pensar que la situación se normalizará en los próximos meses, la complejidad de las relaciones comerciales y los incrementos en precios y tiempos serán una constante, al menos durante los próximos años”, apunta Noelia Lázaro, directora de marketing de Packlink, un comparador de envíos de paquetería.

Según Javier Díaz Giménez, “esto va a durar hasta que se nos pase el agobio, porque es un problema fundamentalmente de demanda”, justifica. El economista vincula esta crisis a la evolución de la pandemia igual que hace Castillo. “Tendremos que ver si el coronavirus sigue causando estragos, pero hasta mediados o finales de 2022 no tiene pinta de resolverse”, concluye el profesor de la UOC.

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