Economía

La cara b de los contratos temporales: sueldos más bajos, mayor edad de emancipación y más accidentes

Un agricultor trabaja en el campo en Lugo.

Un agricultor trabaja en el campo en Lugo. EP

La reforma laboral que está negociando el Gobierno con los sindicatos CCOO y UGT y las organizaciones de empresarios de CEOE y Cepyme tiene como uno de sus objetivos principales limitar el abuso de los contratos temporales. En España, el 26% de los trabajadores tiene un contrato temporal, muy por encima de la media europea, situada en el 15%.

En la agricultura, la proporción se dispara, con más de la mitad de los trabajadores de ese sector con empleos temporales (56%, frente al 33% europeo). Además, se trata de un fenómeno más frecuente en el sector público que en el privado (son el 28% en la Administración española, versus el 15% del resto de países europeos).

El Gobierno no ha dejado de repetir este año que es un fenómeno a atajar con urgencia, porque la temporalidad es sinónimo de precariedad, porque afecta directamente a los planes de vida de los empleados, y así, al progreso del país. También lo hace porque acabar con el abuso de la temporalidad es una exigencia de la Unión Europea para que España acceda a los fondos de recuperación, a lo que se ha comprometido en el componente 23 del plan enviado a Bruselas.

Pero, ¿qué efectos tiene exactamente contar con un contrato temporal frente a un contrato indefinido, qué dicen los datos?

Peores ingresos

Los sueldos han bajado durante los últimos años. Por realizar un mismo trabajo, en 2019 se ganaba un 6% menos que en 2008, según el Índice de Precios del Trabajo del Instituto Nacional de Estadística (INE). Es algo que el último informe del sindicato CCOO sobre temporalidad atribuye a los elementos introducidos en la reforma de 2012, ya que «presionan y condicionan empleos y sueldos durante las crisis y también en etapas de crecimiento económico».

Pero es una diferencia que se aprecia sobre todo en el caso de los trabajadores temporales, que cobran salarios más bajos: el 60% de los temporales con jornada completa cobraban por debajo salario medio en 2019, frente al 36% de los indefinidos, según la Encuesta de Población Activa. No hay que olvidar la inestabilidad de estos empleos, que en muchos casos duran de lunes a viernes.

Ya en 2014, Fedea realizó un estudio en el que advertía de que el uso intensivo de la contratación temporal tenía importantes consecuencias a medio y largo plazo sobre la vida de los jóvenes. «Las consecuencias a largo plazo son muy negativas», recogía, destacando entre otros que las rentas salariales de quienes habían accedido al mercado de trabajo después de la reforma laboral de 1984, que liberalizó el uso de la temporalidad en España, eran un 22% inferiores a los que entraron unos meses antes, cuando estaba mucho más restringida.

Menor productividad

La mejora de la productividad ha caído progresivamente desde los años 80 en España: mientras que entre 1980 y 1990 aumentó un 2,8%, entre 1990 y 2000 lo hizo un 1%; entre el 2000 y el 2010, un 0,8% y entre 2010 y 2020 se incrementó un 0,7%, según datos de la OCDE. Mientras, en Francia y Alemania se ha mantenido durante las dos últimas décadas, y en Italia ha evolucionado a mejor.

CCOO relaciona que la economía cada vez sea menos productiva con que se ha fomentado la externalización y las empresas pequeñas a través de la legislación laboral. Mientras que España cuenta con 4,7 empleados por empresa de media, Alemania tiene 12, es decir, sus empresas son más del doble de grandes. Es una diferencia aún más significativa en los sectores que cuentan con más trabajadores temporales: en la construcción, las empresas españolas tienen de media 2,7 trabajadores y las alemanas tienen 13,2.

Otra causa de la menor productividad es la baja formación y la interrupción de los procesos formativos que sufren las personas con contrato temporal, especialmente las de contratos más cortos. La retención de talento lleva a mejoras de la productividad, mientras que los constantes cambios de trabajo acaba llevando al efecto contrario.

Retraso de la edad de emancipación

La edad de emancipación española está en 29,5 años y es la más alta de Europa solo por detrás de Eslovenia, en 30,9 años; Italia, 30,1 años; Bulgaria, 30 años, y Malta, 29,8 años. La media de la UE está en los 26,2 años, mientras que en Finlandia está en los 21,8 años; en Dinamarca, en los 21,1 años y en Suecia en los 17,8 años. Desde Funcas han estudiado cómo estas cifras tienen una relación directa con la temporalidad, debido a que desprenderse de un trabajador joven con contrato temporal, eventual o por obra y servicio «resulta muy barato».

«Según la normativa vigente, si el empresario quiere despedirle de manera
anticipada, tendrá que abonar 8 días de salario por año trabajado o la parte proporcional si no se da la renovación. Al ser la mayoría de estos contratos de corta duración, la indemnización que el joven trabajador recibe suele ser muy inferior a la obtenida por un trabajador adulto», recoge en su informe La intensificación de la inestabilidad laboral entre los jóvenes en España.

Tanto los sindicatos como también el Gobierno lamentan que los jóvenes y no tan jóvenes estén aplazando eventos vitales significativos como terminar los estudios, emanciparse o empezar a tener descendencia a causa de la inestabilidad en el empleo.

Sin embargo, no es un fenómeno que afecte únicamente a las vidas de los jóvenes, puesto que el 21% de los españoles entre 40 y 49 años también están contratadas de forma temporal y los datos muestran que es una situación persistente: una vez están en esta situación, más allá de los 50 es muy improbable que encuentren un trabajo fijo.

Más accidentes de trabajo

Según datos de Eurostat, la elevada temporalidad afecta también a la seguridad de las personas, en tanto que aquellos con contratos temporales sufren más accidentes de trabajo que los indefinidos. En los sectores con mayor tasa de temporalidad, los accidentes laborales en España están muy encima de los europeos: mientras que en la agricultura española hay 38 accidentes por cada 1.000 ocupados en ese sector, en la UE hay 18. En la construcción, en España se registran 52 accidentes por cada 1.000 ocupados frente a los 28 de la UE, todo.

Son datos que también han corroborado año a año los informes sobre el Estado de la Seguridad y Salud en España del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), mostrando que el número de accidentes sufridos por los contratados temporalmente es muy superior al de las contratadas indefinidamente, llegando algunos años a alcanzar el doble. «Las personas sujetas a relaciones temporales de trabajo se accidentan más», han lamentado también, recurrentemente, desde el sindicato Unión Sindical Obrera (USO).

Menos formación

Los datos también apuntan a que los empleados temporales reciben menos formación en el puesto de trabajo que los indefinidos, lo que podría afectar a la mayor tasa de accidentes y de siniestralidad. Según la Encuesta Europea sobre Condiciones de Trabajo de 2015, la última disponible, el 77% de los trabajadores temporales no había recibido formación en el puesto de trabajo en el último año, frente al 60% de los trabajadores indefinidos.

Nuevamente, la construcción registra el mayor porcentaje de trabajadores que tiene que aprender por sí solos, con un 31% de los trabajadores españoles frente al 18% de la UE. Más allá de eso, CCOO destaca que la temporalidad rompe los procesos formativos, no solo los cursos que las empresas ofrecen a los trabajadores sino también el aprendizaje que imparten otros empleados para desarrollar el puesto de trabajo.

Efectos sobre la salud

«Los contratos temporales, además de elevar el riesgo de padecer enfermedades o accidentes laborales, tienen también importantes efectos negativos sobre el bienestar de las personas trabajadoras», recuerda CCOO. La encuesta de 2015 de la Fundación Europea para la mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo, Eurofound, recoge cómo un mayor porcentaje de temporales que de indefinidos señala que debe trabajar a «alta velocidad todo el tiempo», que trabaja con plazos muy ajustados o que ha tenido recientemente menos de 11 horas de diferencia entre dos días de trabajo. Todos estos porcentajes en el caso español superan a los de la UE.

La misma encuesta muestra que los temporales tienen un riesgo mucho mayor de perder su empleo que los indefinidos (49% frente al 16%), algo que en España es superior a en la UE (39% en el caso de los temporales frente al 11% de los indefinidos). Otro estudio de la empresa de recursos humanos Randstad mostraba ya en 2019 que los españoles confían menos en mantener su empleo que la media europea (66% frente al 73%). Era un temor más presente entre las mujeres españolas que entre los hombres (el 63% de ellas creen que mantendrán su trabajo frente al 70% de los hombres).

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