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La reforma de los contratos temporales golpeará sobre todo a la agricultura, pesca y construcción

Una mujer recoge fresas en un huerto

Una mujer recoge fresas en un huerto. Marta Fernández / Europa Press

La reforma de Yolanda Díaz que reducirá los tipos de contratos a tres, limitando sobre todo las circunstancias en que se pueden utilizar los temporales, afectará sobre todo a las empresas de la agricultura, la pesca y la construcción. Son los sectores que actualmente reclutan a más trabajadores con contratos temporales de obra y servicio, modalidad que el Gobierno eliminará con la nueva reforma laboral.

En el sector de la agricultura y la pesca, el 75% de los trabajadores temporales contratados en mayo fueron dados de alta con un contrato de obra o servicio, mientras que en el sector de la construcción, representaron el 78%. En menor medida, en la industria el 25% de los trabajadores tienen esta modalidad y en los servicios, el 32%, ya que son dos áreas en las que predominan los contratos eventuales por circunstancias de la producción.

Los contratos temporales de obra y servicio se eliminarán si sale adelante el plan de la ministra de Trabajo y Economía Social que busca reducir los tipos de contratos a solo tres (el indefinido o «estable», el temporal y el de formación), como ha prometido en el componente número 23 (Nuevas políticas públicas para un mercado de trabajo dinámico, resiliente e inclusivo) del Plan de Recuperación enviado a Bruselas. Actualmente existen 33 tipos de contratos en España.

Con el plan de Díaz, los tipos de contratos temporales quedarán limitados a dos, solo para cubrir bajas de trabajadores o picos de demanda, es decir, un tipo de contrato por razones de carácter productivo y otro tipo por razones de carácter organizativo. El primero servirá para atender incrementos de la actividad de la empresa no previsibles, y el segundo, para sustituir a trabajadores que tienen derecho a mantener su puesto.

No existirá la modalidad de obra o servicio, con la que los trabajadores desconocen cuándo terminará su contrato, pero sin tratarse por ello de un indefinido. Todo ello, si sale adelante la reforma laboral que el Ministerio de Trabajo está negociando con sindicatos y patronales y de la que depende la recepción de parte de los fondos europeos.

El sector con más temporalidad

Más del 50% de los trabajadores de la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca en España son temporales, el sector que más tiene con diferencia. En Europa, este sector cuenta con poco más de un 30% de temporalidad. En la lista de sectores con más contratos que no son indefinidos en España le siguen las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento, la construcción, la hostelería y las actividades sanitarias y de servicios sociales, todas por encima del 30%.

En la Unión Europea los únicos sectores donde los trabajadores temporales superan el 20% del total son la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca; la hostelería y las actividades artísticas, mientras que en España es al revés: la excepción son las áreas en las que los temporales son menos del 20%, como sucede en las actividades financieras y de seguros, en la energía y en la información.

La trampa de la temporalidad

España tiene una de las tasas de fecundidad más bajas de los países desarrollados, en 1,23 hijos por mujer en edad fértil, muy lejos de otros países de la OCDE. Es un dato que está directamente relacionado con la alta temporalidad, que les imposibilita emanciparse y desarrollar un proyecto de vida, como denuncian en la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

Mientras que en la UE solo los jóvenes que tienen educación primaria cuentan con una tasa de temporalidad del 60%, en España esa tasa existe en cualquier nivel educativo, incluso en el caso de los universitarios.

«La evidencia empírica nos dice que un 40% de los que tienen un contrato temporal a los 20 años continua teniéndolo cuando cumple 40 años. Es como si existiera una trampa de la temporalidad donde una vez que entras es muy difícil de salir», señala el estudio de Fedea Contra la dualidad laboral.

De hecho, se considera que esta temporalidad es una de las causas por las que España se ha visto más perjudicada por la pandemia que otros países. Entre otros, los contratos de corta duración incentivan que las actividades tengan un bajo valor añadido y no promueven la formación del trabajador. Por eso, tanto desde Trabajo como desde Fedea abogan por que el contrato indefinido sea la regla general, aunque lo abordan de maneras distintas.

Un contrato único

En el citado estudio publicado este lunes, la fundación privada aboga por el establecimiento de un modelo de contrato único indefinido, «posiblemente» acompañado de la llamada mochila austríaca, aunque reconoce que es una fórmula de difícil implantación.

Se trataría de eliminar directamente la contratación temporal, solo permitiéndose en casos de interinidad o de formación, y de construir «una rampa» entre el coste de la contratación indefinida y la temporal. Asimismo, el nuevo marco contractual debería estar diseñado de tal forma que el coste agregado que soportan las empresas por despido ni aumente ni disminuya.

Este modelo podría complementarse con un pequeño fondo o mochila austríaca, que «generaría ganancias de eficiencia y productividad», como recomendó el Banco de España. Otra opción que plantea Fedea es un modelo de tres contratos (indefinido, temporal y formativo) más fácil de implementar y parecido al del Ministerio.

En 2019, 1 de cada 5 relaciones laborales duraron un día, más de un tercio del total duró solo 5 días o menos (por el «efecto viernes», los contratos que empiezan en lunes y terminan en viernes) y 3 de cada 5 duraron un mes o menos. Solo el 44% de los contratos tuvieron una duración mayor a 30 días (entre la alta y la baja), por lo que el 66% duraron menos de un mes.

Según los datos más recientes disponibles, de todos los contratos firmados en mayo, el 10,1 % del total fueron de carácter indefinido. Los de muy corta duración (que no llegan a la semana) repuntaron un 20% frente a abril hasta suponer el 23 % de todos los acuerdos de ese mes. Muchos de estos son los que Trabajo cree que solo son formalmente temporales, porque no tienen correspondencia con la actividad que van a cubrir, los que busca combatir.

Para las empresas que abusen de los contratos temporales, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones establecerá incrementos de las cotizaciones, a los que llama «desincentivos», pero por ahora descarta aplicar multas.

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