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Vivendi obliga a Sánchez a darle vía libre en su intención por controlar Prisa

El lanzamiento de bonos convertibles dispara en bolsa a la compañía

Sede del Grupo Prisa en Gran Vía 28, Madrid

Sede del Grupo Prisa. EFE

Prisa necesitaba una inyección de liquidez inmediata para hacer frente a sus pagos más inmediatos con sus acreedores. Por eso, el grupo editor de El País o Cadena Ser lanzó un paquete de bonos convertibles por valor de 130 millones de euros y mejorar así su delicada situación financiera, golpeada por la subida de tipos de interés.

Dicha emisión se instrumenta a través de una oferta pública de suscripción para una colocación privada entre inversores cualificados. Dicha oferta se realiza mediante la emisión y puesta en circulación de hasta 351.350 obligaciones convertibles, de 370 euros de valor nominal cada una.

El importe definitivo quedará fijado en el importe efectivamente suscrito y desembolsado y se prevé que la emisión no se suscriba completamente. El tipo de interés es del 1% anual y el precio de conversión de las obligaciones será de 0,37 euros por acción de las que se emitirán en esta operación. Por tanto, como rezaba el hecho relevante enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, los nuevos títulos representan un 47,44% del capital social actual de Prisa y el 32,17% del capital tras la conversión de las obligaciones.

Por tanto, la inyección servirá para cubrir el tramo de la deuda junior, cuyo importe ascendía, a 31 de octubre de 2022, a 190 millones de euros, y que se encuentra referenciado a un tipo de interés variable igual al Euribor+8%.

Es en esta maniobra donde Vivendi ha visto las puertas de par en par abiertas para ganar peso en Prisa. En la actualidad, es dueña del 9,9% de los títulos de una empresa denominada como estratégica, pero su anhelo siempre fue el de controlar gran parte del capital social. De hecho, el grupo francés ya lo intentó, y pidió al Ejecutivo de Pedro Sánchez el plácet para llegar al 20% en el accionariado. No obstante, la demora en la decisión y las reticencias de algunos ministros provocó que la propia sociedad retirara la petición.

A la emisión de dichos bonos solo han acudido Amber y Vivendi. Joseph Oughourlian ha insistido a Moncloa en que se levante el veto no escrito a Vivendi para que el conglomerado abandone los problemas financieros y pueda recuperar la senda de los beneficios y del crecimiento. El empresario armenio siempre ha considerado al conglomerado galo un socio de referencia en muchos de sus negocios internacionales y, por eso, ha presionado a Pedro Sánchez, con quien mantiene una excelente relación, para dar luz verde a la compra de más acciones por parte de Vivendi.

El que Vivendi haya acudido a la captación de bonos convertibles no es casualidad puesto que, por una parte, refuerza la confianza con su socio Amber Capital y, por otra, superará la barrera del 10% en el accionariado, porcentaje por el cual el Gobierno debe fallar a favor para que un accionista extranjero pueda aumentar su posición, una medida creada durante la crisis del coronavirus y que se ha extendido a consecuencia de la guerra en Ucrania.

Al tratarse de una conversión en acciones obligatorias dentro de cinco años, Vivendi tendrá dentro de un lustro, sí o sí, más de un 10% en el accionariado. Una jugada que le servirá para jugar en ventaja respecto al Gobierno cuando vuelva a pedir permiso a Moncloa para aumentar su peso en el capital social.

Subidas del 25%

Este mismo martes, la CNMV aprobó la emisión de obligaciones y la noticia fue aceptada por parte de los inversores con los brazos abiertos. La cotización del grupo de medios ha repuntado este martes un 25,39%, hasta situarse en los 0,40 euros, su nivel más elevado desde el pasado septiembre y por encima del precio de conversión de las obligaciones en acciones, que ha sido fijada en 0,37 euros.

En dicha operación, JB Capital Markets S.V. y Société Générale actúan como entidades coordinadoras globales y colocadoras de la emisión, mientras que Houlihan Lokey Europe y Barclays Bank intervienen como asesores financieros.

A pesar del abrupto recibimiento por parte de los inversores, otros dueños de Prisa no han acudido al llamamiento de los bonos convertibles. Así, ni los Polanco, ni Carlos Slim, ni Carlos Fernández o el Grupo Global Alconaba han decidido adquirir dicha deuda.

¿Quién está detrás de Prisa?

Vincent Bolloré es la cabeza visible de Vivendi y tiene una larga trayectoria empresarial, financiera y mediática. El directivo fue consejero del Banco de Francia y llegó a presidente de la empresa familiar, Papeteries Bolloré, en 1981, firma que empezó a cotizar en 1985 y sobre la que construyó su imperio. Sus negocios actuales incluyen la firma de comunicación y marketing Havas (que preside su hijo Yannick), Universal Music Group (discográfica muy rentable que separó de Vivendi, sacó a bolsa en septiembre y de la que tiene un 18%), o Blue Systems, con la que fabrica baterías para autobuses. Tras apostar durante años por los videojuegos de Ubisoft, en 2018 vendió su participación del 27,3% a varios inversores, entre ellos Tencent, por 2.000 millones de euros.

El patrimonio que maneja la familia, según Forbes, alcanza la fortuna de 7.600 millones de euros y su conglomerado tiene una capitalización de 14.000 millones en bolsa. Según sus cuentas anuales, el 32% de sus ingresos proceden de los medios de comunicación, entre los que destacan Canal+, Prisa o la agencia Havas. 

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