Economía | Trabajo

CCOO propone ligar los salarios a los beneficios de las empresas

Apuesta por tener en cuenta los márgenes y beneficios de cada sector en pro de desbloquear la negociación salarial

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, durante una entrega de premios.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, durante una entrega de premios. Ricardo Rubio / Europa Press

En 2022, los trabajadores han perdido más poder adquisitivo que nunca en la historia, o al menos desde que existen registros. Los precios se dispararon un 8,5% a lo largo de todo el año, mientras que los salarios -los pactados en convenios colectivos, único dato de sueldos disponible- subieron tan solo un 2,8%. A la vez, y así lo constató el Banco de España, las empresas aumentaron sus márgenes de beneficios como nunca antes lo habían hecho.

En este contexto, los agentes sociales deberían haber firmado el pasado año un acuerdo en materia salarial que sirviese de guía a los negociadores de convenios colectivos, pero no fue posible. Los empresarios argumentaban que no podían aceptar ligar los salarios y la inflación, como exigían los sindicatos, puesto que la situación es aún muy delicada para muchas compañías. Y aquí es donde entra la propuesta que CCOO ha lanzado este jueves.

«Dicen que no se puede hacer café para todos, porque la realidad de las empresas es muy distinta. Bien, asumimos el reto y cogemos el toro por los cuernos. Creemos un índice para que en las mesas de negociación colectiva este año tengamos información económica real de la marcha de las empresas». Así describió el secretario general de Comisiones Obreras (CCOO), Unai Sordo, el órdago de su sindicato para tratar de desbloquear la mesa en la que los agentes sociales deberían estar pactando cuál debe ser el aumento salarial de los sueldos en convenio.

Las organizaciones sindicales y empresariales se reunieron desde principios de año para negociar el llamado Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), que se renueva cada cuatro años -el anterior caducó en 2021-. Pero no consiguieron llegar a un acuerdo, y abandonaron la negociación en primavera. El AENC es un documento que ambas partes firman cada cuatro años y que, entre otras cosas, incluye una recomendación de subida salarial que después sirve de guía para los negociadores de convenios colectivos, tanto sectoriales como de empresa.

En 2022, los sindicatos UGT y CCOO pedían -a través de diferentes opciones- que ese incremento salarial fuese en línea con la inflación, para que los trabajadores recuperasen todo el poder adquisitivo perdido con las fuertes subidas de precios. Las patronales, de su lado, se negaban, argumentando que las empresas no podían asumir tal aumento de los costes laborales, con las cuentas de muchas especialmente dañadas tras la crisis del Covid y, ahora, la de los precios.

Es el argumento que ahora utilizan desde Comisiones Obreras para poner encima de la mesa una nueva vía de negociación: trabajar convenio a convenio en base a un índice que recoja la actividad económica de las empresas, de sus beneficios a sus márgenes, productividad e inversiones. Este indicador lo elaboraría y distribuiría el Ministerio de Trabajo en base a datos ya recopilados, con los que cuenta la Agencia Tributaria y la Seguridad Social. Así, los negociadores de convenios sectoriales podrían conocer cuál ha sido la marcha de las empresas de su área durante los últimos años, y en base a esa información podrían reivindicar subidas salariales mayores o menores.

«La idea es que parte de las cláusulas de revisión se ligue a la marcha económica real de las empresas. El convenio de la limpieza de Cuenca o el convenio del metal de Zaragoza se negocian para un montón de empresas, es fácil saber qué empresas son, qué datos económicos han tenido durante los años anteriores, por IVA, beneficios, etcétera. Es perfectamente posible tener esa información económica y son datos incontrovertibles y objetivables, así que vamos a ir a la próxima reunión con CEOE con esta idea. ¿Os atrevéis?», ha preguntado a la patronal Sordo.

¿Qué datos utilizar?

Para la elaboración de este sistema que CCOO ha bautizado como SIENN (Sistema para la mejora de la información económica para la negociación colectiva) se partiría de datos ya conocidos por el Gobierno, y que posibilitarían un reparto más equitativo del golpe que supone la inflación para los diferentes agentes económicos del país. El argumento de base es que, en general, los convenios colectivos de trabajo se suelen negociar con muy poca información económica.

Pero la Administración ya cuenta con un gran volumen de datos que según CCOO «permitiría dar un gran salto cualitativo a las negociaciones». ¿Dónde está esa información? Tanto en la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS), donde cuentan con datos de empleos y salarios, a través de las cifras de afiliación y las nóminas de los trabajadores, como en la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT), con datos de ventas y beneficios a través de los modelos de IVA y del impuesto de Sociedades.

Además, el Gobierno también sabe, a través de la TGSS, qué trabajadores están adscritos a cada convenio, ya que Seguridad Social requiere a cada empresa cuál es el código de convenio al que está adscrito cada afiliado. Explotando esta información, se puede conocer cuántos trabajadores están cubiertos por cada convenio colectivo, así como el número de empresas que dependen de cada convenio de sector. Lo complicado ahora, para CCOO, es conseguir la colaboración del Ejecutivo, aunque para el sindicato sería significativo si se negase a colaborar con su iniciativa.

En 2022 se firmaron 2.500 convenios menos que en 2021

A lo largo de 2022, se firmaron 2.500 convenios menos que en 2019, el último año comparable al no estar afectado por la crisis del coronavirus. La subida salarial de esos convenios fue del 3,24%, aunque para obtener el dato de subida salarial total de sueldos vinculados también se tiene en cuenta aquellos que se negociaron antes de 2022 -algunos, cuando había deflación, como en 2020-, y por eso la cifra media del año es algo inferior: un 2,78%. Sin embargo, son cifras suficientes para entender que los trabajadores están perdiendo poder adquisitivo durante esta crisis energética y de altos precios.

Por eso, UGT y CCOO insisten en la necesidad de incluir en los convenios las llamadas cláusulas de revisión, de manera que se garantice que al cabo de un periodo pactado -por ejemplo, un año o varios- la subida salarial pactada en convenio va a revisarse y a actualizarse en base a la inflación, o, según la última propuesta, la marcha de las empresas afectadas por esa renovación de convenio. De lo contrario, CCOO vaticina que el golpe final se lo terminará llevando la economía, perjudicada por la mermada capacidad de compra de unos trabajadores que a día de hoy están utilizando el ahorro acumulado durante la pandemia, que no durará para siempre.

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