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Un brindis sostenible con Cruzcampo en Sevilla

Heineken pone en marcha en el hispalense barrio de Santa Cruz un programa pionero de reparto de última milla con ciclomotores eléctricos que evitarán la emisión a la atmósfera de más de 21.000 toneladas de CO2 cada año

Heineken pone en marcha en el hispalense barrio de Santa Cruz un programa pionero de reparto de última milla con ciclomotores eléctricos.

Heineken

Piensa en verde es uno de esos eslóganes consolidados que nos hace pensar inmediatamente en una marca. Para Heineken, esta reconocible frase adquiere un sentido adicional más allá de la identificación con el icónico color de su botella. La cervecera, que tiene el ambicioso objetivo de ser neutra en carbono para 2040, sigue apostando por la innovación y la sostenibilidad. Su último proyecto es el programa puesto en marcha en el centro de Sevilla para el reparto de última milla de Cruzcampo a bares y restaurantes. 

Desde esta semana, una flota de ciclomotores eléctricos, diseñados especificamente para el transporte de cerveza junto a la startup andaluza Scoobic, reparten Cruzcampo en el barrio de Santa Cruz. Tienen una autonomía de 150 kilómetros en desplazamientos urbanos y una capacidad de carga de hasta ocho barriles de cerveza. Con solo un metro de ancho, son ideales para circular por las estrechas calles del centro de Sevilla, y prometen convertirse en una nueva seña de identidad de la capital andaluza.

Sostenibilidad y empleo

Este proyecto pionero, que se extenderá pronto a otras ciudades españolas, evitará la emisión a la atmósfera de más de 21.450 toneladas de CO2 cada año solo en Sevilla. Se trata de una nueva apuesta de la cervecera por la colaboración público-privada. La iniciativa formar parte de un acuerdo firmado con el Ayuntamiento de Sevilla a través de Aussa, la empresa encargada de gestionar los aparcamientos públicos. Se analizarán los beneficios ambientales y sociales del proyecto para contribuir al diseño del plan de movilidad y transporte sostenible de la ciudad, en línea con urbes europeas punteras en la materia como Estocolmo o Londres. 

Además, el proyecto impulsa la creación de empleo, gracias a la próxima apertura de la nueva fábrica de vehículos híbridos de Scoobic. Este centro supondrá una inversión de más de 13 millones de euros y generará más de 200 empleos directos.

Heineken ha subido la apuesta del objetivo europeo de neutralidad de carbono para 2050, y quiere lograrlo para toda su cadena de valor en 2040. Si el plan de la UE implica reducir un 90% las emisiones vinculadas al transporte, la cervecera cuenta con una política logística a la altura del reto. En la última década ha reducido las emisiones de su distribución en más de un 23 por ciento, y aspira a reducirlas un 20 por ciento más en los próximos cinco años. Para ello va a seguir perseverando en fórmulas como el transporte colaborativo, el uso de vehículos híbridos, los camiones ECO de su flota y proyectos de última milla como el de Sevilla.

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