Economía | Finanzas

¿Cómo afectará a los clientes de CaixaBank y Bankia la fusión?

Las entidades podrán cambiar las condiciones de las tarjetas y las cuentas, pero no de las hipotecas

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, y el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, presentan la nueva entidad.

Una vez que la fusión entre CaixaBank y Bankia está encarrilada, miles de clientes de ambas entidades se preguntan qué va a pasar con sus productos. ¿Les cerrará la cuenta su nuevo banco? ¿Perderán las ventajas que negociaron para su hipoteca con su anterior entidad? ¿Subirá los precios la nueva CaixaBank?

Una operación corporativa de este calado va a remover los cimientos del sector bancario, lo que inevitablemente tendrá un eco en los clientes. Tanto aquellos que lleguen de Bankia como los que ya están en CaixaBank podrán ver cambios en los productos que tienen contratados, pero la nueva entidad no tendrá vía libre para hacer lo que quiera.

Como explica el Banco de España, los clientes de cada uno de los dos bancos podrán conservar las condiciones de aquellos productos que tengan una duración determinada. Es el caso de las hipotecas o cualquier otro tipo de préstamo, como los créditos al consumo, que se utilizan para financiar bienes de importes mucho más pequeños. Las condiciones de esta clase de productos se pactan a nivel individual con el banco.

A pesar de que uno de los dos bancos vaya a desaparecer, las cuotas de estos préstamos no podrán modificarse, por lo que el cliente seguirá pagando lo mismo hasta la devolución completa del crédito. Poco importa que el banco al que tenga que pagar se llame diferente a aquel con el que se contrató el crédito.

Cuidado con cuentas y tarjetas

Sin embargo, en el caso de las cuentas y las tarjetas, cuya contratación es indefinida, los bancos tienen más libertad. No solo en el caso de la fusión entre dos entidades, sino que en cualquier momento las entidades están autorizadas a modificar las condiciones de esta clase de productos. Eso sí, el cliente debe tener conocimiento de la situación.

Entre esos cambios se encontrará necesariamente la modificación del IBAN de cientos de cuentas, aunque esto no tiene por qué suponer ningún problema para el cliente.

«Con el cambio de denominación y fusión de operativas, se cambiarán los registros de cliente, lo que conlleva que los números de cuenta, depósitos y otros productos que se puedan tener contratados cambien de número y eso habrá de ser tenido muy en cuenta para las domiciliaciones bancarias, entre otros aspectos», explica Almudena Velázquez, codirectora legal de Reclamador.es.

En el caso de que el cambio de condiciones beneficie al cliente, el banco podrá aplicarlo automáticamente, pero si es perjudicial, deberá informar al usuario dos meses antes de su entrada en vigor, como mínimo, y a través de una comunicación independiente de la información sobre liquidación de las operaciones.

La modificación se implantará si el cliente no se opone en un plazo habilitado para ello.

Otro daño colateral de la fusión será que los clientes de Bankia dejarán de tener acceso gratuito a cientos de cajeros de otras entidades si CaixaBank decide romper los acuerdos que mantiene actualmente el banco.

No sería extraño, pues fue CaixaBank la entidad que prendió la llama de la batalla por el pago del servicio de los cajeros hace cinco años con la imposición de un coste de dos euros por cada uso de sus máquinas por parte de clientes de otra entidad.

Menos competencia, efecto colateral

Otra de las consecuencias inevitables de la fusión que tendrá efecto sobre los clientes será la menor competencia que habrá en el sector bancario, sencillamente porque existirá un banco menos y la cuota de mercado de la combinación de ambas entidades es alta.

Aunque los banqueros siempre insisten en que la competencia en este sector es grande debido a la necesidad que tienen todas las entidades de aumentar su rentabilidad, lo cierto es que la reducción en el número de jugadores no suele beneficiar al consumidor.

Así lo consideran los asociaciones de usuarios, como Asufin, que cree que esta integración supone mayor concentración bancaria, por lo que «es preocupante y limita la competencia», y «genera entidades demasiado grandes para caer (too big to fail), lo que siempre representa un riesgo para el consumidor».

El cliente también se verá penalizado por un menor acceso a las oficinas. El nuevo gigante bancario incorporará a todos los clientes de las dos entidades, pero tendrá en sus manos numerosas duplicidades, por lo que deberá reajustar el tamaño de su red. Así, el mismo número de clientes tendrá acceso a menos oficinas físicas, aunque siempre contará con la banca online.

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