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Casado impone a Mari Mar Blanco en sustitución de Javier Maroto por Álava

Mari Mar Blanco, en un acto de homenaje a su hermano, asesinado por ETA en 1997.

Mari Mar Blanco, en un acto de homenaje a su hermano, asesinado por ETA en 1997. EFE

La dirección nacional del PP ha vuelto a imponer a sus candidatos como cabezas de lista en Euskadi, tal y como hizo en las elecciones del 28-A. Para los comicios del 10 de noviembre, Génova ha establecido que sea Mari Mar Blanco quien encabece la plancha por Alava, en sustitución de Javier Maroto. Junto a ella, los otros dos candidatos, Iñigo Arcauz por Guipúzcoa, y Beatriz Fanjul, por Vizcaya, repetirán al frente de las listas por ambos territorios históricos. Ninguno de los dos obtuvo representación en los anteriores comicios y por primera vez el PP vasco no estuvo presente en el Congreso de los Diputados.

La decisión de imponer a Mari Mar Blanco en sustitución de Maroto, convertido ahora en senador autonómico por Castilla y León, supone una nueva vuelta de tuerca en la relación entre el PP vasco y la dirección del partido de Casado. Los populares vascos que lidera Alfonso Alonso habían planteado que la candidatura de Álava la liderase uno de sus hombres fuertes en este territorio, Javier De Andrés, quien ejerciera como delegado del Gobierno en el País Vasco durante el último mandato de Mariano Rajoy.

De este modo Blanco es uno de los cambios que el PP impone para esta repetición electoral. La hermana del concejal del PP de Ermua asesinado por ETA en 1997m concurrió en las elecciones del 28-A en la lista por Madrid. En una primera instancia no obtuvo escaño, al quedarse a las puertas -ocupaba el noveno puesto- pero finalmente las renuncias de Andrea Levy y Daniel Lacalle permitieron que Mari Mar Blanco volviera a ocupar un sillón en la Cámara Baja.

La conformación de las listas en el País Vasco vuelve a evidenciar que las discrepancias que mantienen los populares vascos con la dirección del partido en Génova no se ha diluido después de la convención del pasado mes de septiembre. Una cumbre en la que tanto el líder en Euskadi, Alfonso Alonso, como el presidente del PP, Pablo Casado, escenificaron un cierre de filas que vino precedido por las críticas de la portavoz parlamentaria, Cayetana Álvarez de Toledo cuestionando la tibieza de los populares vascos con el nacionalismo acusándoles de haber sido «conniventes» con él.

Malos resultados

El PP vasco se enfrenta en estas elecciones al reto de levantar cabeza tras el hundimiento que supuso el resultado del 28-A, en la que ninguno de los candidatos logró escaños en el Congreso. Los resultados logrados fueron los peores en unas elecciones generales. El PP vasco obtuvo 95.041 votos en toda Euskadi, muy por debajo de los 148.553 logrados sólo tres años antes en las elecciones generales de 2016.

La lista que encabezará Blanco deberá mejorar de modo importante los resultados de quien fuera alcalde de Vitoria. Blanco, sin trayectoria política en Álava, parte de los apenas 24.000 votos que logró Maroto y que no le permitieron reeditar escaño. En 2016 el PP en Álava logró casi un 30% más de votos, con algo más de 34.000 apoyos.

De igual manera, los dos candidatos que repetirán en Vizcaya y Guipúzcoa se enfrentan a la necesidad de mejorar de modo importante los pobres resultados que obtuvieron el 28-A. Así, Beatriz Fanjul se quedó a las puertas de los 50.000 votos, cuando sólo tres años antes su predecesor como cabeza de cartel, Leopoldo Barreda se quedó muy cerca de los 79.000.

Igualmente, en Guipúzcoa, la segunda oportunidad que el PP brinda a Arcauz supondrá un reto para mejora los discretos 20.800 votos obtenidos, frente a los algo más de 35.000 de las generales de 2016.

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