Sin desfile, sin recepción pero con simbolismo. Las autoridades se han dado cita este lunes 12 de Octubre, Fiesta Nacional, en la plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid para presentar honores al rey, a la bandera y a las Fuerzas Armadas. También Pablo Iglesias, que por primera vez ha acudido al acto en su condición de vicepresidente del Gobierno, tras renunciar durante años a participar en las celebraciones como líder de Podemos.

Como el resto de ministros, Iglesias ha saludado a Felipe VI…minutos después de departir en corrillo con Carlos Lesmes, presidente del Consejo General del Poder Judicial. De ambos insinuó hace semanas que vulneran la neutralidad de sus instituciones tras la polémica por el veto del Gobierno a la presencia del Rey en el acto de entrega de despachos a los jueces en Barcelona.

No ha sido el único corrillo. Al ministro de Sanidad, Salvador Illa, se le ha visto departir principalmente con el jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo.

El presidente del Gobierno ha sido de los últimos en llegar, y su protocolo ha sido mucho más morboso. Ha compartido cinco minutos con la ministra de Defensa, Margarita Robles, y con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, acompañada por el alcalde José Luis Martínez Almeida. Tres días después de declarar el estado de alarma en Madrid, ha habido más miradas tensas que palabras, y menos sensación de cordialidad que en la reunión de las banderas de Sol.

De fondo, un grupo de manifestantes concentrados frente al Palacio Real ha lanzado continuos «vivas» al Rey y gritos de «gobierno dimisión».