La polémica vuelve a planear sobre la prueba de ortografía de las oposiciones para ingresar en la Guardia Civil. Si en 2019 la palabra de la discordia fue ‘Javaque’ (un vocablo no reconocido por la Academia Española de la Lengua), este año ha sido un cardinal -«treinta y un»- el término que ha generado la controversia.

Decenas de aspirantes reclaman a la Dirección General que anule esa palabra al considerar que el número 31 puede escribirse de múltiples maneras y se presta a equívoco al incluirse también en el cuestionario la voz «veintiuno». La decisión justa -defienden- es que no se tenga en cuenta en la corrección y sea sustituida por uno de los cuatro vocablos de reserva que tuvieron que contestar en previsión de que el tribunal de selección invalidara alguna.

Un total de 26.793 personas se examinaron el sábado y domingo pasados en las 20 sedes habilitadas por la Dirección General de la Guardia Civil por todo el país para optar a una de las 2.154 plazas (1.117 libres, 862 para militares profesionales de tropa y marinería de las Fuerzas Armadas y 175 para alumnos del Colegio de Guardias Jóvenes) ofertadas este año. Los opositores tenían que contestar un cuestionario ortográfico, un examen de conocimientos generales, test psicotécnicos y una prueba de inglés.

Plantilla correspondiente al test ortográfico que debieron responder los opositores el día 24.

En el caso del ejercicio de ortografía, consistía en responder diez frases numeradas del 1 al 10 en las que aparecían subrayadas cuatro palabras en cada una con las letras A, B, C y D, debiendo señalar las palabras escritas con falta. De un total de 40, el máximo de errores permitido era de 10 para poder superar la prueba.

La polémica surgió en el test ortográfico entregado a los aspirantes que se presentaron en la jornada del sábado. La tercera de las palabras de la novena frase era «treinta y un» y aparecía justo por delante de «veintiuno». La grafía era correcta, pero decenas de opositores la marcaron como errónea inducidos por la forma en que aparecía escrito en letras el número 21.

Cuatro palabras de reserva

Según se detalla en el punto 6.1.1.a) de las bases que regulan el proceso selectivo, los aspirantes tenían que contestar una undécima frase con cuatro palabras de reserva (‘habia’, ‘oquedad’, ‘esterna’, ‘aljibe’) por si el tribunal de selección decidía anular algún vocablo tras la realización del examen. Solamente se valorarían en tal caso y respetando el orden en que aparecía en el cuestionario, lo que constituía una novedad respecto a convocatorias precedentes.

Este primer examen tenía carácter eliminatorio. Los que no han obtenido la puntuación mínima fijada en las base no podrán presentarse a las pruebas físicas, que consistirán en la realización de pruebas de resistencia (una carrera de dos kilómetro de distancia), velocidad (carrera de 60 metros), natación (50 metros) y otra de fuerza, consistente en la realización de un número determinado de flexiones que varía dependiendo del sexo.

Los aspirantes que superen las pruebas físicas se someterán al reconocimiento médico que determine su estado de salud y aptitud física, así como a una entrevista personal para evaluar su idoneidad psíquica para el puesto de trabajo al que optan. Los aspirantes que culminen el concurso-oposición se incorporarán a la Academia de Guardias de Baeza (Jaén) y al Colegio de Guardias Jóvenes ‘Duque de Ahumada’ de Valdemoro (Madrid), donde recibirán su formación profesional durante un curso académico.