El confinamiento domiciliario es «la última solución» para el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, pero el cierre de la actividad económica no esencial en general y de la hostelería en particular está también a la cola de los planes que entran en la agenda de la presidenta regional para mantener a raya la expansión del coronavirus.

Así lo confirman fuentes de la Consejería de Sanidad que lidera Enrique Ruiz Escudero tras la cascada de restricciones que han ido anunciando diferentes comunidades autónomas en los últimos días, entre ellas tres regiones presididas por el PP. En concreto, Castilla y León y Murcia, lideradas por Alfonso Fernández Mañueco y Fernando López Miras respectivamente, han optado por el cierre generalizado de bares y restaurantes como parte de un plan «duro» pero «necesario» para reducir el creciente número de contagios. «Si los sanitarios informan de que el sistema está al borde del colapso, los epidemiólogos transmiten que los contagios están descontrolados y ambos coinciden en las mismas medidas… no podemos mirar hacia otro lado», lamentaba el presidente murciano.

También Galicia, pese a tener mejores datos que la Comunidad de Madrid -su incidencia acumulada es de 320 casos por cada 100.000 habitantes, por debajo de los 369 que notifica la región madrileña- ha endurecido las restricciones y ha extendido el confinamiento perimetral a un total de 60 ayuntamientos, donde también se decretará el cierre de la restauración. «Sería más fácil esperar, pero es insoportable, o intentar un segundo confinamiento, pero tendría efectos sociales y económicos dramáticos. Encontrar la proporcionalidad es el desafío», escribía en este caso en Twitter Alberto Núñez Feijóo.

Pero la estrategia de Isabel Díaz Ayuso enmienda a la del resto de barones de su partido, e insistirá en su plan de compatibilizar salud con economía amparados por los datos que muestran una clara tendencia hacia la estabilización: de los casi 800 casos de incidencia acumulada que notificaba la región hace un mes, Madrid ha pasado a situarse en los 369, una mejoría muy notable reconocida tanto por el ministro de Sanidad, Salvador Illa, como por el director de Emergencias, Fernando Simón.

Según los cálculos de la región, los casos han descendido en más del 60% desde mediados de septiembre en la actualidad, alcanzándose el pico máximo de contagios en la semana del 14 al 20 de septiembre, cuando se notificaron casi 30.000 casos sólo en la Comunidad de Madrid, por los apenas 11.000 que registraron del 26 de octubre al 1 de noviembre.

Por este mismo motivo, la intención del Gobierno regional será insistir en los confinamientos por zonas básicas de salud tal y como están establecidos -ampliando o reduciendo el número de las mismas en función de la evolución de la pandemia- y el mantenimiento del toque de queda a medianoche sin plantear, al menos de momento, un endurecimiento de estas medidas.