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"Quieren que esos sórdidos homenajes den sentido a su impiedad y cobardía"

El delegado del Gobierno en Euskadi, Denis Itxaso, pide con motivo del Día de la Memoria a la izquierda abertzale que deje de apoyar los 'ongi etorri' a quienes "hicieron del plomo el peso de sus argumentos".

El preso de ETA Xabier Ugarte (en el centro) a su llegada a la localidad guipuzcoana de Oñate el pasado domingo.

El preso de ETA Xabier Ugarte (en el centro) a su llegada a la localidad guipuzcoana de Oñate el pasado domingo. EFE

Euskadi celebrará mañana el Día de la Memoria, una conmemoración en recuerdo a las víctimas del terrorismo instaurada en 2010 y que desde entonces no ha logrado aunar a todas las sensibilidades políticas del País Vasco. El Gobierno vasco celebrará mañana su acto en Bilbao, la coalición PP+Cs lo hará en Vitoria y la delegación del Gobierno lo ha hecho hoy en la capital alavesa. Durante el acto el delegado del Gobierno en Euskadi, Denis Itxaso, se ha dirigido a la izquierda abertzale y a quienes promueven y secundan los actos de bienvendia a los presos de ETA a su salida de prisión para que dejen de hacerlo: «Esos sórdidos homenajes no tratan tanto de homenajear el terror y la muerte, que también, sino de mantener supurando una herida que dé sentido a la impiedad y la cobardía de quienes hicieron del plomo el peso de sus argumentos».

En un sencillo acto organizado junto con el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, y en el que han participado tres víctimas de ETA, Itxaso ha asegurado que «jalear una historia de dolor y muerte, que es lo que se hace en estos homenajes» supone «pisotear la dignidad» además de tratar de «secuestrar la voluntad del excarcelado» en su proceso de reinserción tras abandonar la prisión. Ha denunciado que jalear a quienes «fueron causa de destrucción y miseria» no es en ningún caso «querer que sanen las heridas» sino pretender que se imponga «la intolerancia y el resentimiento».

En este contexto, Itxaso ha defendido el valor del perdón por su «efecto balsámico frente al odio». También ha reivindicado la necesidad de apostar por la memoria «un arma cargada de futuro» que debe ser el camino para «golpear las tinieblas, restaurar verdades» para lograr «descorrer visillos y eliminar veladoras que pretenden edulcorar la terrible realidad padecida».

El director del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, Florencio Domínguez, ha afirmado que hoy la sociedad vasca y española se encuetran «en un tiempo de reflexión» sobre el pasado reciente. Ha destacado que «existe interés por conocer lo sucedido» y muestra de ello es el éxito de las numerosas producciones literarias y audiovisuales, ha señalado: «Aquí el testimonio de las víctimas es importante para deslegitimar el terror del pasado. Aún hoy se legitima el pasado cuando se homenajea a un terrorista», ha lamentado.

‘Unos murieron, otros mataron’

Durante el acto celebrado en la delegación de Gobierno tres víctimas de ETA ha intervenido para denunciar lo que consideran que es una revictimización al permitirse la celebración de los ‘ongi etorri’ a los presos de la banda. Lorena Díez, hermana de Jorge Díaz -escolta de Fernando Buesa, ambos asesinados por ETA el 22 de febrero de 2000-Atacan con pintura roja la tumba de Fernando Buesa, dirigente socialista asesinado por ETA ha asegurado que este tipo de recibimientos son algo «inhumano» para las víctimas, «no permitan que seamos víctimas otra vez». Ha defendido el cumplimiento íntregro de las penas para los presos de ETA, que no tengan acceso a beneficios carcelarios y que sus delitos no prescriban para quienes aún no han respondido por ellos.

Díez ha señalado que hay que mirar el futuro pero dejando claro que «unos murieron y otro mataron», esa es la verdad de loque aquí ocurrió». Ha recordado el caso de su hermano, que con apenas 19 años decidio hacerse ertzaina, «desde ese momento hubo amigos que lo repudiaron, otros le agredieron, pero él siguió adelante». Ha relatado cómo siempre quiso regresar a Vitoria, «su ciudad» para trabajar tras un largo periodo en Guipúzcoa, «apenas le dejaron, a la semana lo mataron»: «Desde ese momento destrozaron dos familias, nuestro mundo se detuvo, la oscuridad lo invadió todo y empezó nuestro calvario», ha recordado.

Iván Ramos Torrano es hijo de Maite Torrano, una mujer, ama de casa, que falleció a consecuencia del atentado que ETA perpetró contra la Casa del Pueblo de Portugalete en 1987. «Ella estaba tomando algo y uno de los artefactos le impactó, la quemaron viva». Ha recordado cómo incluso después de su asesinato, tras la salida del primero de sus asesinos, la familia padeció «persecución en el pueblo»: «Uno de ellos salió de la cárcel siete años después y también tuvo su ‘ongi etorri’. Entonces estos actos sólo los condenaba una aprte de la clase política».

Prohibidos por la UE

Ha subrayado que lo que más lamenta es que aún se consientan las bienvenidas en la vía pública a los presos de la banda: «Actos que la Unión Europea ha pedido que se prohíban».

La tercera de las víctimas que ha participado ha sido Francisco Javier Sáenz Martínez, hijo de Alejandro Martínez, portero de la factoría Michelín en Vitoria y ex guardia civil y al que ETA asesinó en diciembre de 1985 en Lasarte-Oria. Su hijo ha denunciado que lo que jamás le perdonaran fuera haber sido guardia civil, «algo de lo que yo me siento orgulloso», una condición que «aún hoy sigue estando estigmatizada». Ha señalado que fue precisamente este Cuerpo el principal responsable de que se le pudiera dar «jaque mate a ETA».

También ha denunciado el tratamiento que desde organismos públicos como la EiTB se continúa haciendo de la Guardia Civil en muchos de sus contenidos «estigmatizándola» mientras que «a otros se les hace un blanqueamiento y se les presenta como buenos samaritanos».

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