El camino hacia la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado afronta uno de sus principales trámites esta semana, con la votación de las enmiendas a la totalidad -presentadas por hasta siete grupos parlamentarios distintos- que, con toda seguridad, no saldrán adelante. El debate parlamentario ha arrancado en la mañana de este miércoles con la exposición del proyecto por parte de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que ha contado con la réplica del líder de la oposición, Pablo Casado, quien ha lamentado que Sánchez no haya hecho «ni caso» al PP y haya presentado unas cuentas «con aquellos que quieren romper la nación».

«O hay futuro para España o hay futuro para este Gobierno», defendía el presidente del PP desde la tribuna, que ha rechazado abiertamente toda posibilidad de sentarse a negociar ni un sólo punto de unos Presupuestos que cuentan con el «sello» de Bildu y ERC, cuyo apoyo a pagado Sánchez «debidamente». En concreto, ha hecho referencia Casado al último acercamiento de cinco presos de ETA a sus lugares de residencia, un anuncio que se ha confirmado poco después de que Arnaldo Otegi confirmase el ‘sí’ de su formación a los Presupuestos esta misma mañana.

No ha sido el único dentro de las filas populares que ha criticado duramente el pacto de la formación abertzale con Moncloa. La portavoz parlamentaria del PP, Cuca Gamarra, señalaba esta mañana en rueda de prensa que el de Bildu es «el apoyo más caro de la historia de la democracia» a unas cuentas públicas; y la vicesecretaria nacional de organización, Ana Beltrán, ha llegado a acusar a Iglesias de blanquear a los que justifican «tiros en la nuca y bombas en hipermercados» en alusión al júbilo con el que ha recibido el líder de Podemos el ‘sí’ de la mencionada formación.

Casado ha seguido defendiendo su propia enmienda a la totalidad acusando a Sánchez de querer sumir a España en una «crisis brutal», similar a la de hace una década, con unos Presupuestos «calcados» a los de entonces. «Esto es un déjà vu. Entonces eran brotes verdes, ahora es escudo social», subrayaba, en un discurso que ha dirigido más a Pedro Sánchez -que no tenía turno de palabra en el debate- que a María Jesús Montero.

Ha incidido el líder de la oposición en la crítica del Banco de España a unos Presupuestos que, asegura, generarán un «déficit estructural» que llevará a «reformas gravísimas para el futuro de nuestras familias» que, al final, «terminarán pagando nuestros nietos».

Montero cuestiona la moderación de Casado

Y al discurso del líder de la oposición, que ha tratado de poner delante del espejo las consecuencias políticas, sociales y económicas que traerán las cuentas públicas tal y como están redactadas, María Jesús Montero ha utilizado el mismo argumento que ha venido explotando toda la plana mayor del Gobierno desde el discurso de Casado durante la moción de censura de Vox: el de acusar al jefe de filas del PP de «mentir» con su giro al centro y el de equiparar a los populares con el discurso de Santiago Abascal.

En concreto, Montero ha lamentado que Casado haya trasladado «otra vez» la «sensación de me opongo a todo y no me gusta nada» por negarse a negociar los Presupuestos, plantear una enmienda a la totalidad al proyecto y «no presentar ninguna medida» alternativa.

«La oposición de este país necesita un líder que no esté permanentemente en unas primarias», ha afeado la ministra, en medio de las críticas y abucheos procedentes de la bancada popular. «La condición de moderado no se obtiene con discursos. Esto es como el carnét de conducir. Hay que aprobar el teórico y el práctico», sentenciaba la ministra.