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Cuartel de Loiola, el traslado del Ejército que el PP exploró y Sánchez firmó

La ministra de Defensa del PP, Dolores De Cospedal, se abrió a dialogar la venta de las 17 hectáreas del complejo que ahora el PSOE ha acordado con el PNV. San Sebastián ha ofrecido desde 2003 hasta cuatro emplazamientos al ministerio, todos ellos rechazados.

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El margen derecho del río Urumea lo bordea desde hace casi un siglo, la ciudad les acoge desde hace tres siglos. Llegó un momento en el que el ‘Tercio Viejo de Sicilia’ nº67 necesitaba más espacio, sus instalaciones en el Convento de San Telmo en el Casco Antiguo de la ciudad y en la beneficencia de Eguia se habían quedado pequeñas. Era tiempo de comenzar una nueva etapa en San Sebastián, donde llegaron allá por 1710. Casi dos siglos después, en 1926, era hora de instalarse en el extrarradio, en el barrio de Loiola. Un moderno complejo militar de 17 hectáreas, con casi una veintena de edificios les esperaba.

Ahora, casi cien años después, decisiones políticas, urbanísticas y negociaciones presupuestarias han marcado el futuro del cuartel donde se ubica uno de los tercios más antiguos del Ejército de Tierra. El llamado ‘Tercio Viejo de Sicilia’ se fundó a 1534.

La San Sebastián en la que se instalaron ya no era como la actual ni el Ejército es hoy el mismo. La ciudad ha crecido y el ejército ha menguado. Lo ha hecho de modo importante en este acuartelamiento. Llegó a contar con 2.000 efectivos y hoy apenas alcanza los 500. En su día fue destino de cientos de jóvenes vascos obligados a cumplir con el servicio militar. El acuartelamiento se convirtió en una suerte de motor de actividad y economía en el barrio, pero la profesionalización del ejército y el final de la ‘mili’ marcaron el declive de las instalaciones.

Entretanto, la capital guipuzcoana, una de las ciudades con el suelo más caro del país, buscaba nuevos emplazamientos para seguir con la expansión de la ciudad. El rechazo a la presencia del ejército de muchos sectores de la sociedad guipuzcoana reforzó la idea de que aquella parcela de 17 hectáreas que ocupaban los militares era una oportunidad para acelerar su salida y hacer crecer la ciudad: los terrenos que en su día vendió el Ayuntamiento al Ejército debían retornar a la titularidad municipal y activar la expansión urbanística de la zona.

Desde 2003

El calvario se ha prolongado más de tres lustros. Desde 2003 el Consistorio guipuzcoano y el PNV trabajan en ese objetivo. En San Sebastián el proyecto cuenta con el respaldo de la mayoría de los grupos municipales, excepto el PP que ve en ello un intento por “expulsar” la presencia del Estado en Euskadi.

En todos estos años la cuestión se ha movido entre la política y el urbanismo, entre quienes veían meros argumentos para ‘expulsar’ al ejército y quienes situaban el debate en una aspiración de desarrollo urbanístico de la ciudad. Ocurrió en Bilbao, cuando el acuartelamiento militar situado en el centro de Bilbao, abarcando un amplio espacio de terreno, hubo de poner fin a sus días y buscar un nuevo asentamiento a pocos kilómetros de allí.  

El acuartelamiento de Loiola se extiende por 171.024 metros cuadrados y cuenta con hasta una veintena de edificios. El plan para la zona que desde hace años tiene proyectado el ayuntamiento es construir cerca de 1.600 viviendas, el 40% de protección oficial. El proyecto incluso habla de un innovador plan de ‘ecoviviendas’. Los tanteos con el Ministerio de Defensa se hicieron con gobiernos socialistas y con Ejecutivos del PP. Con todos ellos apenas avanzó. Hasta que llegó Pedro Sánchez y necesitó los votos del PNV para sacar adelante sus presupuestos.

No hace ni dos semanas que la secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro, aseguró en el Senado  que no era cierto que las instalaciones estuvieras infrautilizadas”, como argumenta el ayuntamiento, y que por ahora no se contemplaba abandonar Loiola al no contar con otro emplazamiento que reuniera los requisitos necesarios. Ayer el PNV anunció que el Gobierno sí estaba dispuesto a que el ejército abandonara Loiola y que lo haría efectivo antes de final del próximo año.

Hace sólo diez días Defensa rechazaba la última alternativa que San Sebastián le presentó para facilitar su reubicación.  Era la cuarta que se les planteaba –Beñartza Alto, la Hípica, Eskuzaitzeta y Antolalegi- y la respuesta fue una vez más que no reunía los requisitos necesarios.

El cuartel en 2021, la cárcel en 2023

La salida del acuartelamiento no es el único anuncio reciente del Ejecutivo para este barrio. A escasos metros del acuartelamiento está la prisión de Martutene. Las viejas instalaciones penitenciarias también tienen los días contados: tres años. El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, anunció hace unos días que Martutene desaparecerá antes de 2023.

El PP que hoy cuestiona con dureza el acuerdo alcanzado entre Sánchez y el PNV sobre el cuartel de Loiola también lo exploró. La cuestión estuvo sobre la mesa, incluso sobre la de negociación de presupuestos. En 2016 la entonces titular de Defensa, María Dolores De Cospedal, abrió la puerta a “dialogar” con el PNV para contemplar el desmantelamiento del complejo militar. Fue uno de los argumentos que sumó para que el PNV apoyara los presupuestos de Montoro –aún vigentes-. La promesa apenas tuvo resultados. Más aún, un año después el Gobierno de Rajoy, un mes antes de que la moción de censura apoyada por el PNV precipitara su salida de Moncloa, declaró el acuartelamiento “zona de interés para la defensa nacional”. Ahora Loiola ha vuelto a estar sobre la mesa de unos presupuestos, no como destino de partidas o mejoras sino como parte del precio al sí de los seis diputados del PNV en la Cámara Baja.

Lo que el ayuntamiento y el ministerio no han logrado en 17 años lo han precipitado las estrecheces presupuestarias en el Parlamento. El PNV ha conseguido arrebatar a Sánchez el compromiso de constituir una comisión que analizará y definirá el proceso de enajenación de los terrenos. Una compra de los mismos a los que habrá que poner precio para que sean adquiridos por el Ayuntamiento. En su día fue el consistorio el que se los vendió al Ejército y ahora la operación se hace a la inversa. El alcalde de San Sebastián, Eneko Goia se felicitó ayer de que el acuerdo suponga además desprenderse de la necesidad de buscar unos terrenos alternativos con los que contentar al Ejército. Goia aseguró que ahora esa cuestión “deja de ser asunto nuestro”. Un alcalde que participó en los actos de conmemoración de los 300 años del acuartelamiento en San Sebastián.

El llamado ‘Tercio Viejo de Sicilia’ número 67 fue fundado hace 451 años. En su página web el Ejército recuerda que su larga historia se resume en su participación en “100 campañas y 1.300 acciones de guerra” que deben ser tenidas en cuenta, además de su relación de siglos con la ciudad. Por ello reivindica la necesidad de continuar vinculado a la capital guipuzcoana. Desde el ministerio de Defensa ayer se aseguraba que la presencia del Ejército en Donostia “no es negociable” y que a pesar de que se puedan abandonar las instalaciones de Loiola se buscará otra localización más ajustada a la realidad actual de la unidad de infantería.

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