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Borràs y la amenaza de la repetición electoral en Cataluña

La líder de JxCat, Laura Borràs conversa con el dirigente de ERC, Gabriel Rufián EUROPA PRESS

«ERC no puede votar, ni gobernar, con Laura Borràs. Iremos a repetición de elecciones». La aseveración de un miembro de la cúpula de ERC próximo a Oriol Junqueras da muestra de hasta qué punto ha marcado el escenario electoral la elección de Laura Borràs como cabeza de lista de JxCat para las próximas elecciones catalanas.

La candidata de Junts representa la confrontación de la que huyen los republicanos. Y la victoria de Joan Canadell, que se impone así con número dos del tándem electoral, no hace más que abundar en esta fractura, tras haber asegurado directamente que Pere Aragonés «engañó» a las cambras con la reforma legal prometida por Quim Torra. Por eso, tanto una eventual victoria de Borràs en las elecciones del 14F como un resultado no suficientemente amplio para Esquerra llevaría a los republicanos a plantearse una repetición electoral.

«Hacer un Pedro Sánchez». Esa es la hipótesis con la que algunos juegan ya en el entorno de Esquerra, a la espera de que una repetición electoral, junto a la eventual inhabilitación de Borràs, clarifique el escenario electoral catalán. Una opción que parecía inaudita hace unos meses, pero que ahora señalan como posible las últimas encuestas.

JxCat recupera terreno

Tanto el CIS como el Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat (CEO) registran una tendencia preocupante para los republicanos: JxCat acorta distancias y los comunes ceden terreno. Una tendencia que se ha reforzado desde la elección de Borràs con candidata. Es decir, desde que los posibles votantes de Junts saben quién es su candidato.

La elección de Damià Calvet, considerado como más pragmático, hubiera hecho más fácil el posterior entendimiento entre los dos grandes partidos independentistas para reeditar la coalición de gobierno. Pero Borràs significa volver a la senda marcada por Quim Torra esta legislatura, una senda de la que ERC quiere salir.

«Procuraremos mayorías parlamentarias lo más estables posible y un gobierno que tenga las ideas claras» afirmaba recientemente Oriol Junqueras en una entrevista en TV3. Una afirmación con la que el presidente respondía crípticamente a las posibilidades de éxito de reeditar la coalición independentista tras el fracaso de esta legislatura, en la que el Govern ha vivido en crisis casi permanente.

Divorcio independentista

Más allá de las broncas escenificadas en las últimas semanas por la gestión de la crisis sanitaria —con JxCat señalando a ERC como responsable del cierre de la restauración— o las críticas lideradas por la propia Borràs al apoyo republicano a los presupuestos generales del Estado, ERC ha escenificado su emancipación de Carles Puigdemont con su plantón a la reunión fundacional de la Asamblea por la República organizada desde Waterloo.

«Las instituciones transversales no pueden usarse de forma partidista», repitieron los republicanos para argumentar su plantón. Un gesto impensable hace sólo unos meses, cuando ERC participó como convidada de piedra al mitin organizado el Consejo por la República en Perpiñán, a mayor gloria de Carles Puigdemont. Ningún dirigente de ERC tomó la palabra, pero ahí estaba la portavoz parlamentaria, Anna Caula, para acreditar el apoyo republicano al acto de «unidad».

Ahora, Junqueras critica abiertamente el acto del pasado 19 de diciembre celebrado parcialmente en el Palau de la Generalitat. Y responde, respecto a la proclama de superar el 50% para proclamar la independencia, como defienden en Junts, que no comparten el «objetivo de ser cada vez menos, más puros y más débiles».

El republicano asegura también que no pactará con el PSC, ni basará en apoyos externos de los socialistas un gobierno en minoría con los comunes. Hasta tres veces repitió un contundente «imposible» al ser preguntado por esta opción en TV3. «Es imposible que pactemos con el PSC en la Generalitat, porque el PSC están contentos con las políticas represivas, las han aplaudido cada día y contribuyen a ello».

La candidata de Twitter

En este contexto, no es inocuo el duro artículo que Sergi Sol, miembro del círculo más próximo de Junqueras durante años, dedicó a la elección de Borràs como candidata. Tras definirla como «la candidata de Twitter», Sol advertía en El Periódico de que «la irrupción de lo más parecido a una Ayuso a la catalana» llevará a la confrontación entre nacionalistas y republicanos.

Paradójicamente, en este contexto, la mejor noticia para la reedición de la alianza independentista podría ser la entrada en el Parlament del PDeCat, como auguran las últimas encuestas. La candidatura que encabeza Ángels Chacon representa la herencia de CiU, el posibilismo independentista que ahora abraza Esquerra, con un barniz de socialdemocracia en defensa de los damnificados por los decretos del Govern a favor de la okupación o en contra de la escuela concertada.

Chacon tiene ahora todo un carril central libre para reivindicarse como el independentismo sensato y de centro derecha, sin confrontación estéril ni purismos. Tras el traumático divorcio de Puigdemont y sus fieles, se ha reivindicado pactando el traspaso de fondos de Cercanías a cambio del sí a los presupuestos. Una postura mucho más próxima a la de Esquerra, que podría reequilibrar la balanza de un futuro gobierno, frente al purismo de JxCat y la CUP, que será el otro actor imprescindible.

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