Política

Carles Puigdemont vuelve a imponer su ley en Perpiñán

Carles Puigdemont y Toni Comín. EP

La explanada del Parque de Exposiciones de Perpiñán acogerá hoy el gran mitin de inicio de precampaña, en el que se espera la asistencia de 100.000 personas para ver a Carles Puigdemont investido de la nueva libertad que le otorga su condición de eurodiputado inmune a la justicia española. El acto, organizado formalmente por el Consell de la República, en el que teóricamente participan todos los partidos y entidades independentistas, se ha organizado como un mitin del líder de JxCat y se convertirá en una nueva escenificación de las diferencias entre neoconvergentes y republicanos, que tendrán un papel marginal en Perpiñán.

Será sobre todo una exaltación del «exilio» y una celebración de la gran victoria legal del independentismo desde 2017, el reconocimiento de Puigemont, Toni Comin y Clara Ponsatí como eurodiputados y la consecuente concesión de inmunidad para moverse libremente por Europa sin temor a la justicia española. Un éxito judicial propiciado de hecho por Oriol Junqueras, pero aprovechado de nuevo por Puigdemont, mientras el presidente de Esquerra intenta rentabilizar desde su partido el recién iniciado diálogo con el Gobierno.

Junqueras, en vídeo con Valtonyc

Junqueras intervendrá en el acto con un mensaje grabado en vídeo junto al resto de los condenados por el 1-O -excepto el también republicano Raül Romeva-. En el vídeo intervendrán también la secretaria general de ERC, Marta Rovira, fugada en Suiza, en representación de los «exiliados» con el convergente Lluís Puig. También habrá mensajes del rapero Valtonyc, y cuatro miembros de los CDR, entre ellos los investigados por la Audiencia Nacional Tamara y Adrià Carrasco, en representación de los «represaliados».

Un total de 15 personas intervendrán por tanto en el Vídeo «Las voces de la represión» por solo tres intervenciones, las de Puigdemont, Comin y Ponsatí, los tres miembros de la candidatura de JxCat a las europeas. Un orden del día que ha provocado tensiones durante semanas entre JxCat y ERC, hasta el punto de que la presidenta del Consell de la Republica en Perpiñán, Julia Taurinyà, dimitió hace dos semanas «por motivos ideológicos, de relaciones, profesionales y de salud» según anunció ella misma en Twitter.

Sí tendrá un papel destacado el cantautor y ex diputado de JxSi Lluís Llach, que actuará durante el mitin junto a Roger Mas y Gerard Jacquet. “Estarán representadas todas las voces del exilio y la represión» aseguró el miércoles Toni Castellà, líder de Demócratas, la escisión independentista de Unió que inició su singladura con ERC y ahora se asocia a JxCat.

Artur Mas, sin papel

Tampoco tiene un papel destacado el ex presidente de la Generalitat, Artur Mas, que acudirá a Perpiñán a secundar a Puigdemont. En plena campaña de relanzamiento de su figura política tras concluir su inhabilitación y con libro nuevo en las librerías -«Cabeza fría, corazón caliente»- Mas se pliega a Puigdemont y acude, como ERC, al llamado del Consell. Un organismo que el ex presidente ha señalado como el indicado para seguir presionando en favor del proceso independentista y liberar así de esa losa al Govern de la Generalitat. Mas cree que el Govern está «demasiado controlado» por el Estado y el Consell «tiene más libertad» desde Bélgica para seguir defendiendo la independencia.

Se rompe así la ilusión de que Mas se convirtiera en contrapoder a Puigdmeont en el mundo posconvergente tras cumplir su condena de inhabilitación para cargo público. Mas insiste en que su objetivo es conseguir que el espacio que agrupa JxCat no se rompa, pero ese empeño choca con la intransigencia del núcleo duro de Puigdemont y los líderes de la Crida, encabezados por Jordi Sánchez, que quieren conservar todo el poder en la elaboración de listas ante las próximas elecciones autonómicas.

En este contexto, que Mas acuda al evento organizado a mayor gloria del presidente fugado parece una aceptación de que el liderazgo de Puigdemont es indiscutible, y sus condiciones de obligado cumplimiento.

Otro tanto sucede con Esquerra. Los republicanos dedicaron el pasado el fin de semana a «negociar» con JxCat la composición de la mesa de negociación con el Gobierno, pero en todas esas horas de negociación y cruce de mensajes no hubo ocasión de aclarar el programa previsto por el Consell de la Republica para el mitin del sábado en Perpiñán. «No sabemos si tendremos 30 segundos o 10 minutos» aseguraba un dirigente republicano este lunes, al tiempo que ironizaba: «y tenemos claro que si nos dan 10 minutos será para que puedan abuchearnos más».

Finalmente, ERC acude a la convocatoria con una discreta delegación encabezada por la portavoz en el Parlament, Anna Caula, y el líder republicano en el Ayuntamiento, Ernest Maragall. Saben que Puigdemont será el protagonista único e indiscutible de la jornada, incluido saque de honor del partido local de rugby, pero se niegan a renunciar a un espacio independentista en el que Esquerra también debe estar representada, explican.

Reconocimiento institucional

El reconocimiento institucional del que será objeto el ex presidente fugado ha sido otro de los elementos de polémica del acto organizado hoy en el sur de Francia. El alcalde de Perpiñán, Jean-Marc Pujol, recibirá a Puigdemont, Comin y Ponsatí en la alcaldía. El independentismo ha encontrado amplio acomodo en el sur de Francia en los últimos años, gracias en parte al patrocinio desde la Generalitat de colegios en catalán.

Pero este apoyo institucional ha sido criticado por el ex primer ministro francés Manuel Valls, que ha denunciado el apoyo al mitin del alcalde y otros cargos públicos de Perpiñán. Valls lo ha denunciado como una «falta de respeto» a España, «a su Justicia y su Estado de Derecho» en redes sociales.

El desembargo independentista en Perpiñán, una ciudad de 120.000 habitantes que este fin de semana prácticamente doblará su población se producirá entre estrictas medidas de seguridad marcadas por el nivel 4 de alarma antiterrorista que se mantiene en Francia. Los organizadores han confirmado ya la asistencia de casi 600 autocares, más de 500 caravanas para asistir al mitin -unas cifras que superan las manejadas por ANC y Ómnium en los mítines de Madrid y Bruselas del pasado año-.

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