«La Justicia podría ser la que valore vuestras decisiones». Oriol Mitjà, virólogo y ex asesor de cabecera de Quim Torra en la pandemia del coronavirus ha sido de nuevo el más contundente en las críticas a las medidas de la Generalitat ente el crecimiento de los contagios en Cataluña. Pero su voz es coherente con la de todos los responsables sanitarios de la comunidad, que presionan al ejecutivo ahora presidido por Pere Aragonés para que aumente las restricciones antes de Fin de Año, con la vista puesta en la temida tercera ola.

«Si en tres semanas familiares y empresas piden a la Justicia que les indemnicéis por las pérdidas, creo que los informes técnicos externos les serán favorables» advierte Mitjà tras reclamar endurecer las restricciones de cara a Fin de Año.

Con 3.762 nuevos contagios y 98 fallecidos, Cataluña ha registrado este miércoles un nuevo récord de contagios y defunciones en esta segunda ola, que el Govern dio por controlada la primera semana de diciembre. Crece además la presión asistencial sobre el sistema hospitalario, que ayer asumió 40 ingresos en UCI, a los que hoy se suman dos más.

Este miércoles los hospitales catalanes suman 1.820 enfermos Covid en camas convencionales, 44 más que el martes, y 376 pacientes se encuentran ingresados en la unidad de cuidados intensivos. La velocidad de transmisión del virus, que ayer volvía a situarse momentáneamente por debajo del uno vuelve hoy al Rt 1,03 y la incidencia acumulada en los últimos 14 días es de 335,03 por cada 100.000 habitantes.

500 muertos semanales en Cataluña

«La alta transmisibilidad de la variante británica añadida a la falta de medidas por Fin de Año nos llevan al desastre» advierte Mitjà, que augura que Cataluña pasará de los 14.000 casos semanales actuales a 30.000 y de los 350 ingresados en UCI a los 600, lo que provocaría, según sus cálculos, llegar a los 500 muertos semanales en esta comunidad.

Para el virólogo «en lo que respecta a la tercera ola, parece que -el Govern- ha tirado la toalla y se centra en la vacuna». Una decisión que considera un «error grave» porque la vacuna «tardará tiempo en frenar la pandemia».

Defensa del Govern

La portavoz del Govern, Meritxell Budó, defendió este martes la decisión adoptada por el Procicat, que optó por mantener la ampliación del toque de queda para Fin de Año a la 1 de la madrugada y el confinamiento comarcal, pese a que fuentes del ejecutivo catalán habían apuntado durante el fin de semana a un endurecimiento.

«Las medidas son muy drásticas» argumentó Budó, señalando el toque de queda diario a las 22.00, los aforos reducidos en comercio, deporte, cultura y culto. Restricción de aforos que en el caso de la restauración se suma a la restricción de horarios y aforos. «Ninguna comunidad autónoma tiene medidas tan drásticas como en Cataluña» concluyó Budó.

Críticas de los sanitarios

Pero desde el ámbito sanitario siguen alzándose voces reclamando un confinamiento mucho más restrictivo para Fin de Año y señalan que «todavía no hemos visto las consecuencias de Navidad y San Esteban». Robert Rodri, del Hospital del Mar de Barcelona, advierte que «el número de pacientes aumenta cada día» y que los nuevos ingresados llegan con cuadros «más agudos, más graves» lo que «significa que el virus está circulando» de forma cada día más intensa, advierte.

El doctor Antoni d’Ábalos, del Hospital Germans Trias i Pujols de Badalona exige más restricciones. «Si fuera por criterios sanitarios se impondría un confinamiento y unas medidas más restrictivas» asegura en declaraciones a Catalunya Ràdio. Ábalos se muestra convencido además de que su opinión es ampliamente compartida por los profesionales de la salud.

Decisión política

«Estoy seguro de que el doctor Argimon» -secretario general de Salud Pública de la Generalitat- «no está de acuerdo con estas medidas, pero por encima tiene a los responsables políticos» apuntaba este martes el presidente del Colegio de Médicos de Barcelona, Jaume Padrós, tradicionalmente alineado con el Govern.

El director de medicina preventiva del Hospital Clínico, Antoni Trilla, abundaba en las críticas. «Estamos en una situación epidemiológica inestable y esperaba que hubiera un endurecimiento de las restricciones, sobre todo de cara a la Nochevieja. Supongo que el Gobierno tiene más datos de los que tengo yo».