La «insurrección» en Estados Unidos alentada por Donald Trump, según la definición del propio presidente estadounidense electo, Joe Biden, ha provocado un alud de reacciones internacionales, también en España. El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha sido de los primeros en rechazar los gravísimos hechos acaecidos en Washington, con el asalto del Capitolio por grupos de incontrolados alentados desde la Casa Blanca.

En español y en inglés, Sánchez ha usado Twitter para señalar que sigue «con preocupación las noticias que llegan desde el Capitolio en Washington. Confío en la fortaleza de la democracia de EE.UU» y en que la nueva presidencia de Joe Biden «superará la etapa de crispación, uniendo al pueblo estadounidense».

El líder de la oposición, Pablo Casado, califica de «inaceptable» el asalto al Capitolio y recuerda que «la democracia se basa en la representación parlamentaria, que no puede ser coaccionada». Añade que «es lamentable que una gran Nación como EEUU sufra esta crisis institucional» y exhorta a Trump a que «ataje» la situación.

También la presidenta de Ciudadanos ha rechazado el asalto del Capitolio, poniendo el acento en los peligros del populismo. «Las noticias e imágenes que llegan desde el Capitolio de Estados Unidos son muy preocupantes. Un grupo de radicales intenta alterar el orden constitucional y democrático por la fuerza. Cuánto daño hace y qué peligroso es el populismo», dice la dirigente naranja.

Pero mientras Arrimadas habla de los riesgos de la deriva populista, el ministro de Consumo y coordinador general de IU, Alberto Garzón, alerta frente a la extrema derecha y el fascismo. Dice Garzón que «estamos viendo una expresión, simbólicamente terrible, de la extrema derecha que votó y aún apoya a Trump y sus políticas. Tampoco se llega hasta aquí de un día para otro: por eso es no es recomendable mirar hacia otro lado cuando crece el fascismo».

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, también ha condenado los inéditos y gravísimos hechos acaecidos en la capital estadounidense, que considera «un auténtico ataque a la democracia». «Quien alienta la intolerancia, el odio y el autoritarismo provoca este tipo de respuesta. Ante esta violencia, solo cabe más democracia y el respeto a la decisión soberana del pueblo estadounidense», .

El líder de Podemos y vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, ha sido el último de los dirigentes nacionales en reaccionar. «Lo que estamos viendo en EEUU es el modus operandi de la ultraderecha: la mentira descarada como arma política y el intento de subversión de los mecanismos institucionales cuando no le son favorables», ha escrito en un tweet.

Antes había delegado en su portavoz parlamentario, Pablo Echenique, muy combativo en las redes, que ha aprovechado para arremeter contra Casado y contra Abascal. Echenique se ha apresurado a cuestionar que Casado condenara el intento de golpe de Estado. «Lo dudo. Seguramente llamará «protestas» a que neonazis violentos entren al Capitolio para evitar la designación del Presidente».

En otro tuit califica a Trump de «sociópata golpista, referente político de VOX. Para que nos ubiquemos» y en otro más afirma que «lo de hoy de Trump es mucho más sedición que lo que juzgó el Supremo aquí en casa», en alusión a las condenas por sedición y malversación de fondos contra los cabecillas del procés independentista en Cataluña.

Lo cierto es que en las redes han sido reiteradas las comparaciones con lo ocurrido en Cataluña en 2017, con hitos como el asedio a la Consejería de Economía o la convocatoria de un referéndum ilegal el 1 de octubre de ese año, aún a sabiendas de que podrían generarse problemas de orden público, tal y como alertó el propio responsable de la policía autonómica catalana, Josep Lluís Trapero.

De hecho, Abascal se ha sumado a esas tesis. Pasadas las 11 de la noche ha expresado su extrañeza de que «a la izquierda progre le parezca tan mal el asalto al Capitolio. Aquí tenemos a un vicepresidente que llamaba a asaltar el Congreso. Aquí tenemos a una Generalidad gobernada por los que asaltaron el parlamento catalán».

Y en un hilo más prolijo agrega que, quizá, «lo que les molesta a los comunistas y socialistas es que en otros países las izquierdas hayan perdido el monopolio de la violencia». «Nosotros la hemos condenado siempre, venga de donde venga. Y todavía hoy la sufrimos a diario, instigada desde el gobierno y sus satélites», agrega.

Pero dicho esto, concede que «la situación en EEUU es extremadamente grave desde hace meses. Aunque la mayoría de los medios no hayan informado de esto durante meses, el país se haya terriblemente dividido, y esa es una noticia trágica para la democracia y la libertad en todo el mundo».