España

Almeida: "Entiendo el enfado de los madrileños, pero ha habido una catástrofe"

"Nos queda mucho trabajo por hacer, pero se ha hecho mucho trabajo", ha añadido el alcalde de Madrid en una entrevista a Telemadrid

El alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida.

El alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida. EFE

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha dicho que entiende el «enfado» de los madrileños por las consecuencias del temporal Filomena en la ciudad, pero ha señalado que ha habido una «catástrofe» que «desbordó» las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

«Es obvio que se están produciendo situaciones que queremos solucionar y solventar lo antes posible», ha reconocido el alcalde en una entrevista en Telemadrid.

Almeida ha asegurado que entiende «perfectamente» el «enfado» de los madrileños por la situación de la ciudad diez días después de la gran nevada, aunque ha comentado que ya advirtieron de que iban a tardar una semana en recuperar «una cierta normalidad y a partir de ahí un tiempo en recuperar normalidad absoluta».

«Nos queda mucho trabajo por hacer, pero se ha hecho mucho trabajo», ha añadido. La nevada, según Almeida, ha sido una «catástrofe difícil de prever», ya que la Aemet avisó de que podría haber una acumulación de 20 centímetros de nieve, pero esta cantidad se «duplicó e incluso triplicó» en algunas zonas.

Al respecto, ha incidido en que el operativo «estaba dispuesto» pero hubo finalmente una «nevada histórica» y a continuación una «sucesión de heladas».

El alcalde confía en que la situación de la ciudad mejore esta semana, sobre todo tras las lluvias del miércoles y la subida de temperaturas.

En la actualidad, ha informado de que un 92 % de las calles de la capital están abiertas total o parcialmente al tráfico tras limpiar la nieve y el hielo y ya se ha «normalizado» el servicio de recogida de basura.

En cambio, los grandes parques y zonas verdes de la capital como El Retiro o la Casa de Campo seguirán cerrados «como mínimo dos meses más» por razones de seguridad, debido a la caída de ramas y árboles enteros.

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