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'Aleluya', cuando las religiones cambiaron la música rock

Fue la era Acuario lo que lo cambió todo. Esos finales de los 60 y principios de los 90 dieron a Estados Unidos un aire distinto, una espiritualidad desconocida hasta entonces en el país.

Empiezan a conocerse religiones que antes se oían muy lejos y son los grandes del rock los que más se pegan a ellas. George Harrison, Bob Dylan, Leonard Cohen o Cat Stevens son algunos de los que se convierten. Dos abrazaron el budismo, otro el islam y uno pasó de judío a católico.

Se convierten en sus mejores representantes y la religión afecta poderosamente en su obra. Así lo explica el crítico musical Alberto Manzano que recoge en Aleluya. Mística y religiones en el rock (Libros Cúpula) la relación tan fuerte que tuvieron sus creaciones y sus letras.

En todos hubo un quiebro, un momento difícil que les hizo pensar en una vida distinta.

Cuando la presentaba en los conciertos parecía que estaba hasta sermoneando al público, como un cura»

ALBERTO MANZANO

Un accidente de moto fue lo que llevó a Bob Dylan del judaísmo al cristianismo. «Durante su primera época se ven muchas referencias al judaísmo, casi como si fuera un profeta y después de aquel día cuando casi pierde la vida se observa una transformación, un despertar místico que le lleva a principios de los 70 a un cristianismo evangélico, casi fundamentalista, que se ve reflejado en una trilogía. Cuando la presentaba en los conciertos parecía que estaba hasta sermoneando al público, como un cura», explica Manzano.

En Cat Stevens, ahora Yusuf, fue un tuberculosis. «La enfermedad le despertó un enorme interés por conocer la verdad de la vida después de la muerte», narra el autor, «y un día casi se ahoga en Malibú y él contaba que le dijo a Dios «si me salvas dedicaré todo mi trabajo en tu nombre». Ese Dios era Alá, a Stevens le habían regalado una copia del corán y ya había comenzado su conversión.

El caso de Stevens puede ser el más llamativo, ya que todos compatibilizaron su música con la religión pero él, una vez que ya era Yusuf, se mantuvo apartado durante décadas. «Esta prohibido y él lo cumplió pero se encargó de encontrar un resquicio para poder volver a componer y a tocar».

Bebió de todas las fuentes religiosas posibles, era un gran bebedor»

ALBERTO MANZANO

El tercer pilar de este libro es George Harrison y el hinduismo. «Ya se mostraba la influencia de esta religión cuando pertenecía a los Beatles pero fue en solitario cuando sacó aquel triple disco budista», afrima Manzano.

Y luego esta Cohen, amigo íntimo del autor desde los 80 hasta su muerte. De él cuenta que era una síntesis de todas las religiones. «Bebió de todas las fuentes religiosas posibles, era un gran bebedor. Empezó con el judaísmo influido por el profeta bíblico Isaías, el profeta del apocalipsis , y conoció luego a un profeta japonés y finalmente se hizo monje budista como a mediados de los 90. Al final practicó el budismo durante más de 30 años».

Del primero y el último hay una unión, Bob Dylan y Leonard Cohen compartieron libro de cabecera: I Ching, una publicación oracular china que se puede traducir como Libro de los cambios y que se convirtió en una piedra angular para muchos artistas.

«No quiero hablar de él -dijo Bob Dylan-, sólo decirte que es maravillosamente verdad. Lo lees y sabes que es verdad. Es algo en lo que creer» y Cohen lo calificó de «maestro»: «Me hizo ver que era el momento de que otros y yo nos uniéramos. Sentía que volvía a haber una especie de conjunción en el mundo».

Tal y como refleja Manzano en este libro todas sus discografías se pueden leer a través de sus creencias y estás les deben mucho a los grandes del rock.

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