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'Abrecarta', 'resetear', 'prepago'... Así criba la Policía a sus opositores en el test de ortografía

La inclusión de casi una veintena de palabras no recogidas en el Diccionario desata la indignación de los aspirantes, que impugnarán la prueba / La polémica vuelve un año después de que se dieran por incorrectas las palabras 'ciberataque' y 'LGTBI'

Jura de la última promoción de policías nacionales en la Escuela de Ávila.

Jura de la última promoción de policías nacionales en la Escuela de Ávila.

El test de ortografía en las oposiciones a la Policía Nacional vuelve a estar envuelto en la polémica y motivará previsiblemente la presentación de decenas de recursos de alzada ante la Dirección General. Muchos de los aspirantes consideran que el cuestionario presentado no puede valorarse como prueba objetiva de conocimiento al incluirse numerosas palabras que «no existen» en el Diccionario de la Lengua (RAE), por lo que exigen su impugnación.

Plantilla con los términos incluidos en el test de ortografía. En rojo, los vocablos incorrectos.

La controversia vuelve a repetirse en las oposiciones para conseguir una de las 2.366 plazas convocadas este año en la escala básica (XXXVII promoción), cuyos exámenes se retomaron este fin de semana en 16 sedes repartidas por todo el país después de que hubieran tenido que aplazarse debido a la covid-19. Según los datos ofrecidos por la Policía Nacional, eran 16.754 (11.728 hombres y 5.026 mujeres) los convocados a las pruebas de conocimiento, ortografía, el cuestionario de información biográfica, el test de personalidad, los psicotécnicos y a la evaluación voluntaria de su nivel de idioma.

Llueve sobre mojado

La inclusión de los términos ‘ciberataque’, ‘LGTBI’ y ‘reditar’, que el tribunal no dio por válidos pese a que la propia Academia de la Lengua considera que son correctos pese a no figurar en su Diccionario, motivó la interposición de recursos contencioso-administrativos que se sustancian en la actualidad después de que la Dirección General desestimara las alegaciones de los opositores. Éstos también se quejaron de que se fijó la nota de corte en la prueba ortográfica después del desarrollo del examen.

¿Qué se encontraron los aspirantes que el pasado fin de semana se sometieron al test ortográfico? Un cuestionario integrado por 100 vocablos para que identificasen cuáles estaban bien o mal escritos, todo ello en un tiempo de ocho minutos y restando un acierto por cada fallo. En concreto, entre el centenar de palabras había 47 incorrectas, como ‘avalorio’ (abalorio), ‘broker’ (bróker’), ‘urgar’ (hurgar), ‘biceps’ (bíceps), ‘espreso’ (expreso), ‘hexánime’ (exánime), ‘harterofilia’ (halterofilia) y ‘abrecarta’ (abrecartas).

La inclusión de 16 palabras no recogidas en el Diccionario de la RAE desata la indignación entre los aspirantes, que impugnarán el test

El revuelo llegó por 16 términos que no están incluidos en el Diccionario, algunos de utilización habitual: outlet, desjudicializar, matrioska, prepago, kinegrama, sindemia, agusto, quillo, resetear, de cúbito, superfino, endocraneal, fustrado, acromía, husmia y desfibrilar.

Según se detalla en las bases de la convocatoria, publicadas en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 29 de agosto, para la corrección de la prueba «se utilizarán las entradas propias que figuren en el Diccionario de la Lengua Española, obra lexicográfica de referencia de la Academia». En principio, sólo pasarán la prueba los opositores que obtengan una nota igual o superior a 5, exactamente 1,20 puntos menos que la puntación establecida para la promoción anterior.

De forma expresa, a diferencia de lo ocurrido en 2020, el tribunal se ha reservado la facultad de bajar la nota de corte en caso de que «no exista un número suficiente de opositores» con una puntuación de al menos 5 a fin de garantizar «una eficaz selección». Es muy posible que, a la vista de lo ocurrido, la Dirección General tanga que rebajar el umbral.

«100.000 palabras»

Muchos de los opositores consideran que el examen planteado no es ni «objetivo» ni «transparente» e «infringe» el apartado que el Ministerio del Interior dedica en sus bases a lo que se evaluará. «En ninguna parte pone que debemos aprendernos 100.000 palabras que posee el Diccionario. Lo que sí se nos pide es que sepamos distinguir si una palabra está correctamente escrita de acuerdo a las reglas ortográficas normativamente establecidas y, si tenemos en cuenta este criterio, muchas de las palabras por ustedes puestas en el examen serían perfectamente válidas», razona un opositor en un mensaje viralizado a través de grupos de Whatsaap.

También hay quejas por las condiciones en que se han desarrollado las pruebas, sin posibilidad que se les permitiera ir al baño durante horas. «Yo tuve que mear en el forrillo de plástico donde llevaba la declaración responsable. Fue denigrante. Tampoco nos dejaron comer. Para colmo empezamos la prueba de teoría a las 15 [horas], mientras en otras sedes ya se habían examinado de todo», escribe un ciudadano llamado Serafín en su cuenta de Twitter. También existe malestar por el hecho de que las plantillas ya corregidas se hubieran empezado a difundir antes de que todos los aspirantes se hubieran examinado.

Los que hayan superado la prueba desarrollada este fin de semana serán citados al reconocimiento médico y a la entrevista personal. Los que aprueben el proceso completo obtendrán una plaza para ingresar en la Escuela Nacional de Ávila, donde llevarán a cabo su proceso de formación teórico antes de iniciar las prácticas y jurar el cargo.

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