España

La estrategia de la confrontación aleja a Abascal del riesgo a desaparecer en Madrid

La irrupción definitiva de Vox en campaña tras los altercados violentos del pasado miércoles en Vallecas podría tener un efecto adverso: movilizar al electorado de izquierdas por el temor a que la "ultraderecha" gane fuelle

El líder de Vox, Santiago Abascal, en Vallecas.

El líder de Vox, Santiago Abascal, en Vallecas. EFE

Vox acudió a Vallecas en busca de oxígeno electoral justo cuando la formación había entrado en cierto declive en las encuestas por el tirón de la candidatura del PP, encabezada por Isabel Díaz Ayuso. Algunos sondeos ya apuntaban incluso a que la formación de Santiago Abascal se acercaba peligrosamente al 5% del voto, el límite necesario para entrar en la Asamblea de Madrid. La plana mayor de Vox acudió a uno de los bastiones del cinturón obrero de Madrid para presentar oficialmente la candidatura de Rocío Monasterio de cara al 4-M el pasado miércoles, y se encontraron con decenas de radicales antifascistas que provocaron que la jornada terminase con múltiples heridos, incluidos agentes de Policía, por los altercados violentos que se sucedieron en la conocida como ‘Plaza Roja’ de Vallecas.

Varios expertos consultados por El Independiente coinciden en señalar que, aunque es «complicado» hacer una traducción en votos, lo ocurrido esta semana en Vallecas da alas a Vox en una campaña en la que, hasta ahora, habían mantenido un perfil bajo, sin apenas notoriedad política y con un discurso desdibujado por el protagonismo de Díaz Ayuso, convertida en catalizador de la derecha en Madrid.

Santiago Abascal, convertido en jefe de campaña de la formación para el 4-M, ha optado por recurrir de nuevo a la estrategia de la confrontación como vía para alentar a su electorado y blindarlos frente al tirón de la candidata del PP, que mira más hacia la moderación en el fondo y en las formas. «Los radicales violentos de esas imágenes le han regalado votos a Vox. La victimización por lo ocurrido y la mediatización del caso les va a beneficiar electoralmente», afirma con rotundidad el politólogo Javier Santamarta, que subraya el revulsivo que implica para la mencionada formación política arrancar la campaña bajo una lluvia de piedras, como se encargaron de subrayar después en redes sociales.

En el mismo sentido se expresa Eduardo Bayón, que vincula el acto del miércoles como un intento de «movilizar» al electorado de derechas «de otros distritos madrileños», y no de Vallecas en particular. En las últimas elecciones generales del 10 de noviembre, no obstante, Vox obtuvo en Puente de Vallecas un porcentaje del 12,18% de los votos, mientras PSOE y Podemos se alzaron con más del 50%.

«Intentan obtener visibilidad y protagonismo en una campaña en la que estaban ausentes frente a una Ayuso que les desborda y contra la que tienen poco margen electoral», analiza. A su juicio, «sí han conseguido lo que pretendían», y esos efectos podrían verse reflejados en los sondeos que se publiquen en los próximos días. Bayón advierte, no obstante, que ese impacto electoral puede ser temporal a pesar de que resta menos de un mes para las elecciones, a la espera de cómo evolucione la campaña.

La irrupción definitiva de Vox en campaña puede tener, sin embargo, una consecuencia inesperada para la derecha: en un contexto político en que la polarización y la crispación sube cada día, el hecho de que los de Santiago Abascal ganen protagonismo puede llegar a movilizar al votante de izquierdas, un objetivo por el que trabajan y en el que confían las formaciones situadas en la oposición madrileña. «A Vox no se les combate con pedradas, se les combate con votos en las urnas», argumentan fuentes del PSOE-M, que hacen uso del manido argumento del temor a la ultraderecha. Con los últimos acontecimientos, reconocen, «Vox gana fuelle», pero «también se puede beneficiar la izquierda», asumen.

«Son imágenes que encajan en el relato de que la participación en los barrios y en la periferia de Madrid debe servir para frenar electoralmente a la ultraderecha», coincide Bayón, y «a la izquierda le puede servir para movilizar», se reafirma. La politóloga Berta Barbet, por su parte, sugiere que las imágenes violentas del miércoles no animan por sí mismas a los electores de izquierda a ir a votar el 4 de mayo y pone el foco en las medidas que proponen los de Santiago Abascal y que ahora reúnen más focos como «auténtico elemento movilizador» del electorado de PSOE, Podemos o Más Madrid. «La amenaza de Vox no se visualiza con lo sucedido en Vallecas. Se visualiza con sus propuestas», sentencia.

Vox aprovechará ahora el tirón mediático y prometen «pisar cada metro de Madrid» de aquí al 4 de mayo, en una campaña en la que retomarán su discurso contra la inmigración y la inseguridad que tan buen resultado les dio en Cataluña. ¿El objetivo? Alejarse aún más del riesgo a desaparecer en Madrid y, al menos, revalidar los 12 escaños que lograron en 2019, que serán imprescindibles para Ayuso si esta no logra por sí misma la ansiada mayoría absoluta.

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