España

Fainé declara que fue Repsol quien contrató a Villarejo

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, descarga la responsabilidad de la contratación del comisario José Manuel Villarejo para espiar al expresidente de Sacyr Luis Del Rivero y su entorno en el jefe de Seguridad de la compañía, Rafael Araujo

El expresidente de CaixaBank Isidro Fainé conversa con su abogado a su llegada a la Audiencia Nacional.

El expresidente de CaixaBank Isidro Fainé conversa con su abogado a su llegada a la Audiencia Nacional. EFE

El expresidente de CaixaBank Isidro Fainé, que ha declarado como investigado este viernes en el caso Villarejo de la Audiencia Nacional, ha negado haber contratado a la empresa del comisario investigado José Manuel Villarejo. Éste habría espiado al expresidente de Sacyr Luis Del Rivero y su entorno más próximo para saber si quería hacerse con el control de la petrolera de la mano de la compañía mexicana Pemex.

Según la investigación, en la que tanto Fainé como el presidente de Repsol Antonio Brufau están investigados por presunto delito de cohecho, CaixaBank y Repsol pagaron conjuntamente a Villarejo para que realizara el trabajo de Inteligencia sobre Del Rivero. Durante su declaración, Fainé ha descargado la responsabilidad de la contratación en Repsol. «El Sr. Brufau me informó de que Repsol ya tenía contratado un encargo, que lo llevaba su director de seguridad corporativa, y me propuso compartir la información sobre el pacto», ha afirmado, según trasladan fuentes próximas al expresidente de CaixaBank.

Fainé ha negado cualquier irregularidad por su parte. Ha afirmado que no tuvo constancia de ninguna contratación ilícita ni de que Villarejo fuera comisario en activo, motivo por el que el juez le imputa posible delito de cohecho. «No tengo el más mínimo conocimiento de las actuaciones que se llevaron a cabo. No participé ni en la selección, ni en la contratación, ni en el pago del proveedor ni tenía la más mínima idea de la empresa que Repsol había contratado, ni de quién era el señor Villarejo, ni mucho menos si se había contratado a un funcionario de Policía en activo», ha declarado ante el juez, contestando a preguntas únicamente de su defensa y de la Fiscalía.

El presidente de CaixaBank entre 2011 y 2016 y vicepresidente de Repsol hasta 20156 sostiene que Brufau le trasladó que «sería conveniente tener más información empresarial sobre el pacto Sacyr-Pemex, para poder responder a este desde una dimensión corporativa». Reconoce que el exjefe de Seguridad de CaixaBank Miguel Ángel Fernández Rancaño –cuya declaración en sede judicial motivó la imputación de Brufau y Fainé– le facilitó información sobre el encargo a Villarejo, aunque «de muy escaso interés, y nunca me entregó informes ni documentos ni me habló de conversaciones o información personal sobre el señor Del Rivero».

Brufau nunca trató con el jefe de Seguridad

Por su parte, Antonio Brufau, que también ha declarado durante casi un ahora como investigado ante el juez Manuel García-Castellón, ha responsabilizado al exjefe de Seguridad de Repsol Rafael Araujo de la contratación de la empresa de Villarejo y del seguimiento de su informe de Inteligencia que se investiga en la pieza 21 del caso Tándem.

Ha reconocido que durante una conversación privada al margen del consejo de Repsol planteó a Fainé que sería conveniente una colaboración de las áreas de Inteligencia corporativa de ambas compañías para que «profundizaran en la investigación», según trasladan fuentes jurídicas, y que los jefes de seguridad se encargaran de ésta. Sin embargo, su jefe de Seguridad Araujo nunca le reportó a él sino al exsecretario general de Repsol Luis Suárez de Lezo, también investigado en la causa y que abandonó la compañía con una importante remuneración. Una vez se firmó el contrato, fue Suárez de Lezo quien se lo transmitió y a éste, a su vez, Araujo, según el testimonio del presidente de Repsol.

Brufau ha defendido que únicamente trataba asuntos generales en la compañía sin entrar a temas específicos como podían ser estas contrataciones de seguridad, responsabilidad que ha volcado únicamente en Araujo, con el que afirma no llegó a hablar nunca. En este sentido, fuentes jurídicas presentes en la declaración consideran que el presidente de Repsol ha incurrido en una contradicción puesto que ha reconocido que sí dio una directriz general sobre la necesidad de proteger a la compañía que se llevó a cabo finalmente con la contratación de Cenyt, la compañía de Villarejo.

CaixaBank y Repsol, que encargaron sendos informes internos sobre el trabajo realizado por el comisario, restaron valor en éstos al trabajo conseguido por Villarejo. Los informes de Complience concluyeron que no hubo irregularidades y que en el momento de la contratación ni CaixaBank ni Repsol conocían la doble condición de policía y empresario del comisario ahora jubilado e investigado en la Audiencia Nacional.

Evitar un mal mayor en una «situación excepcional»

Tanto Brufau como Fainé explicaron durante su comparecencia en sede judicial los males que temieron que podrían haber provocado las intenciones de Del Rivero en empresas estratégicas para la economía española en 2011. Sostuvieron que el pacto del expresidente de Sacyr con Pemex alcanzaba el 29,9% de las acciones de Repsol, el límite exacto para no lanzar una oferta de adquisición de acciones. Para el presidente y el ex vicepresidente de Repsol, Del Rivero quería utilizar el patrimonio de Repsol en su propio beneficio, para solventar los «problemas gravísimos», explican fuentes jurídicas que habrían declarado ambos.

Brufau habría explicado que las intenciones del expresidente de Sacyr perjudicaban también a Fainé porque Repsol y CaixaBank eran los principales accionistas de Gas Natural (ahora Naturgy) y la entrada de Sacyr y Pemex habrían supuesto también el control de la compañía en una época de crisis económica.

En esta «situación excepcional» es cuando se dieron las conversaciones entre el presidente y el ex vicepresidente de Repsol, Brufau y Fainé, que el entorno del primero ve como «absolutamente normales» que se dieran y que comentaran los asuntos que les preocupaban. Los dos magnates negaron en sede judicial que durante esas conversaciones mencionaran en algún momento a Villarejo o a su empresa, de la que no tenían ningún conocimiento, trasladan fuentes jurídicas.

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