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El Rey ensalza la unidad en el cierre de su agenda catalana sin incidentes en la calle

El Govern de Pere Aragonès mantiene el veto a los actos de la Casa Real y planta a la Fundación Princesa de Girona

Felipe VI y la Princesa Leonor a su llegada a la entrega de los Premios Princesa de Girona EFE/Andreu Dalmau

«Juntos seremos más capaces de encarar con esperanza ese deseado futuro de recuperación». Felipe VI ha cerrado este jueves la entrega de los Premios Princesa de Girona con apelaciones a la unidad y la defensa de los jóvenes, protagonistas de estos galardones y de la fundación creada hace una década.

El Rey completaba así dos semanas de intensa presencia en Barcelona con un discurso extremadamente neutro en la entrega de los Premios Princesa de Girona. Un acto con el que se ha constatado que el supuesto rechazo catalán a la corona ya no sirve para incendiar las calles. Se mantiene, eso sí, el plantón institucional a la Casa Real en Cataluña.

Pese a ello, Felipe VI ha destacado la labor de la Fundación para dar visibilidad al talento joven y apoyar la transformación educativa «desde Girona y para toda España». Previamente, la princesa Leonor ha hecho gala de nuevo de su dominio del catalán en un discurso y ha ensalzado Cataluña como «referente en iniciativa, creatividad y emprendimiento». Al tiempo que ha reivindicado su condición de «Princesa de Girona», pese las voces en esta ciudad que exigen que renuncie al título.

«Los jóvenes son la razón de ser» de la Fundación, ha insistido el Rey, señalando el «altísimo» nivel del empleo juvenil en España. «No pueden ser los perdedores de esta situación» ha añadido en referencia a la crisis derivada de la pandemia.

Menos protestas

Tanto en la inauguración de la Reunión del Círculo de Economía como en la del Mobile World Congress hubo protestas, pero se trató de actos testimoniales, alejados de la masiva movilización que bloqueó Barcelona en la entrega de los premios hace dos años. O de los incidentes que se vivieron un año antes con motivo de la presencia de Felipe VI en la cena inaugural del MWC.

El pasado verano, una visita más que discreta al Monasterio de Poblet se saldó con protestas menos concurridas, pero volvió a haber cargas de los mossos. Este año, las protestas convocadas por la ANC y los CDR de Barcelona se han convertido en actos testimoniales sin mayor repercusión. Ayudados, eso sí, por el apabullante despliegue de seguridad entorno al Rey.

La convocatoria de la Fundación Princesa de Girona, amenazaba con convertirse en la excusa perfecta para las entidades independentistas, que estos días han sido acusadas de interferir en el normal desarrollo del esperado retorno del MWC. Pero lo cierto es que apenas unas decenas de personas se han desplazado a las puertas del Caixaforum para expresar su protesta.

La convocatoria sí ha servido para evidenciar de nuevo el plantón de todas las instituciones gobernadas por el independentismo y Podemos. Ni una presencia de la Generalitat, mientras el Ayuntamiento de Barcelona ha estado presente de la mano de los socialistas Jaume Collboni y Laia Bonet. Tras los malabares de Pere Aragonès para estar sin saludar en las aperturas del Círculo de Economía y el MWC, esta vez sí se ha mantenido en los mismos términos el veto fijado en su momento por Quim Torra.

De hecho, los socialistas catalanes se han convertido en el gran apoyo del Rey en Cataluña, con un despliegue que hoy incluía de nuevo a la presidenta de la Diputación de Barcelona, Núria Marin y al líder socialista en el Parlament, Salvador Illa. Al frente, la vicepresidenta Carmen Calvo y la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, además de la Delegada del Gobierno, Teresa Cunillera.

El presidente de la Fundación LaCaixa, Isidre Fainè, ha sido el principal representante de la sociedad civil catalana en el acto que acogía un edificio emblemático de la entidad que preside.

Veto de Girona

Se trata de la tercera visita en quince días del Rey a Barcelona. En esta ocasión para una convocatoria de la propia Casa Real, la entrega de los Premios Princesa de Girona, que ya en 2019 se entregaron en la capital catalana. El Ayuntamiento de Girona, gobernado por JxCat, mantiene el veto a la Casa Real y se niega a ceder el auditorio municipal para acoger los premios, creados en 2010. La última edición en Girona fue la de 2018, pero entonces ya se tuvo que celebrar en el restaurante de los hermanos Roca, por el veto municipal.

Al margen de la política, los premiados por la Fundación Princesa de Girona han reclamado en las horas previas a la entrega de los galardones más oportunidades para los jóvenes. Lo han hecho los dos premiados en el ámbito de iniciativas sociales, el fundador de la ONG NASCO Feeding Minds, Ousman Umar (Ghana), y el impulsor de la ONG Ayúdame 3D, Guillermo Martínez (Madrid).

Los premiados piden oportunidades para los jóvenes

“Me cuesta creer que estoy aquí y me parece que estoy soñando”, ha explicado conmovido Umar. Nacido en Ghana, a los trece años emprendió un viaje hacia Europa en busca de un futuro mejor, cruzando el Sáhara a pie y el estrecho en patera, hasta llegar a España. Después de varios meses durmiendo en la calle, una familia lo acogió y, con el tiempo, aprendió idiomas y se graduó en Relaciones Públicas, Marketing y Administración de Empresas, para después cursar un máster en Cooperación Internacional.

Su historia, sin embargo, implicó un doloroso viaje y para él es importante recordar que “hay mucha gente que ha pasado por situaciones similares, pero que no tuvo la oportunidad de llegar aquí”.

Para revertir esta situación, Umar defiende que hay que dejar de «alimentar los estómagos» para «alimentar las mentes: Después de 100 años de cooperación internacional, hoy África es más pobre que hace 50 años», sentencia. «No hace falta ser un genio para entender que la estrategia no ha funcionado».

Democratizar la tecnología

El ingeniero madrileño Guillermo Martínez Gauna-Vivas fue reconocido con el Premio Social de la Fundación Princesa de Girona por su labor en la ONG Ayúdame 3D, que desarrolla prótesis mecánicas a través de la Impresión 3D para personas en situación de vulnerabilidad social.

El proyecto se inició en 2017 a raíz de un viaje a Kenia y hoy en día la organización cuenta con más de 65 voluntarios, colaboran con entidades de 40 países diferentes y han librado alrededor de 13.000 prótesis mecánicas.

Para Martínez este proyecto demuestra la importancia de  «democratizar la tecnología» y encontrarle un uso social, y remarca la importancia de convertirse en referentes más allá de su éxito concreto: «Espero que el futuro sea mejor y seamos capaces de crear oportunidades para nuevos jóvenes emprendedores».

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