España | País Vasco ENTREVISTA | CARLOS ITURGAIZ

"Si la mesa de diálogo en Cataluña es beneficiosa, Euskadi querrá la suya"

El presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, lamenta que el "odio inoculado" en la juventud le ha hecho revivir los peores años de acoso violento tras la agresión a su hijo | "Si esto le hubiese ocurrido a dirigentes de Bildu lo condenaría desde el primer momento"

El presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz.

El presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz.

Durante muchos años vivió algunos de los episodios más duros de la violencia terrorista. Su vida estuvo condicionada por ella cuando entre 1996 y 2004 asumió la presidencia del PP vasco. Carlos Iturgaiz figuraba entre los objetivos de ETA, en sus listas. Lo que entonces no imaginó es que tres lustros después su familia volvería a pasar un trago amargo por la amenaza de los radicales. Esta vez, en forma de ataque a su hijo cuando se disponía a disputar un partido de fútbol: insultos, amenazas de muerte, acoso…

Mikel Iturgaiz no tuvo una infancia como la del resto de familias. Carlos recuerda cómo tuvo que evitar ir en familia al mismo parque a jugar, renunciar a ir a buscarle a la parada del autobús escolar por el riesgo a un atentado o familiarizarse a ir siempre acompañado de «dos señores», los escoltas. «Ahora las intolerables amenazas vuelven a hacernos rememorara aquellos años de plomo terribles».

El presidente de los populares vascos advierte que los acontecimientos en Cataluña tendrán su reflejo en Euskadi, «es un espejo», afirma. «Si la mesa de diálogo en Cataluña es beneficiosa Euskadi también querrá la suya», apunta. Confía en que las reticencias del PSE a secundar al PNV en favor de un nuevo estatus que incluya el derecho a decidir frenen las aspiraciones de los nacionalistas.

Iturgaiz fue designado por Casado para liderar el PP vasco. Ahora subraya que sigue siendo el líder del partido, que pese a que puedan surgir liderazgos reforzados en el resto de Ejecutivas autonómicas quien lleva «la batuta» sigue siendo él.

Pregunta.- Usted vivió los años duros de la amenaza terrorista como presidente del PP vasco, entre mediados de los 90 y comienzos de los 2000. ¿Imaginó alguna vez que a un hijo suyo le ocurriría algo así tantos años después?

Respuesta.- Nunca se te pasa por la cabeza. Es desagradable. Cualquier padre se pone en mi piel y lo puede imaginar. ¿Hasta dónde quieren llegar algunos? Quieren socializar el dolor y llevar el terror. El acoso a un hijo porque su padre sea político del PP es intolerable. Él no se metió con nadie. Lo que ocurrió estaba organizado con premeditación y alevosía. Saltó al terreno de juego a calentar antes del partido y ya empezaron los insultos y las amenazas. Yo he vivido momentos que no se los deseo ni al peor de mis enemigos: enterrar compañeros, verte en listas de ETA, que te intenten matar… es muy duro. Afortunadamente unos lo podemos contar, otros no. Que se metan con un hijo es intolerable. Si esto le hubiese pasado a los dirigentes de Bildu, Otegi o Maddalen Iriarte, lo hubiese condenado desde el primer segundo, cosa que Bildu no ha hecho.

P.- ¿Nadie del entorno de la izquierda abertzale les ha llamado para solidarizarse con Mikel, con usted?

R.- Nadie, absolutamente nadie.

P.- Cuando en 2004 deja la presidencia del PP vasco Mikel tenía 6 años. Quizá aún no era consciente del entorno en el que vivía. En una familia como la suya, ¿se prepara a un hijo de algún modo para todo esto?

R.- Él siempre ha estado muy determinado por todo lo que ha pasado. Desde que Mikel era pequeño todos los paseos con sus padres los hizo con guardaespaldas alrededor. Cuando nació los primeros que nos dieron la enhorabuena fueron los escoltas, ertzainas, que son los que nos llevaron a la clínica. Mikel siempre decía que su padre salía de casa con dos señores. Cuando es muy pequeño no le cuentas nada, pero luego empiezan a preguntar, como es lógico. Ahí ha jugado un papel esencial mi mujer. Yo pasaba más tiempo fuera, con viajes y ha sido ella la que bregaba con mis dos hijos, la que ha tenido que explicar muchas cosas.

El PNV esconde su ansía de independencia, a muchos votantes les incomoda»

P.- ¿Hasta qué punto esa situación ha condicionado su vida como padres?

R.- No hemos podido ser una familia normal como cualquier otra, con sus rutinas. No podíamos ir a los mismos parques dos o tres veces seguidas, no podíamos andar por los mismos lugares, había que cambiar de rutinas. No podía ir a recoger a Mikel a la parada del autobús por no poner en peligro a los otros niños por si había un atentado contra mí. Nos ha limitado todo. Mikel ha vivido siempre con esa presión de la amenaza terrorista a su padre, a la familia. Ahora las intolerables amenazas vuelven a rememorar aquellos años de plomo terribles que vivimos mi familia y el resto de familias de mi partido y del PSE en el País Vasco.

P.- Pronto habrán pasado diez años desde que ETA anunció el cese de sus acciones terroristas, en octubre de 2011. ¿Sigue sin poder hacer una vida normalizada?

R.- La situación ha cambiado. Sigue habiendo episodios, insultos cuando estás en la calle. También a mi hijo. Pero Mikel es una persona muy arraigada a su tierra, a su cuadrilla, a su familia. Él ha intentado hacer la vida normal. Siempre hay un desalmado que sale a increparte. Pero hasta este episodio no habían sido tan graves.

P.- La agresión ocurre tras la registrada contra otro exconcejal del PP en Vitoria, Iñaki García Calvo, agredido cuando se encontraba con sus amigos. En enero del año pasado David Chamorro fue agredido en la UPV acusado de ser español… ¿Son hechos puntuales?

R.- Hay una juventud que tiene inoculado un odio dentro. Es una tragedia. No sabrán quién es Miguel Ángel Blanco pero sí Mikel Iturgaiz o Iñaki García Calvo. Por eso van a acosarles y amenazarles. Ese odio lo llevan también a la Ertzaintza, a las sedes de los partidos políticos. Todo el que no piensa como ellos está en su diana. Me preocupa que estos jóvenes radicales que han cometido estas ‘hazañas’ impidan una convivencia que aún no es plena en el País Vasco. Esta juventud radical se envalentona cuando ve que sus mayores políticamente hablando, Bildu, no salen a condenarlo y miran hacia otro lado o incluso lo llegan a justificar. Se ven arropados. Si todos lo repudiaran se sentirían solos, pero Bildu les da un balón de oxígeno para estar atemorizando a parte de la sociedad vasca.

P.- ¿Ser del PP vasco en 2021 sigue siendo difícil?   

R.- ETA ya no nos mata pero es verdad que, como decía María Jesús Usandizaga, ‘no nos mata pero no nos deja vivir’. Los radicales no nos dejan vivir. No han llegado a mi pero tienen como pieza cargar al hijo de Carlos Iturgaiz.

En el País Vasco aún hay una juventud que tiene inoculado un odio dentro, es una tragedia»

P.- El Gobierno de Pedro Sánchez culminó el jueves el traslado de todos los presos de ETA a cárceles vascas o próximas a Euskadi. Está cuestión divide incluso a las víctimas. ¿Es un avance o usted es de los que lo ve como un retroceso?        

R.- Es un pago político a Bildu por los favores al Gobierno. Cuando Sánchez pacta en Navarra con ellos y en el Congreso y Senado Bildu se lo ha cobrado. El propio Joseba Egibar (PNV) se lo echó en cara diciendo que su problema era ‘cinco por semana’, cinco presos.

P.- El indulto a los presos del procés ha reavivado en el País Vasco el debate en favor de un nuevo estatus que parecía arrinconado. ¿Veremos una mesa de diálogo en Euskadi similar a la que se plantea en Cataluña?

R.- Intentarán hacerlo. Si la mesa de diálogo en Cataluña es beneficiosa para los golpistas y los nacionalistas independentistas, Euskadi también la querrá, a río revuelto ganancia de pescadores. El PNV y Bildu están mirando con mucha atención lo que ocurre en Cataluña. Querrán imitar a Cataluña, es un espejo para el País Vasco. La mesa de diálogo no busca ni más dinero ni más transferencias ni más estatuto sino un referéndum de autodeterminación e independencia para Cataluña. Es lo mismo que quiere Otegi y el PNV. En las bases que pactaron figura cargarse el Estatuto para aprobar un nuevo estatus con el derecho de autodeterminación como baluarte. El PNV lo está escondiendo, sabe que a muchos de sus votantes les incomoda esta cuestión, no quieren la independencia. No es nuevo, es un planteamiento viejo del PNV.

P.- Pero el PNV insiste en que su modelo de nuevo encaje de Euskadi se hará respetando el marco normativo, constitucional, legal. Que lo hará exprimiendo las disposiciones adicionales que blindan los derechos históricos…

R.- Podrían decir y aclarar que el nuevo estatus no va a tener nada que ver con la independencia o los refrendos pero no lo hacen. Es tan fácil como eso. Si eso lo hace el PNV reconoceremos que ese nuevo estatus no va en la dirección independentista. Les exijo que hablen con claridad, que digan si de modo directo o indirecto va a recoger las aspiraciones de Bildu de un paso hacia la independencia. Pero se esconden en buenas palabras. La sociedad vasca necesita verdades y no jugar al escondite. El PNV siempre juega con un doble juego, lo adjetiva todo, mientras que Bildu va marcándole la pauta.

P.- Cuando escucha al PSE, socio de Gobierno de Urkullu, decir que no es tiempo de este debate, de “entretener” con el nuevo estatus, ¿se plantean implicarse para influir en un frente constitucionalista con la formación de Mendía? ¿Contrarrestar la influencia de Bildu en sentido inverso?

R.- El PSE debería ser más exigente y claro con el PNV y no permitir un nuevo estatus como el que pretende Otegi. Ellos tienen esa responsabilidad. Me tranquiliza que los dirigentes del PSE no estén a favor, ellos también se huelen lo que hay detrás. Pero el PSE sabe que tienen la fuerza de dar una mayoría absoluta al PNV, pese a que este tema no esté en el pacto de Gobierno. Debería ser una línea roja y decir que no cuenten con ellos. Nosotros tenemos que dejar claro el terreno de juego, que son las leyes que tenemos. Este país lo configuramos todos los españoles. Los temas de Cataluña y Euskadi no puede ser que no digan nada el resto del país. El conjunto del país decide de las partes y del todo. En los límites de la Constitución no se acepta ningún referéndum ni ruptura con el resto de España.  

Ayuso, Feijoó, Moreno… todo es el PP pero Casado es quien lleva la batuta y dirige a todos»

P.- Usted dice que la Constitución debe ser el límite, el PNV ahora también lo afirma. ¿Hay alguna posibilidad de encontrar un punto de encuentro entre ustedes y el partido de Ortuzar?

R.- Claro que sí, debería haberlo. Cuando ha gobernado el PP hemos tenido su apoyo y ellos el nuestro. El PNV debe ser consecuente y tener claro que si quiere seguir las reglas de juego democráticas sabe cuáles son. Si el PNV se echa al monte, como ERC y JxCat, sería un error histórico y una tragedia para el País Vasco, además de romper España estarían rompiendo la convivencia entre vascos.

P.- ¿Pablo Casado es un líder cuestionado internamente en el PP?

R.- Para nada. Es el líder. El PP se compone de muchas personas. Todo es PP, Ayuso, Feijóo, Moreno… pero quien lleva la batuta, quien dirige a todas esas personas es el presidente del partido que para nada está cuestionado. Los ciudadanos ya le ven como presidente, todas las encuestas le dan ganador al PP y a Pablo Casado si hubiera ahora elecciones.

P.- ¿Confía en que esas encuestas favorables seguirán siéndolo dos años más? A Sánchez le quedan dos años para una posible salida de la crisis sanitaria y económica…

R.- Hay que tener prudencia, perseverancia en el trabajo. No hay que echar las campanas al vuelo sino trabajar con paciencia para lograr el objetivo que es desterrar a Sánchez, el peor Gobierno de España.

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