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Euskadi tendrá su 'Ley de Memoria Histórica': "No busca resucitar trincheras"

La tramitación de la norma, que el martes aprobará el Consejo de Gobierno, ha sido anunciada durante la presentación del 'Atlas de bombardeos en Euskadi' que documenta hasta 2.042 bombardeos de ambos bandos ocurridos en el País Vasco durante la guerra.

Acto de inauguración del Columbario de la Dignidad.

Acto de inauguración del Columbario de la Dignidad. EFE

El Gobierno vasco ha anunciado que el próximo martes aprobará el proyecto de ley de Memoria Histórica y Democrática de Euskadi para su posterior tramitación parlamentaria. La consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, lo ha avanzado esta mañana afirmando que se trata de una ley que busca la «verdad y restitución de la memoria de las víctimas» y que en ningún caso se debe buscar ánimo «de venganza o revancha» en ella: «Que nadie busque en esta futura ley confrontación ni ánimo de resucitar políticas de bandos y trincheras».

Durante un acto celebrado en Bilbao para presentar el ‘Atlas de bombardeos de Euskadi’, en el que se documentan 2.042 bombardeos llevados a cabo por las tropas franquistas y las repubicanas entre 1936 y 1937, Artolazabal ha afirmado que «pasar página no es una opción».

La consejera ha subrayado que esta norma será un paso más en la labor de reparación a las víctimas de la Guerra Civil que se lleva a cabo desde hace año por parte de la Administración vasca. Ha recordado que ya se publicó un investigacion para identificar las hasta 20.000 víctimas vascas que se produjeron en la Guerra Civil, se ha elaborado un mapa de fosas y se ha acompañado a las familias que desean solicitar la exhumación de sus seres queridos enterrados en el Valle de los Caídos.

El ‘Atlas’ de las bombas

Ahora, con el ‘Atlas’ de los bombardeos de la Guerra Civil por ambos frente se completa la tarea. La investigación llevada a cabo durante casi una década por el historiador Xabier Irujo ha requerido la consulta de de 75 archivos de España, Alemania, Italia y Reino Unido. Ha permitido documentar 1.870 bombardeos realizados por las tropas sublevadas y 172 del bando republilcano entre julio de 1936 y agosto de 1937 en el País Vasco. La investigación identifica las 127 localidades vascas que los sufrieron, fundamentalmente en municipios vizcaínos, y las circunstancias en las que se produjeron.

Irujo acredita que 1.441 personas fallecieron en estas acciones, si bien considera que en muchos casos no existe documentación que pueda demostrar el resto de muertes que estima que se produjeron. En este sentido, señala que el 57% de las mujeres que murieron durante la Guerra Civil lo hicieron a consencuencia de un bombardeo, al igual que el 48% de los niños fallecidos durante la contienda.

Pese a que Gernika se convirtió en el símbolo de los bombardeos llevados a cabo por las tropas sublevadas, la localidad vizcaína no fue la que más ataques sufrió. La Villa fue víctimas de siete bombardeos pero municipios como Amorebieta con 49, Mungia con 36, Larrabetzu con 35, Markina con 35 o Bermeo con 29 sufrieron un mayor número de operaciones.

‘Bombardeos de terror’

Tras el bombardeo de Gernika, que Irujo asegura que ha quedado acreditado que fue utilizado como un «experimento» de las tropas alemanas aliadas de Franco, su impacto hizo que no se hicieran muchos partes de ataques posteriores. «Por eso este ‘Atlas’ en realidad no se puede decir que es un trabajo completo, hay muchas acciones que es casi imposible poder documentar»: «Gernika fue un campo de pruebas. Existen informes alemanes que reconocen que en ese bombardeo se logró un grado de destrucción superior al de ‘experimentos’ anteriores como Durango o Eibar. En Gernika la destruccion llegó al 90%. Hubo 2.000 vítimas y el 85% de los edificios resultaron afectados».

Respecto a la autoría de los 2.042 bombardeos que se documentan en el ‘Atlas’, Irujo asegura que el 92% correspondió a la aviación rebelde y el 8,5% a la aviación republicana. Afirma además que todos los bombardeos que se llevaron a cabo por las tropas franquistas, incluido el de Gernika, contaron con el visto bueno de Franco, «ya que debían ser aprobados y contar con la orden expresa del Cuartel General del Generalísimo».

Respecto a los fines que se buscaba con ellos, estima en una cuarta parte las acciones que los sublevados llevaron a cabo con el único propósito de infundir «terror» en la población y desánimo en las tropas. Afirma que también las tropas republicanas cometieron los llamados «bombardeos de terror», en los que no se buscaban objetivos estratégicos o militares, «pero en una poroporción muy inferior».

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