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De Cuenca al polvorín libio, la fábrica de drones que encandila a los árabes

Una compañía española instala en un pueblo de Castilla-La Mancha una factoría vinculada con la Liga Árabe que suministrará de drones a Libia

Uno de los drones de alta capacidad de carga y avanzada tecnología que fabricará Drone Hopper en San Clemente (Cuenca). E.I.

A dos horas en coche de Madrid, San Clemente es un pueblo más de La España Vaciada. Una localidad de 7.015 habitantes que hace unas semanas asistió con sorpresa a la llegada repentina de una imponente comitiva de trajeados. Autoridades políticas, cargos provinciales de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado e incluso diplomáticos árabes irrumpieron ruidosamente en este municipio del suroeste de la provincia de Cuenca.

El acto que les congregaba era la puesta de largo de una línea de producción de drones multirotor no tripulados de alta capacidad para uso pesado. Pocos datos han trascendido más desde entonces. Ahora, según adelanta en exclusiva El Independiente, uno de los destinos de los drones ensamblados en San Clemente será Libia, un país despedazado por más de una década de guerra civil sobre el que pesa aún un embargo de exportación de armas.

El día de la presentación de la factoría, cuya producción arrancará en noviembre, la alcaldesa sanclementina, la socialista Charo Sevillano, se mostró pletórica. Desde el auditorio municipal, proclamó “que San Clemente había subido su primer escalón para dejar atrás el despoblamiento”. “Y todo gracias a esta línea que se va a instalar. Es un día histórico para el desarrollo económico y social de San Clemente”, se jactó la regidora ante un auditorio en el que no faltó ni el párroco del pueblo.

La alcaldesa de San Clemente, Charo Sevillano, la primera a la izquierda, con el embajador de la Liga Árabe en España, Bachar Yaghi, en el centro, durante la presentación de la factoría. E.I.

La Liga Árabe, implicada al más alto nivel

Entre los presentes, figuraba el embajador de la Liga Árabe en España, Bachar Yaghi. No era, sin embargo, el mandamás esperado. Actuó en representación del secretario general de la organización con sede en El Cairo, Ahmed Abul Gheit, un ex ministro de Hosni Mubarak que había sido anunciado como el invitado estrella.

La Liga Árabe actuará como mediador entre la empresa y los países árabes

Ahmed refaat, director de relaciones internacionales de drone hopper

Los detalles que habrían de haber llevado a Abul Gheit desde su oficina en el centro de la capital egipcia, a un tiro de piedra de la icónica plaza Tahrir, hasta las calles de San Clemente eran hasta ahora un enigma. Drone Hopper, una ‘startup’ que nació en el vivero de empresas de la Universidad Carlos III de Madrid, firmó al término de la presentación una declaración de intenciones con la Liga Árabe.

La organización reúne a los 22 estados árabes y, entre los sectores más críticos de su población, recibe el poco edificante apodo del “club de los dictadores” por su composición, donde reinan los autócratas, y por los esfuerzos que han realizado en la última década para frustrar cualquier proceso de incipiente democratización. “Podemos decir que la Liga Árabe actuará como mediador entre la empresa y los países árabes”, reconoce a este diario Ahmed Refaat, un coronel egipcio retirado que ejerce ahora como responsable de relaciones internacionales de la empresa de drones.

El embajador de la Liga Árabe en España, Bachar Yaghi, durante su visita guiada a San Clemente. E.I.

Libia será uno de los primeros destinos de los drones de alta carga y autonomía que se construirán en una nave alquilada de San Clemente. “Están interesados en nuestros productos. Por eso vinieron hasta aquí y vieron los productos con sus propios ojos. Hay muchos problemas en países árabes como Libia. Nos contactaron para solucionar allí un problema de seguridad y proteger sus fronteras”, replica Refaat.

Nos contactaron para solucionar un problema de seguridad y proteger las fronteras de Libia

Ahmed refaat, director de relaciones internacionales de drone hopper

“Calculamos que se necesitarán más de 100 drones para cubrir todos los bordes. Vamos a tener un encuentro con las autoridades libias, en las que nos trasladarán sus necesidades”, alega el ex uniformado egipcio. “La nuestra es una compañía que hace tratos legales. No estamos haciendo nada ilegal”, recalca. Las negociaciones no se han cerrado y desde Drone Hopper expresan su deseo de atender la demanda.

Los artefactos que se armarán en tierras conquenses figuran entre los más avanzados del mercado. El modelo más potente, el Hopper Wild, pesa 1.200 kilos y tiene hasta 600 kilos de capacidad de carga. “Tenemos dos familias, la de los helicópteros, que están ya muy hechos cuando llegan, y la de los multirotores, que tienen más trabajo. La idea es ensamblarlos ambos en San Clemente”, avanza en conversación con este diario Pablo Flores, director ejecutivo de la compañía. La estructura modular de estos aparatos no tripulados permite un uso casi infinito. Desde Drone Hopper aseguran que pueden emplearse en el terreno de la logística, la agricultura, la extinción de incendios o la limpieza de zonas poco accesibles.

Imagen de la nave industrial de San Clemente donde se ubicará la producción de drones. E.I.

El militar, el campo estrella

“El sector militar, por supuesto, es muy importante. Casi cualquier cosa se puede hacer con drones”, admite Flores. Su jefe de ventas internacionales resulta más explícito. Preguntado por si estos aparatos pueden desempeñar un papel similar al de los caza de combate, Refaat no titubea: “Por supuesto. Es, de hecho, uno de nuestros objetivos y una de las prioridades de nuestra estrategia. Puedes ver la diferencia de nuestros drones entrando en la web de otras compañías. Lo que ofrecen son drones de tamaño pequeño o medio. Drone Hopper es otra cosa. Nuestro plan estratégico contempla dedicarse desde 2025 a la producción de grandes vehículos no tripulados para el campo militar”, agrega.

Nuestro plan estratégico contempla dedicarse desde 2025 a la producción de grandes vehículos no tripulados para el campo militar

Ahmed Refaat, jefe de relaciones internacionales de drone hopper

El secretismo ha dominado el proceso de implantación de la factoría de drones en San Clemente y sus lazos con la Liga Árabe. “En el ayuntamiento Drone Hopper y la Liga Árabe firmaron un acuerdo de cooperación y desarrollo del que fui testigo”, reconoce la alcaldesa. “Finalmente no pudo venir el secretario general de la Liga Árabe pero nos pidió disculpas. Ellos tendrán que ver si se trata solo de vender drones o entrar en el capital. No me puedo meter en ese tema. Ellos serán los encargados de desmigar en qué va a constar ese convenio”, alega la regidora, que no oculta que la empresa española contó con todas las facilidades para instalarse en el municipio, donde está previsto que cree 20 empleos, entre cualificados y no cualificados, en su primera fase.

“El papel que ha jugado el ayuntamiento ha sido facilitarle todo y abrirle el camino, desde encontrarle la ubicación en el polígono industrial. Será una nave privada que, de momento, alquilarán. Han tenido suerte porque no tenemos suelo industrial ni nada que ofrecer. No lo dejaron todo hipotecado y por eso nos cuesta atraer a empresas”, arguye Sevillano. “Luego, una vez conseguida la nave, hemos sido el enlace entre la empresa y la junta de comunidades de Castilla-La Mancha, el Gobierno nacional, la diputación de Cuenca y la universidad de Castilla-La Mancha”, detalla.

Firma del acuerdo entre Drone Hopper y la Liga Árabe en el consistorio municipal E.I.

Un despliegue de alfombra roja, al más puro estilo de “Bienvenido, Mister Marshall” que ha encandilado a los árabes. Las fotografías del acto de presentación muestran al embajador de la Liga Árabe paseando por el casco histórico de la localidad y disfrutando del retablo renacentista de la iglesia del Convento de San Clemente, rehecho por Francisco de Covarrubias.

En su página de Facebook el diplomático describe a la regidora como “una señora maravillosa”. Según ha podido saber este diario, Drone Hopper ha cerrado un cuantioso acuerdo de producción de drones con Marruecos, destinado a “empresarios ligados al Gobierno alauí”, y un acuerdo similar con un país latinoamericano. También se halla en conversaciones con hombres de negocios omaníes y kuwaitíes vinculados al sector de las telecomunicaciones.

Los responsables de la compañía se muestran optimistas con su futuro. En la presentación pronosticaron jocosamente que en un lustro podrían asomarse por el Ibex 35. A imagen de las empresas con poderío, son desde julio el principal sponsor del club ciclista italiano Az Cycling. “Es una compañía perfecta. En dos o tres años escucharán su nombre en toda Europa y también en Estados Unidos. Será una gran empresa con unos productos muy innovadores”, se vanagloria Refaat. El coronel egipcio desvela uno de sus secretos mejor guardados: “No se trata solo de los drones sino del sistema integral que incorporan. Tienen la posibilidad de instalar una estación móvil para llegar a zonas fuera de la cobertura telefónica, en aquellas áreas donde el móvil se queda sin señal”.

Combatientes del Gobierno de Trípoli reconocido por la ONU al sur de la capital libia, en marzo de 2020 EP

Una herramienta idónea para rincones recónditos o de orografía imposible, como el desierto libio o ciertas áreas de la península egipcia del Sinaí. “Al ejército egipcio también le hemos enviado el catálogo de nuestros productos y están interesados”, comenta Refaat. Drone Hopper no solo aspira a vender su avanzada tecnología sino que también busca inversores con dinero fresco que inyectar en la empresa. “Estamos en el proceso de una ronda de inversión. Hacer I+D es muy caro y hace falta inversores que no estén pensando en el día siguiente. Es un sector en el que hay que tener paciencia”, admite Flores.

Un verano de cambios mercantiles

Los documentos del registro mercantil consultados por este diario muestran la febril actividad reciente de Drone Hopper. En pleno verano la empresa pasó a pertenecer a la recién constituida A Barxiela Investments, una compañía con sede en Madrid y con 694.000 euros de capital en la que figura como administrador único Pablo Flores. El pasado jueves al entramado se sumó Drone Hopper Manufacturing S.L., con el mismo administrador y sede en San Clemente. Desde la compañía no descartan que altos cargos de la Liga Árabe, hasta el propio secretario general, se incorporen en calidad de inversores al proyecto. “Han sido invitados pero aún no hemos tenido respuesta”, deslizan. En la actualidad, no hay capital árabe en la compañía.

El producto más puntero, el Hopper Wild, pesa 1.200 kilos y tiene una capacidad de carga de hasta 600 kilos. E.I.

Ante la petición cursada por este diario, la secretaría de Estado de Comercio -de la que depende la comisión interministerial encargada de la concesión de las licencias de exportación de material de defensa- ha rehusado proporcionar información sobre la existencia de autorizaciones de transferencia de material de defensa y de productos y tecnologías de doble uso a nombre de Drone Hopper. El ministerio que dirige la socialista Reyes Maroto ha dado la callada por respuesta a pesar de las reiteradas solicitudes de este medio.

“Trabajaremos dentro del marco que fijen nuestras autoridades en relación a los permisos de exportación. Nuestras ventas en el sector militar, que es un objetivo claro para nosotros, tendrán que ser aprobadas por nuestras autoridades”, confirma Flores. No obstante, el envío de drones a Libia usando la pantalla de la Liga Árabe -que en conversación con este diario anticipa la empresa-, provoca no pocas inquietudes. El interlocutor final, insisten desde Drone Hopper, es el Gobierno de Unidad Nacional transitorio elegido el pasado marzo y que debe conducir al país a unas inciertas elecciones, previstas inicialmente para el próximo 24 de diciembre.

Libia, un infierno de comercio ilegal de armas

En Libia, sin embargo, se halla en vigor desde 2011 un embargo de armas de la ONU, que ha sido ampliamente ignorado por países vecinos a través de transferencias ilícitas de armas y apoyo militar directo. “Resulta llamativa la justificación que da la empresa de enviar los drones para el control fronterizo”, indica a este diario Alberto Estévez, portavoz sobre comercio de armas de la sección española de Amnistía Internacional.

“Es un tema que puede esconder unos usos que el Gobierno libio no está en posición de garantizar. Existen varios informes, entre ellos el del grupo de expertos sobre Libia de la ONU, que denuncian que los dos Gobiernos y ejércitos libios que se han enfrentado en el conflicto han recibido armamento de Qatar, Turquía, Jordania o Emiratos Árabes Unidos y lo han empleado para cometer violaciones de derechos humanos graves”, agrega.

El embajador de la Liga Árabe en España, Bachar Yaghi sostiene la camiseta del club ciclista patrocinado por Drone Hopper junto al director de la compañía, Pablo Flores. E.I.

A punto de celebrarse el décimo aniversario de la ejecución a sangre fría del dictador Muamar Gadafi en su Sirte natal, el polvorín libio se ha convertido en uno de los conflictos más enconados y sangrientos del planeta. El pasado mayo un informe de la ONU alertó de que en marzo de 2020 en territorio libio se habría producido el primer ataque de un dron militar contra seres humanos de manera completamente autónoma.

Dada la situación en Libia, estos drones podrían tener un uso indebido

Alberto Estévez, portavoz sobre comercio de armas de la sección española de AMNISTÍA INTERNACIONAL

El aparato utilizado, STM Kargu-2 de fabricación turca, es capaz de llevar a cabo ataques en modo enjambre y operar autónomamente. “Amnistía denunció el año pasado precisamente el uso de drones armados en Libia, infringiendo el embargo de la ONU”, recuerda Estévez. “Dada la situación en Libia, estos drones podrían tener un uso indebido”, denuncia el activista.

La notoria presencia de la Liga Árabe en el acuerdo con Drone Hopper tampoco proporciona garantías. Varios estados miembro de la organización panárabe, entre ellos Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, han liderado la coalición que ha bombardeado sin tregua amplias zonas de Yemen desde marzo de 2015, segando la vida de más de 10.000 civiles en ataques indiscriminados contra infraestructuras, mercados o celebraciones nupciales.

“De entrada, no parecen estar muy comprometidos con el uso de las armas de acuerdo con el derecho internacional”, opina Estévez. En San Clemente, las inquietudes de organizaciones como Amnistía se antojan remotas. “Tras el acto, hicimos la demostración de los drones en el polideportivo. Les gustó mucho. Los de la Liga Árabe se quedaron prendados. Espero que haya efecto llamada”, murmura Sevillano, feliz con la invasión de drones que se cierne sobre San Clemente. 

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