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Ayuso lamenta la posible ausencia de Casado en la protesta del sábado: "Rebajaría la tensión"

El presidente del PP, que había confirmado su presencia hace días, alega ahora problemas de agenda y pone en duda una 'foto a tres' con Ayuso y Almeida en plena crisis interna

Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso en una fotografía de archivo.

Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso en una fotografía de archivo. EP

«Va a ser la primera gran manifestación contra el Gobierno, una protesta de referencia contra Pedro Sánchez». En la Puerta del Sol visten de gala la concentración en la que Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida ejercerán de anfitriones y que se convertirá en la primera gran movilización de las Fuerzas de Seguridad contra el Ejecutivo por el «atropello» de la prometida reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como ‘ley mordaza’. La manifestación iba a contar también con la presencia del jefe de la oposición, Pablo Casado, que prometía liderar la comitiva del PP en una jornada a la que también asistirá el líder de Vox, Santiago Abascal; y la de Ciudadanos, Inés Arrimadas. Pero un «problema de agenda» del jefe de la oposición -está pendiente de que se cierren los detalles de la cumbre de presidentes provinciales que se celebra este fin de semana en León- ha provocado que la presencia de Casado penda ahora de un hilo.

La guerra interna entre Génova y la Puerta del Sol que ha resquebrajado la unidad en el PP sigue enquistada, y ningún movimiento, por mínimo que sea, se vincula a la casualidad. En la dirección nacional quitan hierro a la posible ausencia de Pablo Casado este 27 de noviembre y alegan que, en caso de no asistir, «habrá más ocasiones» en las que coincida con Isabel Díaz Ayuso en el marco de la «normalidad» en la que pueden encontrarse dos compañeros de partido. Pero cuadros populares ven en este movimiento un paso hacia atrás del presidente del PP por el «temor» a que la presidenta madrileña «eclipse» a Casado el sábado por el apoyo social que arrastra y que ha quedado acreditado en múltiples apariciones públicas de la dirigente. «Si va Pablo y le abuchean y llega Isabel y la aplauden… la situación podría ponerse aún peor», opina un diputado popular.

En Sol, a pesar de la tensión, manifiestan que la presencia del líder de la oposición es «una gran oportunidad» para «rebajar la tensión» y «suavizar la situación», en el marco de una esperada ‘foto a tres’ entre Pablo Casado, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida que escenifique paz interna ante una coyuntura que desangra ya al partido en las encuestas. El alcalde y la presidenta ya hicieron ese intento hace dos semanas, cuando ambos coincidieron en la festividad de la Virgen de la Almudena y se fundieron en un abrazo «de hermanos». Se atrevieron incluso a bromear para atenuar la tensión por una batalla que podría terminar enfrentando, incluso, a ambos dirigentes en unas primarias. «Hay tan buen rollo que no nos hemos bloqueado el uno al otro en Whatsapp«, ironizó Almeida.

«Es importante mostrarnos unidos, pero más ante cuestiones que son muy graves, como es el caso de la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana», opinan fuentes cercanas a la presidenta madrileña, que ven que esa posible ‘foto a tres’ podría tener un efecto «positivo» tanto en el marco de la guerra fratricida que está dejando profundas heridas en el Partido Popular -y que, insisten, a Ayuso también le afecta-; como en la labor de oposición del PP a Sánchez. Diferentes cargos afines a la presidenta reiteran el «respeto» hacia las cuestiones de agenda, pero insisten en que, en su opinión, Pablo Casado no debería «desperdiciar la oportunidad» de asistir a la que encuadran como «la manifestación más importante contra Pedro Sánchez».

Las mencionadas fuentes destacan en todo caso el compromiso de la presidenta de la Comunidad de Madrid en la ofensiva que plantean policías y guardias civiles frente a la reforma que pretenden ejecutar PSOE y Podemos, y como nada es casualidad recuerdan que fue «la primera política» en reunirse con asociaciones y sindicatos policiales para tratar el asunto y en anunciar su participación en la manifestación del 27 de noviembre. Lo que no mencionan pero va implícito es que Pablo Casado lo hizo después. En todo caso, el presidente de los populares ya expresó públicamente este miércoles su respaldo a las Fuerzas de Seguridad con su asistencia a una concentración que las asociaciones habían convocado frente a la delegación del Gobierno en Madrid, y que sirvió de antesala a la gran movilización del sábado.

En un principio, estaba previsto que el presidente del PP acudiese a la reunión de presidentes provinciales en la jornada del viernes para poder asistir a la protesta policial del día 27, pero la ausencia de diferentes líderes municipales y del propio anfitrión, Alfonso Fernández Mañueco, ha llevado a la dirección nacional a trasladar la asistencia de Pablo Casado al evento al sábado, aunque aún no se han cerrado los flecos de este cambio de agenda.

«Seguir así es un suicidio»

El clamor porque el líder del partido ponga punto y final a su particular guerra con Ayuso por el control del PP de Madrid sigue en aumento, pese a que Teodoro García Egea diese por «zanjada» hace dos días la batalla interna al entender que la dirigente madrileña había aceptado las fechas de Génova para celebrar el congreso de Madrid. Pero el calendario no era el único motivo de confrontación, ni desde luego el principal. La casuística es mucho más profunda, y tiene que ver con quién ostentará las riendas del poder orgánico madrileño, la estructura territorial con mayor influencia del PP que se encarga, por ejemplo, de hacer y deshacer listas electorales y sumar apoyos para futuros congresos nacionales.

La intención de ambos equipos pasa por no llegar a un choque frontal que lastre definitivamente las posibilidades de los populares de desbancar a Sánchez de la Moncloa, pero Ayuso no cederá ni retirará su candidatura a presidir el PP de Madrid, una circunstancia que desde Génova quieren evitar a toda costa. El planteamiento de la dirección pasa por situar en su lugar a una tercera persona -que no sea ni el alcalde ni la presidenta- sobre la que tener garantizado el control de la organización territorial. Sea cual sea la solución, en el partido hacen un llamamiento a pacificar de una vez una situación que ya pasa factura al partido. «El presidente tiene que actuar ya», opina un dirigente territorial, que insta a Pablo Casado a descolgar el teléfono y «hablar en privado» con la presidenta madrileña. «Seguir así es un suicidio para todos», insiste el presidente del PP en otra autonomía.

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