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Pedro González-Trevijano: "Hay que modernizar el Constitucional"

El presidente del tribunal de garantías inicia un periodo de apertura del Alto Tribunal, tratando de hacer sus resoluciones y las consecuencias de éstas más comprensibles para los ciudadanos

El presidente del Tribunal Constitucional, Pedro José Gonzalez Trevijano. EFE

El presidente del Tribunal Constitucional, Pedro González-Trevijano, ha iniciado un período de apertura y aproximación del Alto Tribunal a los medios de comunicación y, por lo tanto, a la ciudadanía española.

El pasado 19 de noviembre fue elegido presidente por unanimidad entre los magistrados del tribunal de garantías después de que los partidos del Gobierno (PSOE y Podemos) y el principal de la oposición, Partido Popular, llegaran a un acuerdo de renovación del órgano que implicaba la elección de cuatro nuevos miembros.

Consciente de que su mandato será corto puesto que su periodo -que comenzó en 2013 a propuesta del Gobierno de Mariano Rajoy- concluye el próximo junio, González-Trevijano está convencido de que «hay que modernizar el Tribunal Constitucional» según traslada en declaraciones a El Independiente, «respetando siempre el trabajo silente, recluido y confidencial» de los magistrados a la hora de deliberar y redactar sentencias. Ese respeto al quehacer de los miembros del tribunal de garantías no debe implicar mantener al Alto Tribunal alejado de la ciudadanía, considera el presidente del TC, quien se ha marcado el objetivo de dar a conocer la labor del tribunal de garantías y explicar a los medios de comunicación el alcance de las resoluciones más relevantes.

‘Canutazo’ a los medios el día de la Constitución

El pasado 6 de diciembre, día de la Constitución, González-Trevijano hizo una declaración institucional a los medios de comunicación. Un «canutazo», en el argot periodístico, que sorprendió por lo poco habitual. «Como presidente del Tribunal Constitucional me parece que hay muchas y muy buenas razones para conmemorar la Constitución Española de 1978. Una constitución que nos adentró, si me permiten, y además por la puerta grande, en la modernidad. La Constitución de 1978 es, en la práctica, la síntesis jurídica de aquel encomiable proceso de transición jurídica que cerraba las cainitas heridas de una fraticida guerra civil y que pretendía de una forma o de otra poner término a un constitucionalismo decimonónico de bandería y de facción. Por primera vez en la Constitución Española, ni siquiera en los tiempos de la Constitución de Cádiz de 1812, es la Constitución de todos y para todos los españoles. Esta es la diferencia cualitativa esencial respecto de otros textos constitucionales…», comenzó, haciendo una defensa de la idea de «pacto» contenida en la Carta Magna.

Esto, cuando los socios independentistas del Gobierno de Sánchez abrieron una vez más el debate de la necesidad de reformar la Constitución. El presidente del TC también concedió una entrevista a la Cadena Ser en la que afirmó que una reforma de la Constitución es una medida «en principio válida y razonable», pero que sólo se puede abordar en un ambiente de «distensión política» y con una «hoja de ruta clara».

Las manifestaciones públicas del presidente del órgano no responden a una decisión repentina, sino que se insertan en la mencionada estrategia de apertura del Constitucional a los españoles.

Debate entre los dos grupos

La presidencia de González-Trevijano, acompañado en la vicepresidencia por el magistrado progresista Juan Antonio Xiol, pone fin a un período de fuerte división en el seno del Tribunal. Un bloque conservador y otro progresista claramente enfrentados han sacado adelante en los últimos meses dos sentencias de inconstitucionalidad de los estados de alarma decretados por el Gobierno para contener la pandemia del coronavirus con reproches cruzados.

El nuevo presidente cuenta con el apoyo de su grupo conservador, al que se han sumado los recién nombrados Enrique Arnaldo y Concepción Espejel, pero también está bien visto entre los magistrados progresistas para volver a acercar posturas. Éstos recibieron con agrado la propuesta de Trevijano para recuperar las mayorías -o la unanimidad si es posible- en decisiones de gran alcance público sin que los ponentes de cada sentencia lleven sus textos ya redactados al Pleno para que su grupo las respalde, sino generando debate y acercamiento de posturas. Se inicia así un período corto de consenso y esperada pacificación en el tribunal de garantías con mayor proyección mediática de sus sentencias.

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