El pasado 18 febrero, tras la reunión de la Comision Bilateral, la ministra de Política Territorial daba por «normalizada» la relación entre Gobierno y Generalitat. Pero lo cierto es que la relación institucional dista mucho de haber recuperado un tono normal, como se ha encargado de demostrar el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, siempre que tiene ocasión. La última, en la Conferencia de Presidentes de La Palma.

Paralelamente, sin embargo, empieza a normalizarse la relación de otras instituciones menos políticas, pero iguallmente simbólicas, con Cataluña. En diez días Barcelona recibirá la visita del Buque Escuela de la Armada Juan Sebastián Elcano y un partido de la selección española de fútbol.

Dos citas que han incomodado al independentismo, pero también han contado con una respuesta popular más que destacada. Símbolos que hace cuatro años no se atrevían a visitar la capital catalana para no ser vistos como una provocación, que ahora cuelgan el cartel de entradas agotadas.

12.000 visitantes en Elcano

Es el caso de Elcano, atracado en el Muelle Norte del Puerto de Barcelona desde el miércoles, que abandonará la capital catalana este domingo. El buque escuela de la Armada completará su paso por la ciudad condal con 12.000 visitantes que, en apenas unas horas, agotaron las entradas para visitarlo.

Hacía 18 años que el buque escuela no visitaba Barcelona. Ahora lo hace en el marco de su 94º Crucero de instrucción, que supone el último de los tres que conmemoran el ‘V Centenario de la primera vuelta al mundo Magallanes-Elcano (1519-1522)’. «No es habitual que Elcano recale en puertos españoles» advierten desde la Armada, que recuerdan que en esta ocasión visitará también Santander antes de regresar a Cádiz.

Ostracismo institucional

La agenda institucional en la capital catalana, sin embargo, ha sido inusualmente escueta. Ni Ayuntamiento ni Generalitat recibirán a su comandante. Sólo el teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle (PSC-Units) ha hecho los honores. En la recepción organizado en el buque sí estuvieron presentes el líder del PSC, Salvador Illa, y el ex alcalde socialista Jordi Hereu.

Atrás quedan los tiempos en que Barcelona entregaba la Bandera de Combate al buque insignia de nuestra Armada, como recuerda el ex regidor popular Alberto Fernández Díaz. Lo hizo con el alcalde Pasqual Maragall junto a la Reina Sofía, en 1984, al portaviones Dédalo. Y de nuenvo en 1989 al Príncipe de Asturias.

Una tradición rota por el nacionalista Xavier Trias, que se negó a hacer lo propio BPE Juan Carlos I en 2013. La Generalitat se preparaba para la consulta del 9N, y Cádiz cogió el testigo a la capital catalana. Desde entonces no había regresado el buque escuela, ni las fragatas que habitualmente participaban en el Salón Náutico de Barcelona.

Selección de fútbol

El próximo sábado 26 será la selección española de fútbol la que regrese a Barcelona, también 18 años después. El último partido de la Roja en Barcelona fue un amistoso contra Perú en el estadio Lluís Companys de Montjuïc.

La Federación de Fútbol no ha dado datos de la venta de entradas, pero la venta anticipada se ha disparado desde que se anunció el encuentro. De hecho, las entradas de la grada de animación organizada por la plataforma Barcelona con la Selección agotó las entradas en la primera semana para el partido España Albania en el campo del R. C. D. Español.

Lo cierto es que las dos últimas visitas a Barcelona de la selección se saldaron con dos entradas excelentes: 42.000 espectadores ante Portugal el 13 de febrero de 2004 y 53.660 (lleno total) ante Italia el 29 de marzo de 2000. Esos dos partidos se jugaron en Montjüic.

La cita ha entusiasmado a organizaciones como Barcelona con la Selección, S’ha Acabat o Sociedad Civil Catalana, al tiempo que indigna a sectores independentistas, que denuncian la cita en redes como «un intento de españolizar Cataluña».