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La impotencia de la Guardia Civil en los pueblos: "Nuestra presencia es más aparente que real"

Un Guardia Civil durante una batida en la provincia de Valladolid

Un Guardia Civil durante una batida en la provincia de Valladolid EP

«La presencia de Guardia Civil en el ámbito rural es más aparente que real». La afirmación no llega de parte de un alcalde o de un vecino, sino desde el propio cuerpo de seguridad del estado. Los agentes de la AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles) denuncian que «igual que los habitantes de la España vaciada sufren la carestía de algunos servicios», los guardias civiles de estas zonas trabajan en condiciones «aún más precarias» que sus compañeros en demarcaciones más pobladas.

Cuarteles cerrados durante la mayor parte de la semana y una escasa presencia de patrullas en la calle son las consecuencias más visibles de «la falta de plantilla y el despliegue territorial obsoleto» que condena la AUGC en un comunicado. Los guardias civiles explican que el elevado número de pequeños puestos con pocos efectivos en cada uno de ellos debilita al cuerpo, ya que muchos de los agentes han de atender tareas administrativas en vez de estar en la calle. «Se trata de una estructura más acorde con el siglo pasado, ineficaz y que queda muy lejos de ser una policía de proximidad (…) Con el paso del tiempo nuestra presencia en la demarcación rural disminuye».

La asociación de guardias civiles plantea que los puestos pequeños deben dar paso a cuarteles comarcales potentes con los efectivos adecuados para atender los requerimientos de la población. Pedro Carmona, secretario de Comunicación de AUGC, destaca en conversación con El Independiente la necesidad de que estos nuevos cuarteles estén «anexados a una catalogación de puestos de trabajo para especificar bien las funciones de cada unidad y evitar que se creen unidades fantasma». «Se necesita una nueva distribución de unidades operativas territoriales y la creación de puestos principales en los que se engloben plantillas grandes con distintas especialidades, con más agentes de patrulla para reducir los tiempos de reacción ante un aviso y así cubrir grandes extensiones y núcleos operativos».

La AUGC argumenta que el territorio rural ha cambiado pero la guardia civil «mantiene prácticamente el mismo despliegue que tenía en el siglo XIX, lo que deja a las unidades del cuerpo en este ámbito geográfico casi inservibles». La organización asegura que hay puestos donde los agentes pasan varios días sin patrullar por falta de personal, lo que – como es evidente – repercute en el crecimiento de la inseguridad. La solución que propone AUGC busca convertir en comarcales las unidades y así agruparlas «para que ninguna población acuse falta de atención». Uno de los ejes fundamentales de la estrategia es la innovación: «La reorganización debe apoyarse firmemente en los actuales instrumentos tecnológicos, como los sensores y los drones. Debemos servirnos de los avances que se están produciendo en comunicación e inteligencia artificial, que permitirán ir relegando las funciones exclusivamente estáticas o preventivas, para potenciar las orientadas a un concepto policial más moderno, hacia una actuación proactiva, es decir, más próxima y accesible para el ciudadano» indica la AUGC.

Incentivos a los guardias civiles

La exigencia de AUGC aborda la reclamación de incentivos para los guardias civiles que apuesten por el mundo rural. Según apunta la asociación las zonas en cuestión adolecen en muchos casos de oferta de vivienda, centros académicos y guarderías, por lo que solicitan «un plus económico rural, así como la obtención de una puntación extra a la hora de solicitar nuevos destinos». Carmona alude a que este aliciente económico «no debe ser solo para los guardias civiles, sino también para sus familias, que también tienen que convivir con esta ausencia de servicios básicos».

Asimismo, la AUGC defiende el valor de incluir a los trabajadores de la Guardia Civil en la lucha por recuperar habitantes en la España vaciada. «La concentración de efectivos en potentes cuarteles comarcales facilitaría la repoblación de muchos núcleos que actualmente se encuentran en un estado de semi abandono, causado éste también por la sensación de inseguridad que se sufre en determinados territorios».

Además del incremento de seguridad publica que sostienen desde AUGC con el aumento de efectivos de la Guardia Civil en el medio rural, la asociación reivindica la contribución en sí misma al sumar nuevos vecinos a los pueblos. «Los guardias civiles y sus familias, muchas de ellas integradas por niños, pasarían a integrarse en la vida cotidiana de las poblaciones y, con ello, a incrementar la demanda de servicios como guarderías, colegios, asistencia médica o instalaciones deportivas y culturales», concluye la AUGC.

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