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Unidades fantasma y un "cuerpo del siglo XIX": la denuncia de los guardias civiles de la España vaciada

Agentes de la Guardia Civil en una finca en Monesterio, Badajoz (Extremadura)

Agentes de la Guardia Civil en una finca en Monesterio, Badajoz (Extremadura) EP

Las denominadas unidades fantasma son aquellas que «no están en el catálogo de puestos de trabajo como tal en la Guardia Civil y que se nutren del personal de las unidades territoriales», lo que supone una merma considerable de las mismas. Su condición provoca la imposibilidad de acceder a ellas por antigüedad o méritos, y se ven sujetas solo a la elección a dedo. «La incesante creación de todo tipo de unidades fantasma» y «un organigrama decimonónico, pensado para cuando íbamos a caballo» ha hecho estallar a AUGC Badajoz (Asociación Unificada de Guardias Civiles).

Fuentes de la asociación manifiestan en conversación con El Independiente que el despliegue del cuerpo en Extremadura «es más propio del siglo XIX que de la actualidad». «Hay muchos puestos cada pocos kilómetros, lo que obliga a que en cada uno de ellos siempre haya cuatro guardias civiles y un sargento. Ahora la disposición tiene que ser diferente. Si se concentraran los efectivos seríamos más eficientes y habría menos agentes parados en un cuartel y más disponibles para patrullar». El miembro de AUGC lamenta que estas deficiencias las paga el ciudadano: «Se ofrece un servicio pésimo, con tiempos de respuesta eternos. Además, se pone en grave riesgo a los que se desplazan sin ningún apoyo en kilómetros a la redonda. Se sienten desprotegidos». AUGC aboga por concentrar al personal en unidades grandes, «como lo han hechos los últimos cuerpos policiales que se han desplegado en España, como los Mossos d’Escuadra o la Ertzaintza.

La queja de AUGC Badajoz busca que las vacantes para estas unidades fantasma (Lobos, Rocas, Arrobas o Viogen entre otras) estén catalogadas y se pueda optar a ellas del modo conveniente. La asociación recalca que «no se critica la profesionalidad del personal que ocupan estas unidades fantasmas, ni siquiera la necesidad de su creación, se critica que no figuren en catálogo y se puedan pedir esas vacantes por boletín como cualquier otra, se critica el proceso de selección y el número tan elevado, que deja las unidades territoriales inoperativas». Los Lobos son una unidad especializada en tráfico de carreteras, el equipo Roca se dedica a resolver los robos perpetrados en el campo, los Arroba luchan contra los ciberdelitos y Viogen se emplean en casos de violencia de género y abuso a menores.

Una de las problemáticas que surge de la libre designación es la facilidad para relevar al agente en cuestión previamente incluido en las unidades. «Esto hace que los jefes ejerzan una presión sobre un Guardia Civil que perjudica al ciudadano. Por ejemplo, en el caso de los Lobos, ponen muchas denuncias y levantan la estadística, esto a los jefes les encanta…», desliza el miembro de AUGC.

Falta de personal, de material y «una alerta indefinida»

AUGC destaca el gran déficit de personal existente en la provincia de Badajoz, aunque indica que «es una cuestión extensible a todo el territorio nacional, no sólo en esta provincia». Las fuentes consultadas cifran en 200 la carencia de agentes, asimismo, comentan que es una estimación porque el responsable de la Comandancia de Guardia Civil en la provincia se ha negado a facilitar datos al respecto a esta asociación «por motivos de seguridad».

El malestar entre los guardias civiles ha incrementado por la no adjudicación de chalecos antibala de forma individual, lo que obligó «a compartirlos en tiempos de pandemia» así como «el obsoleto parque móvil con el que cuenta la Guardia Civil en Badajoz». Otro de los motivos que desespera a los componentes del colectivo es que nos encontramos en nivel de alerta antiterrorista 4, uno por debajo del máximo. «Llevamos seis años así. Sí la alerta es indefinida deja de ser algo excepcional y se convierte en habitual. No se puede estar siempre alerta. Son cuestiones que se sostienen únicamente en el papel, en cuestiones políticas, pero no en la realidad», concluye el integrante de AUGC.

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