Pese a la defensa de los valores católicos y la herencia histórica del cristianismo, las posiciones sobre inmigración de Vox dejan al partido en un limbo en su relación con la Iglesia Católica, más cuando el rechazo a la inmigración irregular y la apuesta –por rachas– de dar protagonismo a las demandas de deportaciones masivas les alejan de la doctrina social que promueve la entidad. Mientras que en el PP dirigentes de la primera línea avalan el cien por cien del discurso pronunciado este lunes en el Congreso de los Diputados por León XIV, en Vox marcan distancias con el mismo y lo utilizan, en todo caso, solo para reivindicar el reconocimiento de la historia española y atacar al Gobierno. "El Papa les ha lanzado un mensaje en contra de sus políticas abortistas y en favor de la eutanasia", dicen voces autorizadas de la formación.
Otras fuentes de alto rango comparten el discurso en términos generales, pero al ser preguntados por las posiciones sobre inmigración invitan a "trascender el contenido" del discurso y "mirar más allá" de lo que se ha dicho en el Congreso, algo más político y que dista del mensaje recurrente del Papa en los sucesivos actos que viene protagonizando desde su llegada el sábado por la mañana en España. De hecho, Santiago Abascal, este mismo lunes hizo esa separación. Después de que el pontífice abandonase el hemiciclo, fue interpelado para referirse a su llamada por "la justicia social, la acogida respetuosa o la integración" en los procesos migratorios, algo completamente contrario a las posiciones de Vox en cuanto a migración. "Hay que distinguir entre los discursos y la política práctica. Son las palabras que se esperan de un líder religioso", opinó Abascal, que intentó hacer compatibles ambas cuestiones para esquivar un nuevo enfrentamiento con la Iglesia.
"La necesidad de acogida al débil, al inmigrante, al extranjero es perfectamente compatible con las leyes de los Estados como reivindica el propio León XIV. Hasta tal punto se entiende bien que se distingue el hecho de la política práctica. Si uno entra en el Estado Vaticano tiene multa, tiene cárcel y la prohibición de entrar. A mí me gustaría tener una política migratoria igual en España", marcó posiciones Abascal para rebajar el calado de las palabras del pontífice y abrir una propia contradicción en su mismo posicionamiento previo. "Creo que es compatible mantener un discurso de acogida como defendemos; un discurso de combate de las mafias, sobre el derecho a permanecer en su propia tierra, con discursos que lo que señalan son los problemas que ocasionan la inmigración masiva en muchas sociedades. Por lo tanto, ninguna contradicción y muy satisfecho con los elogios que León XVI ha hecho a España".
Se coincide en ese punto con el PP, que mientras la izquierda celebra un posicionamiento favorable a la acogida, elude analizar párrafo a párrafo el detalle de lo expresado y asegura que de fondo se les da la razón con esa llamada a fomentar las vías legales –ellos lo vinculan al trabajo– y a la colaboración en los países de origen. "El Papa ha mostrado más coherencia hoy aquí que otros en años. Ha dado más argumentos que otros", dicen fuentes parlamentarias frente a Sánchez. Pese a ello, la distancia entre el PP y Vox a la hora de lidiar con la presencia del Papa es más que evidente. Por ejemplo, mientras el presidente del PP Alberto Núñez Feijóo se reunió en audiencia privada con León XIV por la tarde –y con Isabel Díaz Ayuso–, no ha habido interlocución con Vox ni Abascal más allá del saludo matinal en el Congreso.

Con su comparecencia frente a los medios tras la visita del Papa a la Cámara Baja, Abascal quiso desviar el foco del principal tema de confrontación con la Iglesia –y que pone en un dilema a parte de sus votantes, mayoritariamente definidos como católicos– y centrarlo en los asuntos positivos, en la coincidencia o en esa interpretación del mismo en defensa de la vida o en contra de la eutanasia. In situ alguna figura parlamentaria del partido quitaba hierro al asunto: "La izquierda no está de acuerdo con sus posiciones sobre la eutanasia o el aborto, no pasa nada por discrepar". En esa salida posterior al acto en el Congreso, algunas voces de Vox reivindicaban el resto de discursos más religiosos del Papa este fin de semana, apelando a la familia, al matrimonio –entre un hombre y una mujer– y a la fe. Delimitaban ya como hizo Abascal cada lugar de influencia, el religioso y el político.
Vox ha participado activamente en el aplauso multitudinario al Papa durante siete minutos, con vítores de por medio, y solo su portavoz adjunto y responsable de Vivienda, Carlos Hernández Quero, –uno de los dirigentes con perspectiva más dura contra la inmigración, socialpatriótica– se ha bajado de ese reconocimiento al poco de iniciarse el aplauso. Desde el partido niegan ninguna motivación y recalcan que participó en el aplauso.
Contención tras un reencuentro con la Conferencia Episcopal
La visita del Papa fue bien recibida por Vox en los días previos, desde el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, a la portavoz parlamentaria, Pepa Millán, que expresó la "ilusión" y las "ganas" por la misma. Para reflejar lo mejor de España, dijo, frente a la imagen que ha dejado el Gobierno a nivel internacional. Después de varios meses de encontronazos puntuales y distancia, Garriga hizo presencia durante un desayuno informativo del presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, el 12 de mayo en el Hotel Four Season de Madrid, lo que tuvo una lectura de acercamiento y de limar asperezas. Ahora se defiende que hay un cierto entendimiento y que desde la Conferencia se ha asumido que los países tienen derecho a gestionar como consideren su inmigración. Una distinción de lo político con lo social, en definitiva.
Hay dos antecedentes claros de choque. En agosto de 2025, Vox criticó que la Conferencia Episcopal lamentase que el Ayuntamiento de Jumilla (Murcia), restringiese el uso de instalaciones públicas, como el polideportivo municipal, para que la comunidad musulmana celebrase la fiesta del cordero. Eso llevó a Abascal a reaccionar y a sugerir que o bien los obispos se movían en esa dirección por miedo a perder "ingresos públicos", o bien por estar "amordazados" por los casos de pederastia de la Iglesia. Una confrontación directa que no dejó indiferente a nadie. "No estamos ante un debate sobre libertad religiosa, estamos ante la amenaza real de una ideología extremista como es el islamismo", señaló.
En abril volvió a haber un enfrentamiento. A raíz de la 'prioridad nacional' pactada con el PP, el secretario general y portavoz de la Conferencia, Francisco César García, expresó que "la dignidad de la persona es intocable e irrenunciable" y que "la Iglesia tiene el compromiso de estar cerca de unos y otros". Y ante ello, el líder de Vox respondió en X contra él. "Este personaje nunca se atreve a criticar al gobierno mafioso. Porque el gobierno le proporciona su negocio con la invasión. Y esa es su prioridad: el negocio. Y el desprecio profundo a los españoles que quieren defender su patria".
Ante ello, desde la Conferencia se defendió el intento de contactar y reunirse con Vox a nivel nacional. García trasladó a principios de mayo tras un ofrecimiento, Vox no les dio respuesta, y eso que hay interlocución sin problema en el ámbito local y autonómico. En la Conferencia, según trasladó Argüello en un reciente encuentro con periodistas, entienden que el distanciamiento forzado por Vox en el plano estatal se debe a un "interés electoral".
"Vox hace de la cuestión migratoria la cuestión central porque debe percibir que hay votantes que proceden de sectores como barrios populares que pueden creer que la inmigración les perjudica en el Estado del bienestar. Y prima eso sobre la religión. Entendemos que hay una estrategia, les viene bien electoralmente", apreció Argüello, no viendo disonancia entre la base solidaria del catolicismo y la apuesta de católicos por Vox pese a ese distanciamiento de la Iglesia por miedo a los efectos de la inmigración. En la Conferencia han explicado que si bien los Estados tienen derecho a regular la inmigración como consideren, una vez llega, "debe primarse la dignidad humana". En esa contemplación se refugia ahora Vox para reservarse frente al discurso de acogida del Papa. Abascal alude a la compatibilidad de la solidaridad con la gestión migratoria que consideren los poderes del Estado. Con la Conferencia Episcopal se reunió justo después del acto en el Congreso León XIV.
Si bien sigue habiendo coincidencia de posiciones en temas morales, Vox mantiene un perímetro de distancia con la Iglesia y con los obispos españoles por estrategia electoral. No replican, sin embargo, alguna de las posturas anteriores con Francisco I, de desconfianza sobre todo cuando abordaba temas sobre España. Tampoco de rebajarle a "ciudadano Bergoglio" como el propio Abascal pronunció hace unos años. La figura del Papa por ahora sigue recibiendo un tratamiento institucional en Bambú, que tampoco ve en llamamientos de León XIV a "huir de enfoques identitarios que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos; de narrativas divisivas" y de quienes "ganan popularidad avivando el fuego de las polarizaciones" un toque de atención público sobre Vox. No se sienten aludidos y una vez más, miran a las políticas de Sánchez.
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