España

Moncloa arrastra los pies: teme que la cita Sánchez-Aragonés lastre su campaña andaluza

El Gobierno esquiva aclarar si apoyará la comisión sobre las cloacas policiales alegando que "no está definido"

Pedro Sánchez y Pere Aragonès en su tensa charla del pasado día 6 en Barcelona Europa Press

La exigencia de Pere Aragonès de celebrar un encuentro cara a cara con el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, para intentar reconducir el regreso de ERC a la llamada mayoría de la investidura se le ha atravesado a Moncloa. De momento arguyen «problemas de agenda» para poner una fecha a esa cita, una agenda que, ciertamente, viene muy cargada, y cuyo colofón son las elecciones en Andalucía del 19 de junio.

Y es que Moncloa teme que ese encuentro lastre aún más las opciones de los socialistas andaluces y dé artillería a PP y a Vox principalmente. Los sondeos vaticinan, en el mejor de los casos, que Juan Espadas podría repetir los exiguos resultados de Susana Díaz, 33 escaños, y estudios internos apuntan incluso a la baja. Los escenarios menos optimistas hablan del riesgo de quedar por debajo de la frontera psicológica de los 30 diputados autonómicos.

Aunque se han hecho cesiones a ERC, como ofrecer la cabeza de la que fuera directora del CNI Paz Esteban o cambiar las mayorías parlamentarias necesarias para poder constituir la comisión de secretos oficiales y dar cabida a EH-Bildu y la CUP, formal y públicamente no se han descongelado las relaciones entre ambos gobiernos ni, tampoco, en el Congreso de los Diputados.

Oficiosamente fuentes de Moncloa aseguran que «la interlocución nunca se ha perdido» ni en los peores momentos del estallido del «caso Pegasus». «Estamos hablando con ellos» dicen para defender a continuación que «el diálogo es la mejor forma de superar las diferencias». Pero aunque creen que la tensión política en torno a este asunto «ha bajado», evalúan la conveniencia de la foto entre Sánchez y Aragonès.

Moncloa asegura que la interlocución con la Generalitat «nunca se ha perdido»

Para empezar aseguran que esta semana no puede ser pues el jefe del Ejecutivo tiene una intensa agenda el jueves y viernes que no especifican. Y la próxima semana tampoco parece factible. A los actos ordinarios de la agenda presidencial se une la participación de Sánchez en el Foro Económico de Davos los días 24 y 25. La estrategia de Moncloa pasa ahora por poner el acento en el capítulo económico, siguiendo, precisamente, la estela del nuevo líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que ha centrado en este capítulo su acción de oposición. La intención de Sánchez es mantener distintos encuentros con jefes de Estado y de gobierno y empresarios que se dan allí cita.

Y tan sólo un día después de su vuelta, el 26, debe comparecer ante el pleno del Congreso a petición del PP para explicar, precisamente, el «caso Pegasus» y la gestión del Eejcutivo respecto a una cuestión que ha puesto en serio peligro la continuidad de la legislatura. Salvo sorpresa, las posibilidades de un encuentro bien en Madrid o Barcelona con el presidente de la Generalitat antes de esa comparecencia, parecen escasas.

Después, el calendario electoral de los comicios andaluces se les echa encima. La noche del viernes 3 de junio arranca la campaña del 19-J y la foto Sánchez-Aragonés facilita el discurso del bloque de centroderecha sobre las cesiones a Cataluña. No faltan las voces en Moncloa y Ferraz que alertan sobre la inconveniencia de «dar munición a a PP y Vox» sobre todo cuando las expectativas electorales socialistas son tan malas.

Una foto Sánchez-Aragonés puede «dar munición» a PP y Vox

De hecho, del mismo modo que no hubo ninguna voluntad de reunir a la mesa de diálogo con la Generalitat antes de las autonómicas en Castilla y León, ahora hay un entusiasmo perfectamente descriptible a la hora de buscar un hueco a Aragonés siendo la del 19-J una cita fundamental para el devenir del resto de la legislatura.

A fin de cuentas Moncloa alega, y ayer lo volvió a hacer la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, que han sido «transparentes» y dado pasos adelante con la constitución de la comisión de secretos oficiales y la comparecencia de Paz Esteban en la misma. También destacan su voluntad de colaborar con la Justicia desclasificando los papeles que ésta solicite, como las autorizaciones de las intervenciones telefónicas a los 18 dirigentes independentistas investigados por el procés, entre ellos, el propio presidente de la Generalitat. No incorporan en este listado de gestos con ERC el cese de Paz Esteban, defenestrada para dar satisfacción a los de Oriol Junqueras.

Los socialistas tienen sobre la mesa otra patata caliente, esto es, la petición de una comisión de investigación sobre la supuesta supervivencia de las «cloacas» policiales. Una vez desestimada la propuesta de una comisión específica sobre el Pegasus, los independentistas y la izquierda, incluida Unidas Podemos, quieren ampliar el objeto de investigación a la «vinculación de diversos estamentos oficiales del Estado y un entramado mediático, empresarial y ‘parapolicial’, con recursos y armas reservadas a organismos estatales al servicio de intereses espurios al margen del interés general y presuntamente sufragados con fondos reservados», según el larguísimo enunciado presentado.

Moncloa esquiva aclarar si apoyará la comisión sobre las cloacas: «No está definido»

La tesis de estos grupos es que perviven las «cloacas policiales» que los socialistas niegan, aunque Moncloa no se muestra concluyente sobre una comisión con la que podrían dar satisfacción a ERC y, al tiempo, centrarla de nuevo en el «caso Kitchen» y en Villarejo a raíz de las conversaciones que viene revelando El País con María Dolores de Cospedal y Esperanza Aguirre. «No está definido», se limitan a contestar en Moncloa sobre si acabarán apoyando este enésimo intento de Unidas Podemos, ERC, EH-Bildu, Junts, BNG, la Cup, PdeCat y Compromís.

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