Cumbre OTAN Madrid Cumbre OTAN en Madrid

España

Yolanda Díaz sopesa ir a la cumbre de la OTAN a pesar de la oposición de todo Unidas Podemos

El conjunto de formaciones que componen la coalición, incluida Izquierda Unida y el PCE, reniegan de la cita de la Alianza Atlántica de los días 29 y 30 en Madrid

Yolanda Diaz en la fiesta del centenario del PCE el año pasado Europa Press

Yolanda Díaz es «vicepresidenta segunda del Gobierno y viene de una ciudad militar y tiene familia militar» por parte de su madre, aducen en el entorno de la también ministra de Trabajo en respuesta a si acudirá a la cumbre de la OTAN que se celebra en Madrid los días 29 y 30 de este mes. Oídos estos argumentos parece que todo apunta a que Díaz -nacida en la localidad coruñesa de Fene, que tiene también una potente industria naval- no dará esta vez plantón a Pedro Sánchez, tal y como hizo el pasado lunes en la celebración del 40 aniversario de la pertenencia de España a la Alianza Atlántica, pero aún no está decidido qué hará, en muy buena medida porque está pendiente de una «intervención quirúrgica».

Y es que esta vez toda Unidas Podemos reniega de dicho cónclave. No es solo una cuestión de Podemos, sino también de Izquierda Unida y del PCE, cuyo carnet de militante es el único que conserva la vicepresidenta. De hecho, el ministro de Consumo y líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, recordó los orígenes de su formación, nacida en 1986 al albur de los movimientos anti-atlantistas y contrarios a las bases militares estadounidenses. Fuentes moradas aseguran que «Unidas Podemos tiene políticamente cerrado esto desde hace meses».

«No se pisa Ifema, pero se respeta la cumbre»

Agregan que la OTAN «es uno de los temas en los que menos discrepancias tenemos todos los miembros de la coalición». Aseguran que no ha sido necesaria una consigna en este sentido, salvo ponerse de perfil y dejar que el cónclave, que tanto mima Pedro Sánchez, pase lo más rápido posible, aunque la acusación de los contratos a dedo no es precisamente una muestra de discreción.

Es decir no se boicotea la cumbre, pero tampoco se acude a la misma, o como dicen los mismos medios consultados, «no se pisa Ifema, pero se respeta», en alusión al recinto ferial donde tendrá lugar el cónclave. Quiere decir que no habrá actos paralelos para contrarrestar los discursos de un evento que tratará, entre otras cosas, la ampliación de la Alianza a Finlandia y Suecia, países que ya han pedido su ingreso de forma oficial tras sentirse amenazados por Putin tras la invasión de Ucrania.

El sector minoritario del Gobierno se aferra a otro argumento. «No tenemos ministerios considerados de Estado, por lo tanto nuestra presencia no es indispensable», explican en conversación con este medio.

Otra cosa es la incontinencia verbal de Pablo Iglesias, punta de lanza de Podemos para decir aquello que no pueden manifestar Ione Belarra e Irene Montero por su condición de ministras. Ayer ya calentó motores al hacerse eco de un artículo periodístico en el que se aventuraba que Díaz podía acabar virando como aquel PSOE de los años 80, que pasó del lema «OTAN, de entrada no» a intentar esquivar un referéndum finalmente celebrado con pregunta-trampa. Y promete más capítulos.

Díaz pertenece al Consejo de Seguridad Nacional

Díaz no quiso aclarar ayer su presencia en esta cita escudándose en que «cuando se sepan las agendas se las comunicaremos». Lo mismo dijo Garzón y hasta la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, incluso a pesar de considerar ésta última que la cumbre es «indispensable para garantizar la democracia en el mundo actual». Pero la gran diferencia entre Díaz con respecto a Garzón y a Rodríguez es que ella forma parte del Consejo de Seguridad Nacional, por lo que resultará incomprensible su ausencia.

Y por eso hay en Unidas Podemos quien teme que «decida por su cuenta que está por encima de la marca electoral y quiera evitar la polémica de su ausencia». Pero, eso sí, advierten, «una parte de la izquierda se le va a echar encima», sobre todo si se anunciara su presencia antes de las elecciones andaluzas, donde hay un sector de la izquierda fuertemente anti-atlantista y en contra de las bases militares estadounidenses. «No nos gusta de cumbre de la OTAN ni los andares», ironizan.

Moncloa, por su parte, tampoco adelanta acontecimientos y aunque llevan mucho tiempo organizando este evento internacional, que tiene aún más repercusión habida cuenta del escenario bélico en que se va a desarrollar, aseguran no tener previsto aún qué ministros acudirán, cuáles serán las reuniones bilaterales o los foros o mesas de debate.

Bilateral Sánchez-Biden

Si bien, arguyen, al acto conmemorativo del pasado lunes en el Teatro Real se invitó a los miembros del Consejo de Seguridad Nacional (CSN), -lo que sólo justificaba la presencia de Yolanda Díaz por parte de Unidas Podemos- para la cumbre aún no hay criterio. Pero ello no explica, por ejemplo, la presencia del ministro de Agricultura, Luis Planas, que no forma parte del CSN.

Tampoco adelantan si habrá la tan anhelada reunión entre el presidente estadounidense, Joe Biden, y Pedro Sánchez, más allá de aquellos 30 segundos de conversación en la cumbre del G-20 de octubre del año pasado en Roma. Y es que nunca una reunión más preparada tuvo tantas incógnitas.

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