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El Guggenheim 'desempolva' su sótano 25 años después

La pinacoteca bilbaína culminará los actos de su aniversario con una exposición que abarcará los tres pisos de espacio museístico con la mayor parte de las 150 obras que componen su colección privada.

Es un lugar que pocos han visitado. Quizá el más valioso del museo, también el más protegido. En su interior se oculta sólo una parte del preciado tesoro artístico -y económico- engordado a lo largo de los últimos 25 años. Muchas de sus obras entraron siendo una apuesta arriesgada y se han convertido hoy en una pieza consolidada y cotizada. Las obras de la colección privada del Museo Guggenheim de Bilbao han ido incrementándose a lo largo de los cinco lustros de vida de la pinacoteca, en especial los anteriores a la pandemia. Hacía ocho años que no entraba ningún ‘miembro’ más en el selecto club de la colección pero en los últimos meses lo ha hecho, con cuentagotas, hasta rozar una colección con cerca de 150 obras de todo tiempo, estilo y lugar.

No muy lejos de allí, de la casa de titanio que diseñó Frank Gehry y protege ‘Puppy’, en otro lugar casi secreto del territorio vizcaíno se conserva otra parte de la colección. Una y otra verán pronto la luz. No lo harán todas, pero sí la mayor parte. Se sacudirán el polvo y la oscuridad, se descolgarán de los ‘peines’ que los almacenan en largas hileras y se presentarán en conjunto al gran público con motivo de las bodas de plata del Museo inaugurado en octubre de 1997.

Será la colección más extensa jamás exhibida en el Guggenheim. Tan sólo aquel 18 de octubre de hace un cuarto de siglo una muestra abarcó los tres pisos y el total de salas de las infraestructura expositiva. Ese mismo día, justo cuando se cumpla el aniversario, se inaugurará ‘Secciones/Intersecciones’, una exposición de la colección del Museo que ha contado con cinco comisarios en su diseño y con la que se quiere poner en valor el peso de las obras que atesora el Guggenheim Bilbao.

Un verano de récord

La presentación de estos fondos será temática, estableciendo conexiones entre los múltiples lenguajes artísticos que representan y simbolizando algunos de los mayores hitos de la historia del arte moderno. Algunas de ellas será la primera ocasión que se exhiben en público. En otros casos, se trata de obras de gran formato que en contadas ocasiones se han expuesto.

La complejidad de la instalación de esta muestra ha obligado a planificar su instalación de modo progresivo, con el cierre de plantas completas y a la espera de que culmine la última de las exposiciones: «Motion. Autos, Art, Architecture», que se cerrará este domingo. Se trata de una de las exposiciones de mayor éxito en la historia del Museo. El responsable de la pinacoteca, Juan Ignacio Vidarte, reconoce que los 720.000 visitantes acumulados en los que va de año suponen un incremento importante respecto al año pasado y haber alcanzado ya las previsiones para el conjunto del año. Un repunte de visitantes, en especial de los extranjeros, -representan 2 de cada tres- en los que el éxito de la muestra de vehículos diseñada por Norman Foster ha tenido una clara influencia-

La muestra de la colección propio del Museo es la principal apuesta artística del Guggenheim Bilbao pero no la única. El sábado 25 de este mes se interpretará la sinfonía nº3 de Francisco Escudero. En las próximas semanas también está previsto acoger un simposio internacional en torno al agua o actuaciones de una selección de bailarines internacionales o espectáculos artísticos del ámbito del rap, el beatbox o el break dance. También se celebrará un recital del pianista Joaquín Achúcarro el 3 de noviembre en el Atrio del museo con motivo del 90 cumpleaños del músico.

Del 3 al 11 de diciembre se ha programado la proyección de un mapping de gran escala con luz y sonido en el interior del museo que permitirá a los visitantes experimentar una experiencia inmersiva. Se ha concebido como una continuación de Reflections, el espectáculo creado por el estudio británico 59 Productions sobre la fachada del Museo en 2017 con motivo del 20 aniversario.

A todo ello se sumará la campaña que el Guggenheim y la BBK lanzarán para que el acceso de los ciudadanos vascos sea gratuito entre el 25 de octubre y el 2 de diciembre, previa reserva de las entradas. La campaña es un modo de «hacer partícipe y agradecer a la comunidad el arraigo del Museo, clave de su existo lo largo de estos años».

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