El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado desde Nueva York su intención de presentarse para presidir la Internacional Socialista. Al filo de las seis de la tarde y a través de un mensaje de Twitter ha comunicado la noticia y explicado que «somos los socialdemócratas quienes hemos apostado siempre por avanzar, por conquistar nuevos derechos y libertades y lo seguiremos haciendo. Juntos, juntas, y con fuerzas renovadas».

Lo ha hecho este jueves en la reunión del Presídium que la organización ha celebrado en Nueva York, donde el jefe del Ejecutivo participa en la Asamblea General de las Naciones Unidas. “No podría haber causa más alta ni más querida para los que nos sentamos aquí. Por eso, será un privilegio contar con el empuje de todas y todos vosotros para llevarla a cabo”, ha aseverado Pedro Sánchez en una nota difundida por Ferraz. 

Quiere aportar su «experiencia» para abordar reformas internas

El líder del PSOE cree que la Internacional Socialista debe abordar reformas internas. En este sentido ha ofrecido «experiencia para iniciar un nuevo tiempo en esta organización” y continuar con el legado de “mi amigo Yorgos Papandreu y líderes como Willy Brandt, Pierre Mauroy o el actual secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres”. 

«La socialdemocracia es la única alternativa viable tanto al individualismo del orden neoliberal como al retorno de los extremismos”, ha defendido Sánchez, inmerso también en esta otra campaña. Y según la versión ofrecida por el PSOE, el secretario general del Partido Socialista portugués y primer ministro de Portugal, Antonio Costa, ha respaldado las propuestas defendidas por  Sánchez respecto al refuerzo necesario de esta organización y la necesidad de afrontar los desafíos actuales a los que se enfrentan los partidos progresistas que la componen. 

El próximo congreso de la familia socialdemócrata se celebrará, precisamente, en Madrid entre los días 24 y el 27 de noviembre. El inquilino de la Moncloa está cuidando especialmente su vertiente internacional. De ahí la importancia a la agenda exterior, a citas como la reciente cumbre e la OTAN y a la presidencia de turno de la Unión Europea el segundo semestre del año, que condiciona la agenda electoral. De hecho, su «plan b» en caso de no revalidar la presidencia del Gobierno, pasaría por intentar dar el salto a un cargo europeo.