El diplomático español encargado de representar a España en el comité de descolonización de la ONU tomó la palabra este lunes para, ante la sorpresa del resto de países, retirar su intervención en una reunión en la que se abordaba, entre otros asuntos, la descolonización pendiente del Sáhara Occidental, invadida ilegalmente desde 1975 por Marruecos. Madrid optó por escurrir el bulto.

La sucesión de los hechos fue, además, una ceremonia de la confusión. «Puede España repetir lo que ha dicho. Ha habido un problema y no le he oído», declaró el presidente de la comisión. Cuando inició su intervención aclarativa, el representante español se preguntó incluso si debía hablar en español o inglés en una escenificación de cierto y creciente nerviosismo. La comisión informó de que había servicios de traducción y acabó precediendo en español.

«Lo que decía era que habíamos hablado con el secretariado para avisar que íbamos a eliminar nuestra inscripción en la lista de oradores para hoy. Muchas gracias», manifestó escuetamente el diplomático español, sin proporcionar más detalles. Minutos antes y después de la negativa española, el resto de países que sí aceptaron y reclamaron su intervención abordaron el litigio saharaui, abogando por la resolución de un conflicto que se prolonga durante casi medio siglo.